Brett Kavanaugh junto al presidente Donald Trump (Reuters)
Brett Kavanaugh junto al presidente Donald Trump (Reuters)

Finalmente, este lunes por la noche el presidente Donald Trump nominó a Brett Kavanaugh para completar la Corte Suprema de Estados Unidos. En caso de ser aprobado por el Congreso, el juez federal de apelaciones de Washington sucederá a Anthony Kennedy.

Kavanaugh, de 53 años, sirve en la Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia, para la cual fue nominado por el ex presidente George W.Bush y confirmado en 2006.

Nacido en Washington DC, se graduó en la Universidad de derecho de Yale. Luego de sus estudios, fue asistente de dos jueces federales y luego de Kennedy.

En 1993, sirvió una beca de un año en el Departamento de Justicia trabajando para el Procurador General Kenneth Starr. Un año después, cuando éste fue nombrado asesor independiente, Kavanaugh se convirtió en un miembro clave del personal en las investigaciones sobre la muerte del abogado de la Casa Blanca, Vincent Foster y los escándalos de Whitewater y Monica Lewinsky.

Kavanaugh sirve en la Corte de Apelaciones del Circuito de Distrito de Columbia (REUTERS/Leah Millis)
Kavanaugh sirve en la Corte de Apelaciones del Circuito de Distrito de Columbia (REUTERS/Leah Millis)

El abogado fue uno de los que ayudó a redactar el informe que presentó Starr al Congreso presentando 11 posibles motivos para la destitución de Clinton.

Tras esa beca, sirvió durante un tiempo en el ámbito privado hasta que fue nominado por Bush.

A su esposa Ashley la conoció mientras trabajaba en la Casa Blanca, donde ella se desempeñó como secretaria personal del presidente. Juntos tienen dos hijas, quienes lo acompañaron este lunes en su nombramiento.

En los últimos años adquirió conocimiento público por un alegato contra la reforma del sistema de los seguros de salud que emprendió el entonces presidente Barack Obama, sistema que ya fue desmontado por el gobierno de Trump.

Sus posturas

Si lo confirma el Senado, Kavanaugh probablemente será un confiable voto conservador que debilitará o hará peligrar los derechos al aborto, apuntalará el apoyo en la Corte Suprema a la pena capital y acotará el poder de las agencias reguladoras.

Católico practicante, y activo en diferentes asociaciones religiosas, Kavanaugh es muy respetado en los círculos legales conservadores, aunque no tiene la simpatía del ala más dura de los republicanos, donde voces como la del senador Ted Cruz auguraron recientemente que el juez decepcionaría a las bases derechistas.

(Reuters)
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En esas filas se critican sus opiniones supuestamente ambiguas sobre el uso de métodos anticonceptivos y la argumentación de su dictamen en 2011 sobre la reforma sanitaria del ex presidente Barack Obama, que habría allanado el camino para que el Supremo decretara la constitucionalidad de esa norma.

La posición de Kavanaugh sobre un asunto jurídico había hecho dudar a muchos sobre su nominación. En el pasado aseguró que el ex presidente Clinton podría haber sido destituido por mentir a sus colaboradores y engañar al público. Esta definición tan amplia de la obstrucción de la justicia podría, según los expertos, ser perjudicial para el presidente Trump si se le aplicara en la investigación sobre la injerencia rusa en las elecciones presidenciales.

En su discurso en la Casa Blanca, Kavanaugh delineó su filosofía de jurisprudencia, alineada con el pensamiento conservador estadounidense. "Un juez debe interpretar los estatutos tal como fueron escritos. Y un juez debe interpretar la Constitución como fue escrita", expresó el magistrado.

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