
En Italia, el 90% de los mayores de 12 años completó su ciclo de vacunación. Otro 5% se recuperó hace menos de seis meses de una infección por SARS-CoV-2, según las estimaciones oficiales del Ministerio de Sanidad. Esto indica que el nivel de inmunidad frente al COVID-19 en la población es alto, pero sin embargo, los casos están, otra vez, en aumento.
Y para más desconcierto de los especialistas, en muchos de ellos la infección se manifiesta con síntomas incluso en quienes ya están vacunados o se recuperaron recientemente de una infección previa.
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Con más de 730 mil positivos, y reinfecciones que ascienden al 8,4% del total de los contagios, las cifras muestran que el riesgo es mayor para las mujeres no vacunadas y los grupos de edad más jóvenes.
Lo que está claro en esta instancia es que las nuevas subvariantes de Ómicron -BA.4 y especialmente BA.5- están impulsando una circulación sostenida del virus.
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Massimo Galli es catedrático de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Milán, y sobre el panorama de situación actual analizó que “los factores involucrados son diferentes, pero está claro que el virus por enésima vez ha ‘adivinado’ la mutación que le permite continuar su carrera”.
Y tras aclarar que “se sabe que el SARS-CoV-2, al ser relativamente grande, no cambia mucho, sino que hace lo suficiente para producir cepas que pueden tener un mayor rendimiento desde el punto de vista de la transmisibilidad”, destacó: “No podemos descartar que tras BA.5 lleguen otras variantes aún más extendidas. Esperamos que el virus vaya perdiendo paulatinamente su agresividad, pero aún sobre esto no tenemos certeza absoluta”.
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En una entrevista con el periódico Corriere della Sera, y consultado acerca de por qué hay tantos síntomas entre las personas vacunadas y/o curadas, consideró que “a falta de datos científicos, es posible basarse en ‘sensaciones’, incluso clínicas”. Y amplió: “Dado que la gran mayoría de las personas que se infectan no comunican sobre sí mismas a la vigilancia oficial, sino que comunican su estado a familiares y amigos, parece posible decir que con las subvariantes de Ómicron 4 y 5 hay un aumento en síntomas, no graves, pero sin embargo de cierta importancia”.
Para él, “una de las razones es, sin duda, que, a medida que aumenta el número de infecciones, estadísticamente es más probable que surjan casos sintomáticos. Pero el virus que circula hoy tiene una patogenicidad que no es en lo más mínimo comparable a la de las primeras oleadas, cuando en Italia hemos llegado a las mil muertes diarias”.
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Sobre si los síntomas cambiaron con las diferentes variantes, Galli precisó que “en más de dos años ha sido posible evaluar los efectos de las distintas cepas desde un punto de vista cuantitativo, de hecho el nivel de patogenicidad, mientras que medir el aspecto cualitativo de los síntomas es mucho más difícil y no hay datos científicos sobre este”.
“La sensación es que hubo una fase en la que los informes de pérdida del olfato y el gusto han disminuido, pero ahora están regresando -ahondó-. En otras fases parecía predominar el dolor intenso, muscular y lumbar. Lo que estamos viendo ahora es un compromiso justo de las vías respiratorias, aún sin llegar a la neumonía por COVID de la que lamentablemente supimos en la primera ola de la pandemia”.
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Sobre el futuro inmediato y la posible vuelta de las hospitalizaciones

Galli destacó que “por ahora, ante un crecimiento de contagios, las hospitalizaciones han subido, pero no de manera dramática”. “Con un virus que infecta a muchas personas (BA.5 tiene un R0 de 15, es decir, un sujeto infecta a otros 15) obviamente aumenta el número de personas sintomáticas y algunas acaban en el hospital”, apuntó el experto italiano, para quien, “las vacunas, sin embargo, siguen protegiendo de enfermedades graves, a pesar de una disminución fisiológica de la eficacia: por eso es muy importante completar el ciclo vacunal con la tercera dosis, y la cuarta para mayores de 80 años e inmunodeprimidos”.
Consultado acerca de lo que pasará en los próximos meses, aventuró que “en julio probablemente se produzca el pico de Ómicron 5. Desafortunadamente, la temporada de calor no ayuda mucho con una variante tan difusa”, dijo respecto del verano boreal. Los elementos a favor, según su criterio, son el cierre de las escuelas y las menores oportunidades de las reuniones en espacios cerrados, otra característica de esta época del año en el hemisferio norte.
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En el otoño europeo, para él, llegará el fin de este brote de BA.5. “Pero también puede pasar que surjan nuevas variantes”, alertó.
Finalmente, sobre si todas las personas necesitarán una cuarta dosis alguna de las vacunas disponibles, el catedrático de la Universidad de Milán opinó que “con las vacunas actuales puede que no sea especialmente útil, pero si llegan vacunas específicas contra las nuevas variantes (como anuncian algunos fabricantes) la hipótesis podría cobrar sentido”.
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En este punto, para él, debería primar el sentido común y, con la mayoría de la población vacunada o con anticuerpos naturales a causa de la infección, “una prueba de respuesta de anticuerpos podría ser útil para decidir si realmente se necesita una dosis adicional de vacuna”.
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