
La investigación del cáncer es la clave para avanzar contra este conjunto de enfermedades que afecta a 20 millones de personas cada año y causa 10 millones de fallecimientos.
Se trata de un proceso complejo en el que trabajan investigadores de todo el mundo de muchos campos, tanto público como privado. También depende de la participación de las personas con cáncer, los sobrevivientes de cáncer y los voluntarios sanos, que ofrecen datos y recursos para avanzar contra esta enfermedad.
Este domingo 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Investigación en Cáncer para incentivar las ya 3500 líneas de investigación que actualmente existen, donde hay alrededor de 2 mil productos en etapas de investigación clínica.

Los estudios de investigación del cáncer llevan a nuevos descubrimientos, como medicamentos nuevos para tratar el cáncer, nuevas terapias para aliviar síntomas graves, o cambios en el estilo de vida para disminuir la probabilidad de tener cáncer.
La investigación del cáncer también ayuda a responder a otras preguntas amplias, como por qué el cáncer afecta más a ciertas poblaciones o qué podrían hacer los médicos para mejorar la eficacia de los métodos de detección en los centros de salud. Estos descubrimientos ayudan a las personas con cáncer y a sus cuidadores a llevar una vida más plena.
En ese marco, CAEME, la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales, que representa a las empresas farmacéuticas y biofarmacéuticas que investigan, desarrollan y comercializan medicamentos innovadores en el país, destacó cómo la investigación y el desarrollo en cáncer han logrado transformar el impacto de esta enfermedad o, más bien, conjunto de enfermedades, dado que a la fecha se han identificado más de 200 tipos de cáncer diferentes.

La doctora Susana Baldini, Directora Médica de CAEME, explicó que las recientes investigaciones han “permitido el desarrollo progresivo de tratamientos cada vez más eficaces y seguros y mejores formas de cuidar a las personas con cáncer, siempre con el objetivo de incrementar su sobrevida y su calidad de vida, con la meta máxima de curar esta enfermedad o de cronificarla”.
Según la experta y más allá de que muchos casos de cáncer no están asociados a factores de riesgo prevenibles, investigar más sobre cáncer permitió saber que hasta un 50% de los casos sí lo está y puede evitarse llevando un estilo de vida saludable: ejercicio físico, alimentación variada y equilibrada, ingesta de alcohol limitada o nula, cero tabaco y no exponerse al sol en horarios dañinos, así como el uso de protector solar.
“Hoy sabemos que prácticamente la mitad de los casos de cáncer puede prevenirse a través de esas medidas. Otra medida igual de contundente es tener al día el calendario de vacunación, porque así pueden evitarse muchos casos de cáncer de hígado secundario a hepatitis B, por ejemplo, o de cáncer cérvico-uterino, a través de la vacuna contra el VPH”, sostuvo Baldini.

Por otro lado, la innovación científica también ha permitido alcanzar una tasa de sobrevida promedio del 50% entre quienes son diagnosticados con cáncer, algo impensado poco tiempo atrás.
Además, en los últimos años, se ha avanzado enormemente en el desarrollo de medicamentos para estadios avanzados o metastásicos de determinados tipos de cáncer, que están extendiendo la vida de las personas de manera significativa.
Más innovación en cáncer
Resulta importante que los médicos puedan identificar el origen de los tipos de cáncer de origen primario desconocido para que se puedan usar los tratamientos más eficaces.

La inmunohistoquímica y otras pruebas de laboratorio pueden ser muy útiles para este propósito, pero estas pruebas aún no pueden indicar donde han comenzado todos los cánceres de origen primario desconocido. Las pruebas de laboratorio nuevas, y otras que actualmente están bajo estudio, ayudarán a clasificar el cáncer de origen primario desconocido con más precisión y ayudarán a predecir el pronóstico del paciente y la respuesta al tratamiento.
Se espera que en algún momento futuro, el número de cánceres de origen primario desconocido se reduzca dramáticamente conforme los médicos puedan hacer pruebas de las muestras tumorales y determinar los tipos de cáncer.
La actividad clínica en oncología representa la mayor parte de la actividad de I+D de la industria farmacéutica, con innovaciones en muchas modalidades novedosas. Durante la última década, esta se ha centrado cada vez más en terapias con mecanismos de acción específicos e innovadores.

El 75% de los ensayos oncológicos iniciados en 2022 evalúa potenciales terapias contra tumores sólidos. Igualmente, aunque es pequeña la proporción de ensayos en oncohematología, estos crecieron un 30% entre 2017 y 2022, y en 2022 comenzaron más de 550. La mayoría de los ensayos oncológicos se centran en tipos de cáncer poco frecuentes (56% de los que se iniciaron en 2022).
Actualmente, a partir de cifras de un relevamiento interno de CAEME, del total de estudios clínicos en curso en nuestro país, el 25,4% investiga moléculas para distintos tipos de tumores sólidos y un 6,3% para enfermedades oncohematológicas.

“Tal vez lo más innovador sean los distintos mecanismos de acción o categorías de tratamientos sumamente avanzados que están ya disponibles o en desarrollo, a partir de terapias dirigidas, inmunoterapias, terapias celulares o génicas (hay alrededor de 500 de este tipo en desarrollo e inclusive vacunas preventivas y terapéuticas a partir de, por ejemplo, plataformas como la de ARN mensajero, que permitió el desarrollo de vacunas contra el COVID-19″, subrayó Baldini.
Se espera que haya 29.5 millones de casos de cáncer por año a nivel mundial para 2040, pero, gracias a todo el impacto de la investigación en cáncer, el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos pronostica que para 2030 habrá 22.2 millones de sobrevivientes de cáncer en el mundo.
“La escalada de avances recientes que se ha registrado nos permite ser optimistas respecto del futuro próximo. Confiamos en que estamos cada día más cerca de mitigar este flagelo. Queda mucho por delante, por lo que debemos continuar articulando el trabajo entre los distintos involucrados para encontrar respuestas a las persistentes necesidades insatisfechas, porque sabemos el impacto que el cáncer tiene en la vida de una persona, de todo su entorno, y la carga que presenta para la sociedad en su conjunto”, concluyeron desde CAEME.
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