La base lunar de la NASA: claves de la ciencia, la tecnología y la cooperación en el espacio

La agencia espacial estadounidense confirmó que busca instalar la primera base permanente antes de 2030. El plan, basado en el programa Artemis, cuenta con la participación de Japón, Italia y Canadá. La opinión de un experto a Infobae

La NASA presentó un plan para instalar una base lunar permanente y asegurar la presencia constante de tripulaciones en la superficie del satélite Foto: X/@webcamsdemexico.

La NASA ha decidido acelerar su estrategia en la carrera espacial internacional y consolidar la presencia constante de tripulaciones en la superficie lunar. El plan, presentado durante el evento “Ignition”, se fundamenta en una transformación radical del modelo operativo: la agencia estadounidense no solo prevé el retorno de astronautas al satélite, sino que plantea la instalación de una base lunar permanente que funcione como eje científico y logístico para futuras misiones hacia destinos lejanos, según detalló la agencia espacial

En el nuevo esquema aprobado, el objetivo es concretar al menos un alunizaje anual, con la meta de duplicar esa frecuencia hasta llegar a misiones cada seis meses.

Esta aceleración constituye un cambio fundamental respecto al enfoque tradicional de la NASA, que había privilegiado expediciones puntuales. Durante su intervención, el administrador de la agencia, Jared Isaacman, enfatizó: “El tiempo apremia en esta competencia entre grandes potencias”, y explicitó que el éxito se medirá en meses, no en años.

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“Desde el punto de vista científico en una estación espacial, uno tiene un laboratorio donde se puede mover ahí y nada más. No podés salir de ese entorno. En cambio, en una base lunar es como tener un edificio de laboratorios acá en la Tierra. Se puede expandir lo que quieras y planificar mucho mejor los planes científicos, que al estar dentro del volumen reducido en una estación espacial", explicó a Infobae Diego Carpintero, doctor en astronomía, profesor titular de la cátedra de Dinámica de Galaxias de la Facultad de Astronomía de la Universidad de La Plata, investigador de CONICET.

El objetivo es lograr al menos un alunizaje tripulado por año y, en una segunda etapa, aumentar la frecuencia a dos misiones cada seis meses Florida, EEUU, el 24 de marzo de 2026. REUTERS/Joe Skipper

Las tres etapas de la base lunar

El proyecto de la base lunar, que se apoyará en el programa Artemis, contempla una secuencia en tres etapas para garantizar una infraestructura robusta, según detallaron desde la agencia espacial.

En la primera fase, definida como “construir, probar y aprender”, la agencia desplegará misiones robóticas orientadas a desarrollar capacidades críticas, como movilidad, generación de energía, comunicaciones y sistemas de navegación adaptados a las condiciones extremas del entorno lunar.

El proyecto se desarrollará en tres fases: la primera con misiones robóticas, la segunda con infraestructura semihabitable y la tercera con módulos y vehículos aportados por socios internacionales Base la NASA en la Luna (NASA)

La segunda etapa consistirá en el despliegue de una infraestructura semihabitable, lo que permitirá incrementar la frecuencia y estabilidad de las misiones tripuladas. En este punto será determinante la integración de socios internacionales. Japón aportará vehículos exploradores presurizados y otros países suministrarán tecnología y soporte operativo.

En la tercera y última fase, Italia y Canadá, entre otros aliados estratégicos, proveerán módulos habitacionales y vehículos especializados, consolidando la presencia continua de astronautas en el satélite.

La base lunar permanente se proyecta como plataforma científica y punto de partida para la exploración interplanetaria, con capacidad de adaptación para misiones a Marte y otros destinos del sistema solar. La NASA suspendió temporalmente el proyecto Gateway, orientado a la órbita lunar, para concentrar recursos directamente en la superficie, priorizando así la infraestructura y la cooperación internacional.

“En el calendario de la exploración lunar y marciana, claramente el nuevo proyecto es mucho más ambicioso. Lanzar una sonda o un cohete desde la superficie lunar, probablemente haya mucha mejor infraestructura al hacerlo que desde la Estación Espacial. La Estación Espacial tendría la ventaja de que al estar más lejos de la Luna, tiene que vencer menos gravitación, pero la Luna es pequeña, así que eso no es un gran desmérito para lanzarlo desde la superficie lunar", explica Carpintero.

FOTO DE ARCHIVO: El logotipo de la NASA se ve en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, EE. UU., el 16 de abril de 2021. REUTERS/Joe Skipper/Foto de archivo

Mientras avanza con el plan lunar, la NASA también reorganiza su presencia en la órbita terrestre baja. La Estación Espacial Internacional, operativa durante más de dos décadas, iniciará la transición hacia ecosistemas comerciales. El propósito es mantener la continuidad de la actividad humana en el espacio y fomentar la participación del sector privado en el desarrollo de nuevas estaciones.

“Si es para turismo, por ejemplo, simplemente se recaudarán fondos. Los laboratorios van a seguir pagando para hacer experimentos científicos en gravedad nula en la estación espacial, así que eso para mí no se va a ver afectado. Si la idea es armar estaciones comerciales, es decir armar otras estaciones espaciales donde el turista va, observa, da unas vueltas a la Tierra, la observa desde arriba, eso va en paralelo al desarrollo científico. Con respecto a la preparación de futuras misiones, creo que la parte comercial de desarrollarse, no solo va a ser autosustentable, sino que probablemente dé ganancias para desarrollar más misiones", sumo Carpintero.

La agencia impulsa una nueva generación de misiones científicas que amplían la frontera del conocimiento. Entre ellas, destacan la operación del telescopio James Webb, el futuro telescopio Nancy Grace y la misión Dragonfly a la luna Titán. También se dio cuenta del desarrollo de tecnología nuclear para la exploración profunda, con la proyección de una nave capaz de viajar a Marte antes de 2028, lo que marcaría un hito en la expansión de los vuelos espaciales tripulados.

El avance en la construcción de la base lunar incluye una política activa de fortalecimiento del capital humano. La NASA declaró que reforzará sus equipos y recuperará capacidades técnicas clave, abriendo oportunidades para jóvenes profesionales en ciencia y tecnología.

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