
El inicio de la pandemia de COVID-19 tiene fecha: diciembre de 2019. En cambio, el origen del SARS-CoV-2 continúa siendo desconocido. Los científicos coinciden en que se trataría de una zoonosis, es decir que es un patógeno procedente de un animal. Contra las dificultades que despierta esclarecer este tema y la importancia que reviste, muchos expertos consideran válido y necesario continuar indagando en torno del origen del virus.
La revista científica Educaina publicó el análisis que realizó el experto en genómica Óscar González-Recio, profesor asociado en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas de la Universidad Politécnica de Madrid, sobre los datos de un artículo científicos publicado por la Universidad de California en la plataforma especializada Virological, publicó la revista científica Educaina.
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Posibles orígenes del SARS-CoV-2
González Recio precisó, por un lado, qué datos ha encontrado el grupo de la Universidad de California, según el artículo. “Los científicos estudian si el SARS-CoV-2 muestra un origen o varios. Que tenga un único origen apoyaría teorías como que el virus se escapó de un laboratorio. Si hay varios orígenes, es más probable que hubiera un hospedador intermediario que contagió en distintos lugares”.
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El experto español destacó, en este sentido, que al inicio de la pandemia se establecieron dos linajes: A y B. El linaje B se ha convertido en dominante en todo el planeta, y está asociado al mercado húmedo de Huanan (Wuhan). El linaje A está asociado a contagios en China, pero a mercados diferentes. Estos datos apoyan la hipótesis de la zoonosis desde un hospedador intermediario.
Sin embargo, muestras de principios de 2020 con “elementos comunes entre ambos linajes indicarían que un linaje proviene de otro. Es decir, se volvería a apostar por el origen único y teorías como el escape de un laboratorio. Para confirmar esto, los científicos analizan la calidad de la secuenciación genética de dichas muestras. Una baja calidad en las técnicas usadas en su momento podría justificar que se hubieran obtenido secuencias genéticas falsas. Los autores del artículo concluyen que, en efecto, las secuencias podrían ser un artefacto técnico”, publicó Educaina. Lo mismo opina el genetista González-Recio tras analizar los datos.
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Sigue dominando la teoría de la zoonosis como explicación más probable para el origen del SARS-CoV-2. Siguen existiendo otras teorías sobre el origen del coronavirus SARS-CoV-2, como aquellos mineros con signos de COVID-19 en 2012. Aunque aún no se ha identificado al hospedador intermedio o la fuente origen de la enfermedad. Los datos apuntan, como se ha visto, a un origen múltiple en diversos lugares.
Como publicó Educaina en octubre de 2020, se ha especulado con la posibilidad de que el SARS-CoV-2 infectara a unos mineros en el año 2012. En un artículo publicado por científicos de India y revisado por pares de la Universidad de Lovaina y del Imperial College de Londres se recogieron los datos de un trabajo final de Máster y, con una mirada retrospectiva, se abordó la posibilidad de que la COVID-19 se remonte hasta ese año.
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El caso documentado explicaba cómo 6 mineros, al cabo de 1 a 2 semanas trabajando en una cueva llena de murciélagos, enfermaron con problemas respiratorios. Finalmente, 3 de ellos fallecieron. Entre los signos y síntomas presentados por los mineros enfermados, existieron coincidencias con el COVID-19, motivo por el cual se ha postulado la hipótesis de que fuera realmente SARS-CoV-2 el agente infeccioso. Además, llama la atención el hecho de que la cueva donde trabajaban estos mineros fue el sitio donde se descubrió el coronavirus de murciélago RaTG13, el más parecido en secuencia genética al SARS-CoV-2, con un 96%.
Algunos científicos temen que se haya dejado pasar la mejor oportunidad para recolectar muestras durante las primeras semanas posteriores al descubrimiento de los primeros casos en humanos vinculados con un mercado de mariscos en Wuhan. Los investigadores chinos recolectaron cientos de muestras del medio ambiente inmediatamente después de que se encontró el coronavirus, pero de momento se desconocen cuántas personas o animales fueron analizados.
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“Una vez que los comerciantes de vida silvestre cambiaron a otro tipo de empleo por la incertidumbre de si podían seguir dedicándose a esto, esa ventana empieza a cerrarse”, comentó a Los Angeles Times, Maciej Boni, un profesor de biología de la Universidad Estatal de Pensilvania que ha estudiado los orígenes de virus y no fue parte del equipo reclutado por la OMS. Aun así, aseveró que los científicos podrían localizar el origen animal del COVID-19 buscando virus estrechamente relacionados en especies como perros mapache, visones o las ardillas terrestres. Pero señaló que podría tomar unos cinco años realizar el tipo de estudios exhaustivos necesarios.
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