Las hormigas se organizan en colonias donde cumplen roles determinados. Debido a que viven en sociedad, los individuos enfocan sus tareas en la supervivencia del grupo. Una conducta que fue observada recientemente por un equipo de científicos fue la amputación deliberada de extremidades infectadas llevadas a cabo por las hormigas de la especie Camponotus floridanus a sus propias compañeras. Los hallazgos fueron publicados en la revista Current Biology.
Un comportamiento similar ocurre en otra especie de hormigas, la Megaponera analis. Poseen una glándula que secreta compuestos antimicrobianos para tratar heridas infectadas en otros miembros de la colonia. Sin embargo, Camponotus floridanus, o las “hormigas carpinteras de Florida”, al no poseer esta herramienta, optan por otro método: la amputación.
Son capaces de distinguir entre distintos tipos de laceraciones y modificar el procedimiento de curación acuerdo a las posibilidades de infección. En la investigación llevada a cabo, 24 hormigas con heridas en la región del fémur y otras 24 en el área de la tibia fueron reinsertadas en sus colonias luego de ser experimentalmente infectadas.
En el estudio, los expertos explican que, en el caso de las lastimaduras a nivel del fémur, las hormigas decidieron amputar la extremidad en 21 de 24 hormigas. Los miembros que no recibieron este tratamiento fallecieron, mientras que el resto sobrevivió.

Sin embargo, observaron que las heridas de la tibia solamente las limpiaban con sus bocas. Determinaron que ambas formas de accionar logran aumentar las probabilidades de supervivencia de las hormigas lesionadas.
Antes de realizar la amputación, las hormigas trabajadoras lamen la lesión para limpiarla y luego muerden la parte superior de la pata a nivel del trocánter (parte superior del fémur) con el fin de cortarla y prevenir que la infección se propague a otras partes del cuerpo.
“Las lesiones de fémur, en las que siempre amputaban la pierna, tenían una tasa de éxito en torno al 90% o 95%. Y en el caso de la tibia, donde no amputaron, logró una tasa de supervivencia del 75%”, comentó el primer autor Erik Frank, ecólogo conductual de la Universidad de Würzburg. Por otro lado, las hormigas que no fueron tratadas por sus compañeras presentaron una tasa de supervivencia del 40% en las heridas del fémur y un 15% en las de la tibia.
Lograron captar imágenes del procedimiento en las que se observa la cooperación entre los miembros de la colonia para realizar una curación efectiva de la lesión. También es notorio que la hormiga lastimada permite de manera voluntaria la amputación y la limpieza.
Además, los científicos realizaron amputaciones experimentalmente controladas en algunas hormigas con lesiones en el fémur y en la tibia. Mientras que el primer grupo presentó niveles de supervivencia similares a los miembros tratados por sus compañeras de colonia, el segundo mostró una mayor tasa de mortalidad. Esto se debió a que la amputación se realizó una hora después de la introducción de bacterias al área, y la única manera de que los patógenos no se propaguen y terminen con la vida de las hormigas hubiera sido extirpar la pata entera inmediatamente luego de infectarse.
Es posible, según los autores del estudio, que la diferencia entre ambos grupos se haya basado en la velocidad de dispersión de los microorganismos infecciosos. Esto puede deberse a que en la región del fémur las hormigas presentan una mayor cantidad de tejido muscular. Significa que cumple un rol central en el bombeo de hemolinfa (similar a la sangre en los vertebrados), por ende una lesión que comprometa a los músculos puede también ralentizar la circulación. No sucede lo mismo en la tibia, ya que tiene poco tejido y, en consecuencia, el sistema circulatorio no se ve afectado y los patógenos pueden esparcirse con mayor rapidez.
Esto también condiciona el tratamiento que las hormigas deciden brindar a sus compañeras heridas luego de analizar el lugar donde se encuentran las lesiones. Como se mencionó previamente, la única manera de que la infección no se propague en una lastimadura en la tibia sería un cercenamiento inmediato. Sin embargo, las hormigas no son capaces de actuar con tanta rapidez: tardan alrededor de 40 minutos en cortar una pata.

“Por lo tanto, debido a que no pueden cortar la pierna lo suficientemente rápido como para evitar la propagación de bacterias dañinas, las hormigas intentan limitar la probabilidad de infección letal pasando más tiempo limpiando la herida de la tibia”, explicó el coautor y biólogo evolutivo, Laurent Keller de la Universidad de Lausana.
En las conclusiones del experimento detallaron que la especie Camponotus floridanus posee la habilidad de detectar el lugar de las lesiones y modificar el tratamiento según lo consideren necesario, ya sea amputación o solo limpieza. “Cuando hablamos de comportamiento de amputación, este es literalmente el único caso en el que se produce una amputación sofisticada y sistemática de un individuo por otro miembro de su especie en el reino animal”, señaló Frank.
En futuros estudios, el equipo de científicos pretende analizar otras especies del género Camponotus para determinar si este comportamiento se replica e identificar de qué manera perciben el dolor las hormigas, ya que se encuentran conscientes durante el proceso de amputación.
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