El último pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional indica que el invierno 2026 será diferente al habitual en la Argentina, con temperaturas medias previstas por encima de los valores históricos y un escenario climático condicionado por la posible irrupción de un evento El Niño en el océano Pacífico.
El SMN estima que existe hasta un 50% de probabilidad de que la temperatura media durante los meses de invierno supere los registros normales en las provincias del norte, mientras que en el resto del país la probabilidad ronda el 45%.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, esta tendencia podría materializarse en medias superiores a los 14°C entre mayo y julio, y en el norte argentino superar los 16°C. Estas previsiones, basadas en el análisis de modelos globales y nacionales, anticipan máximas de hasta 20°C en el centro y picos que podrían romper el techo de los 25°C en el noreste.
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El pronóstico climático elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional se fundamenta en simulaciones numéricas globales, modelos estadísticos locales y el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
Las categorías de “superior a lo normal”, “normal” e “inferior a lo normal” se definen a partir de terciles históricos, y los mapas probabilísticos reflejan el porcentaje de chance asignado a cada región. El organismo advierte que estas tendencias corresponden a valores medios del trimestre y que persistirán irrupciones de aire frío, por lo que es recomendable el seguimiento diario y semanal de los reportes oficiales.
¿Qué áreas tendrán el invierno más caluroso y cuáles serán las excepciones?
Las provincias de Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, La Rioja, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones concentran la mayor probabilidad de vivir un invierno más cálido, con hasta 50% de chances de temperaturas superiores a lo normal.
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Allí, el calor podría romper el techo de los 25°C en jornadas invernales atípicas para la región. En el AMBA, la media proyectada supera los 14°C y las máximas podrían alcanzar los 20°C, mientras que en el resto del país la situación es variable.
En zonas tradicionalmente frías como Santa Cruz y Tierra del Fuego, la anomalía térmica representará un alivio frente a las mínimas extremas. Durante julio, la temperatura mínima promedio en el extremo sur es de -2°C, pero este año podría ser menos agresiva según las proyecciones del SMN.
Cómo elabora el SMN el pronóstico del invierno y cómo se interpreta
El informe trimestral del Servicio Meteorológico Nacional utiliza las salidas de los principales modelos globales de simulación del clima, junto a modelos estadísticos nacionales y el análisis de la evolución oceánica y atmosférica. Las probabilidades se asignan en función de la frecuencia histórica de cada rango térmico, denominado tercil, y no anticipan valores puntuales ni la intensidad de eventos extremos locales.
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El SMN subraya que el pronóstico es probabilístico y que las anomalías representan una tendencia estacional: pueden presentarse irrupciones de aire frío o episodios cálidos fuera de lo previsto en la escala diaria. Por ello, recomienda consultar los reportes diarios y semanales para anticipar fenómenos de alto impacto que no pueden preverse con meses de antelación.
Precipitaciones, alertas y anomalías regionales previstas
El pronóstico del SMN para el invierno 2026 anticipa precipitaciones superiores a lo normal en el centro y sur del país, mientras que las regiones de Cuyo, el Noroeste y parte del norte (Formosa, Chaco, Salta y Santiago del Estero) podrían atravesar una temporada más seca de lo habitual.
Esta distribución responde a procesos atmosféricos propios de la época y no está vinculada directamente al posible evento El Niño, según aclara la institución científica.
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El Niño 2026: ¿qué anticipan los expertos y cómo podría afectar a Argentina?
El océano Pacífico presenta señales de un inminente cambio en la circulación atmosférica global, y organismos internacionales como la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) estiman un 61% de probabilidad de ocurrencia de El Niño, aunque solo un 25% de que el evento sea fuerte o muy fuerte. Voces como la del meteorólogo Mauricio Saldivar resaltan que, pese a la expectativa de un “Súper El Niño”, los datos actuales no confirman aún ese escenario.
El fenómeno se caracteriza por el debilitamiento de los vientos alisios y el desplazamiento de aguas cálidas hacia las costas de América, alterando la distribución de lluvias y temperaturas a escala planetaria. Según Paul Roundy, especialista de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany, existe el potencial para que el episodio de 2026 sea el más intenso de los últimos 140 años, aunque esto dependerá de la evolución de los parámetros oceánicos y atmosféricos en las próximas semanas.
Eventos históricos como El Niño de 1997-98 y 2015-16 provocaron lluvias extraordinarias, inundaciones y pérdidas agrícolas multimillonarias. La comparación con aquellos episodios orienta la toma de decisiones de gobiernos y productores ante la incertidumbre climática actual.
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Impactos esperados de El Niño: olas de calor, lluvias extremas y riesgos para el agro y las ciudades
La intensificación de El Niño suele generar un aumento de la energía disponible en la atmósfera, con fenómenos meteorológicos más severos y duraderos: olas de calor más prolongadas, lluvias extremas y crecidas de grandes ríos. Para el sector agropecuario, este patrón puede traer alivio a zonas con déficit hídrico, pero también riesgo de inundaciones en áreas pampeanas saturadas, repitiendo patrones de años anteriores como 1982-83 y 2015-16.
La ganadería, especialmente en los humedales del delta del Paraná, debe extremar precauciones ante enfermedades y dificultades logísticas si las crecidas no se gestionan a tiempo. En las ciudades ribereñas, la combinación de lluvias excesivas y crecidas estacionales del Paraná, Uruguay y sus afluentes históricamente ha provocado evacuaciones masivas. Los expertos recomiendan fortalecer los sistemas de alerta temprana y revisar la infraestructura de drenaje para mitigar el impacto.
Pronóstico para esta semana: temperaturas, lluvias y recomendaciones
Durante la semana en curso, el pronóstico del SMN anticipa temperaturas superiores a lo habitual en el AMBA, con máximas de 21°C y mínimas de 16°C, que escalarán hasta 24°C hacia el jueves, acompañadas de lluvias. El predominio de viento norte contribuirá a mantener el ambiente templado, pero un cambio a vientos del sur tras las precipitaciones provocará un descenso térmico hasta el domingo, cuando se espera la mínima más baja, con 6°C.
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El organismo recomienda seguir de cerca las actualizaciones diarias y semanales, especialmente ante la posibilidad de fenómenos meteorológicos de alto impacto durante un invierno que, aunque menos frío, puede presentar eventos extremos asociados tanto a la variabilidad natural como a la influencia de El Niño.