Investigan presunta participación de capitán retirado en el atentado a la Brigada 30 en Cúcuta

Las disidencias de las Farc en el frente 33 y un capitán en retiro del Ejército estarían detrás de los atentados que mantienen en alerta roja a Cúcuta, en Norte de Santander.

Foto tomada de @COMANDANTE_EJC
Foto tomada de @COMANDANTE_EJC

Este domingo 18 de julio, las autoridades capturaron a tres personas que serían los presuntos responsables de los atentados perpetrados en Cúcuta: los disparos al helicóptero en el que se transportaba el presidente Iván Duque, y el carro bomba dentro de las instalaciones de la Brigada 30 del Ejército. Sin embargo, contrario a otros operativos, la identidad de los presuntos responsables se mantuvo en reserva.

El Tiempo y Blu Radio lograron establecer que uno de los capturados es un capitán retirado del Ejército, quien, presuntamente, habría sido autor material del atentado el pasado 15 de junio en las instalaciones militares de Cúcuta.

Al parecer, de acuerdo con el periódico, el incógnito capitán sería quien ingresó el vehículo a las instalaciones de la Brigada 30, lo estacionó y, presuntamente, habría permanecido en ese batallón por más de dos horas antes de que se activara la detonación que dejó hasta 36 personas lesionadas. La emisora asegura que el capitán solo estaría relacionado con ese atentado.

Otro de los capturados, sería uno de los hombres que disparó el pasado 25 de junio en contra del helicóptero del presidente Iván Duque, quien había asistido a la ciudad de Cúcuta para evaluar la situación de seguridad de ese sector del país, tras el primer atentado con un carro bomba.

Aunque en un principio se señaló como responsables a los miembros del ELN, organización, que hace presencia de manera histórica en el departamento de Norte de Santander, el periódico El Tiempo indica que los capturados hacen parte o trabajan para las disidencias del frente 33 de las Farc, aunque no ha sido confirmado públicamente por las autoridades, que mantienen reserva de la información.

Así ocurrió el atentado a las instalaciones del Ejército

En las horas de la tarde del martes 15 de junio, una camioneta Toyota Fortuner blanca entró con un sujeto a las instalaciones de la Brigada 30 del Ejército Nacional, ubicada en Cúcuta, Norte de Santander. Luego, esta camioneta presentó presentó una explosión que dejó afectadas las instalaciones del lugar, y heridos a más de 30 soldados.

Del auto usado para este atentado, se sabe que fue comprado cuatro días antes del atentado a las afueras del departamento Norte de Santander, por un valor de 120 millones de pesos, según la fiscalía, el dueño del vehículo que era una Toyota Fortuner blanca, modelo 2017, negoció la venta del carro y recibió dos pagos por medio de domiciliarios; el primero se realizó el 2 de junio, cuando le enviaron 20 millones de pesos, y el segundo fue el 4 de junio, enviándole los 100 millones restantes.

Ahora El Tiempo estableció que las personas que llevaron acabo el atentado buscaron por semanas un vehículo de esas características e intentaron que la placa tuviera ciertas letras. De hecho, los investigadores del FBI, de la Fiscalía y de la Policía, indagan si entraron a bases de datos de secretarías de tránsito para ubicar el vehículo. Esto con el fin de engañar a la Brigada para que creyeran que se trataba de la camioneta que usa el grupo de Hidrocarburos de la Dirección de Carabineros de la Policía, con oficina en ese estamento militar: es de la misma marca, línea y modelo.

El carro usado por el grupo de Hidrocarburos solo se diferenciaba en el orden de las letras de la placa y por supuesto, que uno era blindado por el trabajo que se lleva acabo con este y el otro no. Debido a que la camioneta quedo expuesta ante los grupos armados la brigada decidió retirarla de funcionamiento.

Entre las investigaciones, también están determinando si la venta se dio a través de amenazas que recibiría el anterior dueño de la camioneta. Pues en los móviles que se incautaron existen tres llamadas hechas por lo hombre a los dueños del autor entre el 29 de mayo y el 4 de junio.

La Toyota que se uso para el atentado, además, fue matriculada en Villa del Rosario, un municipio nortesantandereano, limítrofe con Venezuela. Donde opera diferentes grupos al margen de la ley como, el Eln –uno de los presuntos autores del atentado– y las Autodefensas Unidas de Colombia.

La investigación que contó con el apoyo de la Sijín y de la Dijín arroja hasta el momento que sobre las 12:35 del mediodía una Toyota Fortuner 2017 blanca ingresó a la unidad militar por el control y por ahora se está indagando si se cumplieron los protocolos de seguridad para entrar. Una vez adentro, la persona que manejaba el carro lo dejó parqueado hasta las 2:45 p.m. y se va de la base militar. A las 3:01 p.m. detona la bomba tras ubicar el vehículo cerca de la estructura de apoyo de la Fiscalía y a las 3:04 p.m. explota de nuevo.

La fiscalía detalló que dentro de la camioneta solo ingreso un hombre y señaló que no se hizo pasar por ninguna clase de funcionario, como lo habían señalado anteriormente las autoridades, quienes dijeron que dos hombres se habían identificado como funcionarios de la Fiscalía General de la Nación.

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