
Desde mediados del siglo XX, la humanidad produjo 9.200 millones de toneladas de plásticos. Unos 7.000 millones de toneladas han terminado convertidos en residuos.
Eso genera que pequeños fragmentos, llamados microplásticos y nanoplásticos, se infiltren cada vez más en los ecosistemas e incluso en el cuerpo humano. Ahora se los conoce más por la sigla en inglés NMPs.
Estos fragmentos son partículas tan diminutas que no se ven a simple vista, pero viajan por el aire, entran en los alimentos y llegan a la mesa, especialmente a través del agua potable.

Un grupo de científicos de la Universidad Médica de Guangzhou y la Universidad de Jinan, en China, desarrolló una solución simple y accesible y publicaron los resultados en la revista Environmental Science & Technology Letters.
Aseguran que un paso cotidiano como hervir el agua y después filtrarla puede eliminar hasta un 90 por ciento de los microplásticos del agua del grifo o canilla, según el tipo de agua usada y su contenido de minerales.
“Beber agua hervida es aparentemente una estrategia viable a largo plazo para reducir la exposición global a NMPs”, indicaron los científicos en su estudio. Usaron “NMPs” para referirse a los nano y microplásticos presentes en el agua.
Qué hicieron para eliminar plásticos

Para entender por qué el método funciona, los científicos pusieron a prueba distintos tipos de agua. Compararon el agua blanda, pobre en minerales, y el agua dura, que contiene mucho carbonato de calcio. Este mineral forma una especie de “costra” conocida como sarro cada vez que el agua dura se calienta, por ejemplo, dentro de un hervidor.
Los científicos añadieron microplásticos y nanoplásticos al agua antes de calentarla. Descubrieron que en el agua dura, la formación de sarro atrapó un enorme porcentaje de los fragmentos de plástico. Después, resultó fácil filtrar los restos sólidos con un colador común.

“Los nano/microplásticos (NMPs) presentes en el agua del grifo que escapan de los sistemas centralizados de tratamiento son una preocupación global cada vez mayor, porque representan posibles riesgos para la salud humana a través del consumo de agua”, escribieron los investigadores.
En sus experimentos, lograron eliminar el 34 por ciento de los microplásticos con 80 miligramos por litro de carbonato de calcio, el 84 por ciento con 180 miligramos por litro y hasta el 90 por ciento con 300 miligramos por litro.
Incluso en agua blanda, donde se forma menos sarro, lograron quitar cerca de una cuarta parte de los contaminantes.
Los científicos explican este éxito por el “efecto trampa” que produce el sarro. A medida que el agua se calienta, el carbonato de calcio sale de la solución y se adhiere a las partículas de plástico. Eso permite que al filtrar los restos, después de hervir el agua, casi todo el microplástico quede fuera de la bebida.
Qué se sabe sobre la contaminación

Actualmente, se estima que se ingiere cantidades variables de plásticos diminutos todos los días. Estudios anteriores confirmaron que partículas como el poliestireno, polietileno o polipropileno, materiales frecuentes en envases y botellas, aparecen en el agua potable de todo el mundo.
La importancia de reducir estos contaminantes se relaciona con la salud humana. Los científicos ya sospechan que podrían afectar funciones del cuerpo.
Existen estudios que relacionan a los microplásticos con cambios en la microbiota intestinal y con posibles problemas de resistencia a los antibióticos.

Los expertos destacaron: “Nuestros resultados han ratificado una estrategia altamente factible para reducir la exposición humana a NMPs y establecido la base para futuras investigaciones con un número mucho mayor de muestras”.
A pesar de la magnitud del problema, la solución propuesta se encuentra al alcance de casi cualquier hogar. No requiere máquinas costosas ni filtros sofisticados.
Consiste en calentar el agua corriente del grifo hasta que hierva, esperar a que se enfríe lo suficiente, y colarla con un filtro fino, como los que se usan para preparar té.
Esta práctica ya forma parte de la vida cotidiana en muchos lugares de Asia, pero todavía no resulta común en otras regiones del mundo, a pesar de sus claros beneficios.

Al mismo tiempo, los científicos solicitaron más investigaciones para confirmar estos hallazgos en otros contextos y con diferentes tipos de microplásticos.
Pero la evidencia muestra que es posible limitar la cantidad de plásticos invisibles que ingerimos cada día, incluso con herramientas simples de cocina.
Cada vez más países enfrentan altos niveles de microplásticos en sus fuentes de agua. Mientras tanto, el método propuesto marca un paso fácil y concreto para reducir el contacto diario de la gente con estos contaminantes.
Significa que el simple acto de hervir y filtrar el agua del grifo puede resultar una opción clave para cuidar la salud en un mundo donde los plásticos están en todas partes.
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