
Si hay un tema preocupante es la crisis que enfrentan los océanos. El calentamiento global que ha afectado la acidez de los mares y que ha desencadenado el blanqueamiento de grandes extensiones de coral, la contaminación y la sobrepesca que se cuela entre menús y mercados, son apenas la punta del iceberg de un problema que le incumbe a la humanidad.
Datos científicos han indicado en repetidas ocasiones que los océanos son indispensables, no solo como fuente de alimentos, sino también como reguladores del clima. Según un informe de Oceana, éstos absorben un 30 % de las emisiones de dióxido de carbono y el 80 % del calor generado por el aumento de los gases efecto invernadero.
Pero las acciones desmedidas del hombre juegan en contra. Para hacer contrapeso, la Organización de las Naciones Unidas exhortó a los países para que a 2030 se proteja el 30% de los océanos, hecho que hoy Colombia ya puso en ejecución pasando de resguardar en los últimos tres años 12 millones de hectáreas a 30 millones.
Sin embargo, con las repercusiones que implica contar con 200 millas de zona económica exclusiva, el reto continúa en términos de contaminación, sobrepesca, protección de la vida marina y sus ecosistemas, pues al final, como dice Sandra Bessudo, el objetivo es “tener unos océanos saludables y esto conlleva a tener mejores prácticas en todo sentido”.
Infobae Colombia: El Gobierno nacional declaró un 30 % de las zonas marinas como protegidas, esto lo destacaron como una decisión que fue tomada antes de tiempo, con ocho años de antelación exactamente. ¿Por qué para los países es tan difícil declarar estas zonas y por qué se hizo con tanta anticipación?
Sandra Bessudo: Yo creo que Colombia lo hizo con ocho años de anticipación porque no hay tiempo que perder. Es mejor hacerlo de una vez y empezar a implementar las acciones para realmente llegar a tener unos océanos saludables, en vez de estar haciendo ampliaciones permanentemente. Ahora bien, estas áreas protegidas que se crearon o se ampliaron, no son ‘no take’, es decir, no son zonas en donde esté restringida la extracción y pesca. Las únicas que son ‘no take’ son el Santuario de Fauna y Flora de Malpelo en el Pacífico y Cordillera Beata en el Caribe colombiano. Lomas, Colinas y Yuruparí en el Pacífico colombiano son Distritos Nacionales de Manejo Integrado, allá sí se permite una pesca. Entonces, uno de los grandes retos es seguir trabajando en la lucha contra la pesca ilegal de manera correcta y logrando que ésta sea una actividad sostenible en donde no se empleen las mismas artes, en donde queden a un lado las malas prácticas, donde se detengan las capturas incidentales sobre especies amenazadas y se continúe con la investigación científica. Sin embargo, para que exista realmente una protección, se sabe que lo más apropiado es implementar más zonas ‘no take’.
IC: ¿Qué clase de investigación está pendiente?
SB: No todas las áreas marinas protegidas están teniendo la misma cantidad de investigación y seguimiento a lo largo del tiempo. Se ha hecho algo, pero falta mucho más. Hace falta hacer una investigación no letal –no es de sacar y ver qué es lo que tenemos– sino tratar de buscar otros métodos para observar qué es lo que tenemos, poderlo contar, poderlo monitorear a lo largo del tiempo, para entender qué es lo que sucede y compararlo. Desde la Fundación Malpelo promovemos la investigación, parte importante del trabajo inició en Malpelo con las investigaciones en tiburones y otros pelágicos. Esto nos llevó a conocer áreas de crianza en la costa Pacífica colombiana. En estos lugares hemos contribuido en la construcción de una red de investigadores que, utilizando las mismas tecnologías, los mismos monitoreos a lo largo del tiempo y mediante la red Migramar (que va desde Chile hasta Alaska) puede determinar la conectividad y las migraciones de muchas especies de tiburones, tortugas, rayas y mamíferos marinos. Ahora bien, hay otras investigaciones que se hacen en cuanto a corales. El Programa Nacional de Monitoreo de corales también tiene unas metodologías.
Toda esta información que se viene generando se debe compartir, se debe conocer y complementar porque si no es así, si se pierde esa clase de memoria histórica, si no queda en las bases de datos, si no todos los investigadores incluyen la información, si no se siguen los protocolos que deberían aplicarse a la diferentes áreas, entonces se trunca la conectividad, no solo a nivel local sino también a nivel regional.
IC: Se declaran las zonas protegidas, pero ¿de qué sirve si las especies migran?
SB: En esas áreas protegidas las especies tienen más zonas para evitar que las capturen. Muchas de ellas, como pueden ser los tiburones martillo, tortugas, ballenas, atunes, especies que son altamente migratorias, en esas zonas, pueden cumplir diferentes ciclos de la vida, tienen más ventaja, más posibilidades de sobrevivir. Entonces, las áreas marinas protegidas surgen en primer lugar para proteger la vida y el ciclo reproductivo de peces óseos como los meros o los jureles que ponen huevos que se dispersan con las corrientes –no necesariamente cartilaginosos como los tiburones y las rayas–. En segundo lugar, esas áreas también se convierten en reservorios de vida donde están las especies más grandes, donde realmente se reproducen en mayor número porque tienen unas buenas condiciones, no están sufriendo de falta alimentación, sino que todo el ciclo en esas zonas realmente se está dando. Obviamente, si estas especies migratorias se acaban, se extinguen, esto va a repercutir en la salud de los ecosistemas o áreas marinas protegidas, generando un gran impacto sobre la salud del océano en general.
IC: El país pasó exactamente de 12′451,011 a 30′132.769 hectáreas, ¿cuál es la extensión idónea para lograr que exista esa protección real y que las especies puedan proliferar?
SB: Los técnicos en las Naciones Unidas recomendaron la necesidad de proteger al menos el 30 % del territorio marino de cada uno de los países con zona económica exclusiva o mares territoriales. Esto básicamente se hace en materia de ciencia. Sí, hay que proteger todo el océano, pero hay zonas que son mucho más importantes como los montes submarinos que nosotros no vemos. Estos son lugares en los que ocurren muchísimas cosas y en los cuales también hay más biodiversidad que en el resto del océano donde dadas las profundidades o la lejanía con el continente puede haber menor presencia de vida.
También encontramos las áreas de crianza que pueden estar a lo largo de la costa, pueden ser islas porque la gran mayoría de la biodiversidad se concentra entre la superficie y los 200 metros de profundidad, ahí es donde está la mayor cantidad de biomasa. Eso no quiere decir que a mayores profundidades no exista otro tipo de biodiversidad, obviamente la hay pero es menos abundante.
IC: O sea que si hablamos de una zona con presencia de corales, esta debería ser protegida…
S.B: ¡Claro! Son zonas importantísimas. Hay varios ecosistemas que llamamos estratégicos que son todo un hábitat para una gran cantidad de especies de peces, moluscos, crustáceos, entre otros, que encuentran entre los corales, su casa, su alimento. Entonces. todo este hábitat es un ecosistema estratégico que –al igual que los pastos marinos– son sitios donde hay productividad y son importantes porque ayudan a prevenir la erosión costera al funcionar como una barrera. Otro ecosistema estratégico son los manglares que encontramos tanto en el Caribe como en el Pacífico colombiano. Estos funcionan como áreas de crianza de muchas especies como barracudas, pargos, meros, etcétera. Estas zonas son fundamentales porque sin ellas, los peces pequeñitos no van a poder crecer, si estos no crecen no se pueden reproducir y es así como una especie se extingue.
IC: Hay tres amenazas en términos generales para los océanos. Estas son la contaminación, el calentamiento global y la sobrepesca, ¿cuál es el mayor problema que tienen los océanos en Colombia?
S.B: No se puede menospreciar ninguna de las tres problemáticas. Las tres suceden y desafortunadamente hay efectos que ya son globales. El cambio climático es un tema que cada país debe trabajar para así disminuir las emisiones de CO2. Sin embargo, Colombia es un país muy limpio en materia de emisiones, pero mantener sus ecosistemas como los bosques, los manglares y todos aquellos que capturan el carbono para producir oxígeno, es muy importante. En cuanto a la contaminación, hay diferentes fuentes. La encontramos desde los vertimientos de aguas negras que están llegando a los ríos y de los ríos llegan al océano, hasta la contaminación causada por derramamiento de combustible de lanchas. Sin embargo, nosotros también venimos hablando del plástico porque es lo que estamos viendo con frecuencia, es lo que flota y lo que vemos. Esto no quiere decir, que toda la contaminación sea un tema que se hace evidente a simple vista. Hay otros contaminantes que no vemos como el mercurio, que ha venido a parar en los océanos por medio de los ríos a raíz de la minería ilegal de oro. El mercurio se deja derramar en los ríos y consecuentemente en las aguas que llegan al mar, esto ya se evidencia en algunas especies tope. Por eso es muy importante entre todos cuidar el agua, no solamente la dulce, sino también la salada, desde las montañas hasta las costas.
La pesca ilegal o la sobrepesca es otro fenómeno que se viene dando sobre todo desde los años 50, aumentó mucho los 70, 80, 90, cuando se empezó a tecnificar. Esto ha ocasionado la disminución de muchas especies que han sido sobre pescadas, pues hoy en muchos sitios ya no se encuentran, las tallas son más pequeñas y los pescadores tienen que ir más lejos para pescar . Entonces, la sobrepesca también está atentando contra la seguridad alimentaria de las comunidades costeras que son las que dependen de este recurso.
IC: ¿Se está quedando alguna zona importante por fuera de estas áreas protegidas?
SB: Desafortunadamente sí. De las investigaciones que hemos hecho, desde que se creó el Distrito Nacional de Manejo Integrado en 2017, implementamos una serie de expediciones científicas donde utilizamos alta tecnología como submarinos, cámaras remotas y pudimos observar que uno de los montes submarinos que está en Yurupari no está realmente protegido, sino que está dentro de esa categoría donde se permite la pesca. Este sitio debe ser conservado, es importantísimo porque cuenta con nueva biodiversidad, con abundancia de especies y algunos tiburones muy grandes. Entonces, por ejemplo, hay zonas que todavía deben ser protegidas, pero también hay otras que se deben trabajar con las comunidades para que sean áreas comunes de manejo realmente sostenible como sucede en Bahía Solano. Esto hay que implementarlo en otras regiones de la costa Pacífica y también del Caribe porque las mismas comunidades se están dando cuenta de que ya no tienen qué pescar, está disminuyendo la cantidad y les está causando problemas.

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