La gran pregunta sobre si existe vida extraterrestre todavía no tiene respuesta. La gran expectativa mundial sobre la posibilidad de tener pruebas fehacientes sobre la existencia de extraterrestres se desvaneció ni bien la NASA publicó esta mañana un informe detallado respecto a las recientes investigaciones sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, por sus siglas en inglés), ex OVNI.
Tras la publicación online del informe confeccionado por una comisión independiente de científicos y expertos en aeronáutica para la NASA, hubo una conferencia de prensa brindada por su administrador Bill Nelson, junto a Nicola Fox, Administradora Asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA, Dan Evans, administrador adjunto de investigación, y David Spergel, presidente de la Fundación Simons y director del equipo de estudio independiente de la UAP de la NASA.
“No hay razón para concluir que los informes existentes sobre UAP tengan una fuente extraterrestre. Sin embargo, si reconocemos eso como una posibilidad, entonces esos objetos deben haber viajado a través de nuestro sistema solar para llegar aquí. Así como la galaxia no se detiene en las afueras del sistema solar, el sistema solar también incluye a la Tierra y sus alrededores”, señalaron los expertos.

A su vez, reconocieron que existe “una continuidad intelectual entre las tecnofirmas extrasolares, el sistema solar SETI y la posible tecnología alienígena desconocida que opera en la atmósfera de la Tierra”. El estudio afirma que no es posible confirmar los avistamientos con un origen extraterrestre. Se trata de una hoja de ruta que recopila eventos anómalos y brinda un compromiso de más estudios a futuro.
Una de las conclusiones clave es que, si bien los instrumentos gestionados por la agencia espacial, satélites y telescopios terrestres y espaciales, no están ideados para la identificación y resolución de estos fenómenos anómalos, se debe mejorar las capacidades de dichos instrumentos, calibrando los sensores y multiplicar el número de medidas tomadas. “Estas pueden ser formas en las que la NASA pueda contribuir a resolver estos fenómenos anómalos en el futuro”, sostuvieron.
“Usaremos la inteligencia artificial (IA) y el aprendizaje automático para buscar anomalías en los cielos y continuaremos buscando habitabilidad”, afirmó Nelson tras la presentación del informe que buscará mejorar la identificación de los OVNI.

“Hoy hay mucha preocupación de que existan documentos clasificados y de que el Gobierno estadounidense no esté siendo abierto. Bueno, nosotros somos el Gobierno estadounidense y estamos abiertos y lo estaremos sobre esto”, insistió Nelson, quien también reconoció que no puede poner la mano en el fuego por otros departamentos gubernamentales que estén involucrados en el análisis de ovnis.
El pasado julio, un subcomité del Congreso de Estados Unidos pidió al Gobierno que informe de los datos que tiene sobre objetos voladores no identificados tras escuchar la declaración de exmiembros del Ejército que aseguraron haberlos visto y que también dijeron que las autoridades guardan pruebas de ellos. Los integrantes del subcomité demandaron que el Gobierno estadounidense establezca un sistema “transparente y seguro” para que estos incidentes puedan ser reportados ante las autoridades sin dañar la reputación de los testigos.
En la rueda de prensa el experto Dan Evans afirmó que entender a los UAP es vital porque “brinda la oportunidad de ampliar nuestra comprensión del mundo que nos rodea” y que además es necesario por temas de seguridad nacional. “La presencia de UAP plantea serias preocupaciones sobre la seguridad de nuestros cielos y es obligación de esta nación determinar si estos fenómenos suponen algún riesgo potencial para la seguridad del espacio aéreo. El estudio de los ovnis y la creación de este nuevo departamento será fundamental, además, para dejar de ver a los UAP como algo sensacionalista y empezar a estudiarlos como un fenómeno puramente científico”, concluyó.

“La presencia de UAP plantea serias preocupaciones sobre la seguridad de nuestros cielos. Y es obligación de esta nación determinar si estos fenómenos plantean algún riesgo potencial para la seguridad del espacio aéreo. No olvidemos que la primera ‘A’ de la NASA es la aeronáutica. Entonces, al comprender la naturaleza de los UAP, podemos garantizar que nuestros cielos sigan siendo un espacio seguro para todos”, puntualizó el experto.
“La principal conclusión del estudio es que hay mucho más que aprender”, resumió Nelson, que describió la falta de datos sobre el tema y agregó que debido a que los avistamientos de ovnis son a menudo impredecibles y fugaces, son difíciles de estudiar científicamente. “Piénselo: la mayoría de los avistamientos de UAP dan como resultado datos muy limitados. Eso hace que sea aún más difícil sacar conclusiones científicas sobre la naturaleza de los UAP. Y por eso, este equipo de estudio independiente reunió a algunos de los principales científicos, expertos en datos e inteligencia artificial y especialistas en seguridad aeroespacial del mundo, todos con un encargo específico para aplicar el enfoque completo de la ciencia y los datos a la UAP”, remarcó.
“Los UAP son uno de los mayores misterios de nuestro planeta”, dijo Nicola Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la agencia. “Si bien existen numerosos relatos de testigos presenciales y visuales asociados con la UAP, no son consistentes, no son detallados y no son observaciones seleccionadas que puedan usarse para sacar conclusiones científicas definitivas sobre la naturaleza y el origen de la UAP”, agregó.

UAP, no OVNI
La NASA cambió hace un tiempo la denominación de OVNI que significaba objetos voladores no identificados (con las siglas UFO en inglés) por la de UAP, siglas de “unidentified aerial phenomena”, en español “fenómenos aéreos no identificados”.
“Con ese cambio pretenden indicar que los objetos que se ven en el cielo y cuyo origen no puede ser identificado no son necesariamente de origen extraterrestre. “En este punto, realmente no tenemos ningún dato explícito que sugiera que hay una conexión entre los UAP y la vida alienígena”, dijo David Grinspoon, científico principal del Instituto de Ciencias Planetarias, que integra el grupo conformado por la agencia de EEUU.
“La NASA define la UAP como observaciones de eventos en el cielo que no pueden identificarse como aviones o fenómenos naturales conocidos desde una perspectiva científica. Actualmente existe un número limitado de observaciones de alta calidad de UAP, lo que hace imposible sacar conclusiones científicas firmes sobre su naturaleza”, explica la Agencia Espacial Estadounidense en su página web.
El equipo que ha elaborado el informe está compuesto por 16 expertos comunitarios de diversas áreas en asuntos relevantes para posibles métodos de estudio de fenómenos anómalos no identificados.
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