Aunque siempre lo veamos después de una tormenta, el Sol no brillará para siempre. Dentro de unos 5.000 millones de años, nuestra estrella agotará su combustible de hidrógeno y comenzará a hundirse bajo su propio peso.
En el espacio profundo, se hinchará y se convertirá en una gigante roja que engullirá las órbitas de los planetas Mercurio, Venus, y probablemente también la de la Tierra. Un estudio realizado a partir de analizar millones de estrellas y gracias también a los resultados obtenidos en la misión Gaia, han dado como resultado la predicción de cuántos años de vida le quedan al Sol.
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Este análisis consiste en determinar el brillo que desprende cada estrella y el color que podemos percibir de esta desde la Tierra. Además, se ha descubierto que las características de tamaño y la temperatura de una estrella suelen variar frecuentemente a medida que pasan los años y entran en distintas etapas de su vida.
¿Cuántos años de vida le quedan al Sol?
Los científicos y astrónomos de este estudio han determinado que la estrella más importante de la vía láctea tiene unos 4.570 millones de años aproximadamente, una edad que confiere bastante estabilidad gracias a su composición basada en hidrógeno y helio. Esta estabilidad no será siempre así, a medida que pasen los años, la estrella perderá sus provisiones de hidrógeno y, como todas las estrellas, el Sol acabará muriendo. Pero, ¿cuándo se apagará exactamente?
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Según el análisis realizado, se ha descubierto que la temperatura del Sol llegará a su máximo dentro de 8.000 millones de años, lo que a posteriori provocará un enfriamiento de la estrella y un aumento en el tamaño de esta.
A partir de esa fecha, el Sol cambiará de color, convirtiéndose en una gran esfera roja. Esto supone el principio de la muerte de la estrella, que llegará a esta fase dentro de 11.000 millones de años hasta convertirse en una pequeña estrella blanca sin casi luz.
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El Sol se formó hace 4.650 millones de años a partir de nubes de gas y polvo que contenían residuos de generaciones anteriores de estrellas. Por sí solo, el sol representa alrededor del 98,6% de la masa del Sistema Solar. La distancia media del Sol a la Tierra es de aproximadamente 149.600.000 de kilómetros, o 92.960.000 millas, y su luz recorre esta distancia en 8 minutos y 19 segundos.
La energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las formas de vida en la Tierra a través de la fotosíntesis, y conduce el clima de la Tierra y la meteorología. En el interior del Sol se producen reacciones de fusión en las que los átomos de hidrógeno se transforman en helio, produciéndose la energía que irradia.
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Actualmente, el Sol se encuentra en plena secuencia principal, a mitad de su vida, ya que seguirá en esta fase de transformación de helio en hidrógeno durante unos 5.000 millones de años más, quemando hidrógeno de manera estable.

Se dice que el combustible del Sol son los átomos de hidrógeno que se transforman en helio. Cuando todo el hidrógeno se halla transformado en helio, el Sol se quedará sin combustible.
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A medida que el combustible de hidrógeno se agota en su núcleo y comienzan los cambios en el proceso de fusión, esperamos que se hinche hasta convertirse en una estrella gigante roja, bajando la temperatura de su superficie en el proceso. Exactamente cómo sucede esto, depende de la cantidad de masa que contiene una estrella y su composición química.
Es una fuente de cierta ironía que el Sol sea nuestra estrella más cercana y más estudiada, pero su proximidad nos obliga a estudiarlo con telescopios e instrumentos completamente diferentes de los que usamos para observar el resto de las estrellas. Esto se debe a que el Sol es mucho más brillante que las otras estrellas. Al identificar estrellas similares al Sol, pero esta vez con edades similares, podemos superar este vacío observacional.
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Cómo será la muerte del Sol
Un equipo de astrónomos internacionales, incluido el profesor Albert Zijlstra de la Escuela de Física y Astronomía de la Universidad de Manchester, predice que se convertirá en un anillo masivo de gas y polvo interestelar luminoso, conocido como nebulosa planetaria. El Sol se transformará en un anillo luminoso de gas y polvo interestelar, conocido como nebulosa planetaria. Que el Sol morirá en unos 5.000 millones de años es algo en que los científicos concuerdan, lo que no se sabía es qué ocurrirá cuando eso suceda.
El equipo internacional de astrónomos logró predecir qué ocurrirá cuando la vida de la estrella central en nuestro sistema planetario se extinga: se transformará en un anillo luminoso de gas y polvo interestelar, conocido como nebulosa planetaria.
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La nebulosa planetaria es en lo que termina transformándose el 90% de las estrellas vivas y marca la transición de una gigante roja hasta convertirse en una enana blanca.

“Cuando una estrella muere, expulsa al espacio una masa de gas y polvo, conocida como envoltura, que puede llegar a la mitad de su masa total. Esto deja expuesto al núcleo de la estrella, que en este punto se está quedando sin combustible, apagándose y finalmente muriendo”, explicó Albert Zijlstra, uno de los autores del estudio publicado en Nature Astronomy.
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“Solo entonces el núcleo caliente hace que la envoltura expulsada brille intensamente durante unos 10.000 años, un breve período en astronomía. Esto es lo que hace que la nebulosa planetaria sea visible. Algunas son tan brillantes que se pueden ver desde distancias extremadamente grandes que miden decenas de millones de años luz, donde la estrella misma habría sido demasiado débil para verla”.
Hace aproximadamente 25 años, los astrónomos descubrieron que si observas las nebulosas planetarias en otra galaxia, las más brillantes siempre tienen el mismo brillo. Se descubrió que era posible ver qué tan lejos estaba una galaxia solo con la aparición de sus nebulosas planetarias más brillantes. En teoría funcionaba en cualquiera de tipo galaxia.

Pero aunque los datos sugirieron que esto era correcto, los modelos científicos afirmaron lo contrario. El profesor Zijlstra agrega: “Las estrellas viejas y de baja masa deberían formar nebulosas planetarias mucho más débiles que las estrellas jóvenes y más masivas”.
No se sabe qué arte creará nuestro propio sol en sus últimos días, pero los futuros observadores podrían echar un vistazo. La enana blanca solo estará así de caliente durante unos 10.000 años. Pero si algún astrónomo en algún mundo alienígena dirige su telescopio en nuestra dirección en el momento adecuado, verá algo hermoso.
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