La controversia entre los propietarios de los edificios chuecos de la 100, en el norte Bogotá

Pese a las advertencias por las dificultades que comienzan a verse en las estructuras, algunos vecinos aún no están convencidos de que las advertencias sean reales

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Edificios calle 100 Bogotá

A comienzo del mes de agosto, se dio a conocer la problemática que están viviendo los dueños de unos apartamentos ubicados en el norte de Bogotá, en la calle 100 con novena, pues de acuerdo con algunos propietarios y el Instituto Distrital de Gestión del Riesgo (Idiger) las bases están agrietadas y varias ventanas están aplastadas o dobladas. Aparentemente todo comenzó con la construcción de la sede de Seguros La Equidad y de los parqueaderos cercanos al inmueble.

“La puerta del parqueadero y la del ‘lobby’ no abren por el peso de la estructura y todo el conjunto amenaza con venirse abajo con el mínimo movimiento de tierra”, señaló Idiger, por lo que a comienzo del año advirtió a los dueños que el lugar debería ser sellado por completo.

Sin embargo y de acuerdo con Revista Semana, esto viene de mucho tiempo atrás y uno de los propietarios, que además es ingeniero civil, en 1997 señaló lo que 24 años después ya no tiene solución, pues desde la construcción del edificio que hoy es conocido como “100 Street”, Wilson Sotomonte noto las fallas que tuvo la constructora a la hora de hacer la excavación y señaló al resto de propietarios lo que podría ocurrir.

Sotomonte tomó la vocería y les envió una carta a todos los propietarios el 4 de marzo de ese año, en la que les informó que el edificio estaba severamente afectado en sus cimientos. “La idea era demandar colectivamente a Interplan para poder detener la obra del lado y obligarlos a reparar los daños”, contó el propietario, pero al parecer no todos los vecinos creyeron y se generó un malestar y hasta aseguran que la administradora de ese entonces estaba aliada con los arquitectos y aceptó que hicieran un trabajo de pilotaje en las bases, con el objetivo de detener el hundimiento. “Yo sabía que eso no iba a servir para nada”, recuerda el ingeniero.

Luego de hacer el trabajo de pilotaje en las bases, la construcción de “100 Street” fue levantada y como el ingeniero informó, las consecuencias se comenzaron a notar no solo en un edificio sino que se afectaron tres estructuras en efecto dominó, pues una de las tres antiguas se comenzó a recargar sobre la otra.

Años después en un intentó por poder solucionar las consecuencias que dejo la nueva construcción, los residentes de los edificios afectados, ‘Edificio Av. 100’, ‘Fuencarras’ y ‘Combeima’, presentaron en mayo de 2003 una querella ante la Alcaldía Local de Chapinero, advirtiendo sobre la amenaza de ruina de su estructura y pidieron la intervención del entonces DPAE (Departamento de Prevención y Atención de Emergencias), pero nadie les hizo caso. Y al año siguiente, instauraron un recurso de revocatoria de la licencia de construcción del 100 Street, medida que tampoco fue aceptada.

Por lo que cansados de la situación, los copropietarios de los tres edificios, decidieron vender colectivamente sus predios; a excepción de Abraham Castellanos, el dueño de dos apartamentos en Fuencarras, quien se opuso a todas las propuestas económicas presentadas por las constructoras. Esa decisión hasta hoy afectó al resto de propietarios pues el problema radica en que las constructoras y privados desean comprar las tres estructuras para demolerlas, ya que con una o dos se presentaría el mismo problema de 1997.

La razón que da la familia Castellanos es que sus apartamentos no se vieron afectados por el hundimiento y que el edificio se encuentra en el mejor estado, además, que no estaban de acuerdo con las condiciones que ofreció la constructora que iba ha comprar los terrenos.

Sin embargo, en el caso de Laura García, a quien la familia de Castellanos la acusa de hostigamiento, la situación es diferente y crítica pues su inmueble se encuentra en un estado deplorable: los marcos de las ventanas están aplastados por el peso del edificio; los vidrios, rotos y los ladrillos sobresalen de las paredes por lo que decidió abandonar la propiedad ya que al no ponerse de acuerdo, nunca llegaron a un trato y hasta el día de hoy siguen en riesgo de derrumbe.

Luego de la noticia y de una reunión entre los diferentes entes encargados el Idiger, el alcalde Óscar Yesid Ramos y el Ministerio de Vivienda, el Instituto Distrital de Gestión del Riesgo, adelantó una nueva visita el 4 de agosto de 2021, y reportó nuevamente que evitaron declarar la ruina, pues aclaran que esta decisión debe partir de un estudio geotécnico particular pagado por los dueños. Por ahora la Alcaldía de Chapinero tomo la medida de aislamiento de la zona del andén de la calle 100 con novena y se puso en contacto con los propietarios, a fin de que cumplan con las recomendaciones de la entidad, pero la discusión sobre este asunto sigue dividiendo a los propietarios.

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