Controversia causó en el país la decisión de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas (3,000 kms al sur de Santiago) de ordenar a la Caja de Previsión de la Defensa Nacional (Capredena) pagar de manera retroactiva una pensión de viudez de unos $150 millones (USD 166 mil) a Irma Ovalle Oyarzún, sentenciada a 20 años de prisión luego de contratar a un sicario para asesinar a su marido, un exsuboficial mayor del Ejército, en 2012.
Pese de su condena, Ovalle pidió en 2017 el montepío que por ley le correspondía, el cual ascendía a poco más de $1 millón (USD 1.100) mensuales. El pago, sin embargo, nunca se materializó de forma efectiva.
Tal como explicaron a LUN el abogado de la mujer, Marcos Ibacache, y el académico Francisco Talep, el Código Civil contempla la “causal de indignidad” como el homicidio para inhabilitar a un heredero.
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Empero, dicha causal debe ser declarada por un tribunal civil, y aunque el Consejo de Defensa del Estado (CDE) ofició al tribunal dicha “indignidad” de la acusada para recibir la pensión, nunca dio curso al juicio civil necesario para hacerla efectiva.
Así las cosas, puesto que no existe una sentencia civil que declare “indigna” a Irma Ovalle Oyarzún de recibir la pensión, su derecho se ha mantenido vigente.
“La parte demandada deberá restituir las sumas correspondientes a la pensión de montepío”, reza el fallo consignado por el medio local El Día.
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Debido a esto, la mujer recibirá además una pensión mensual vitalicia, puesto que la facultad del Fisco de impugnar judicialmente el fallo está prescrita.
El crimen
Según informaron medios de la época, en 2012 Irma Ovalle Oyarzún trabajaba en un supermercado, lugar donde convenció a un carnicero de asesinar a su marido por la suma de $5 millones (unos USD 5.500 actualmente), aduciendo maltratos y constantes infidelidades.
El sicario confeso resultó ser Sergio Escalona, de entonces 20 años, quien creó un perfil falso de Facebook para contactar al esposo y fijar una cita con él con la excusa de presentarle a una “amiga”.
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“Ese día 29 de julio, el imputado se acercó al vehículo del exmilitar con el pretexto de ser un amigo de la mujer (a la que iba a presentar) y lo engañó diciéndole que lo llevaría al lugar donde ella lo esperaba. Fue en ese momento cuando Escalona le asestó un corte que le cercenó la yugular”, detalló el fiscal Eugenio Campos.
Escalona admitió que con el dinero obtenido iba a comprarse un auto y aseguró además que Irma Ovalle le pidió matar también a una sobrina, aunque finalmente desistió de su idea.
El fallo también recuerda que Ovalle, en su defensa, adujo haber recibido por años “maltratos y golpizas” por parte de su esposo, razón por la cual tomó la decisión de pagarle a un sicario, “desesperada ante el infierno que vivía”, y así “poner fin al tormento del que diariamente era víctima“.
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Cabe destacar que a Irma Ovalle Oyarzún le quedan aproximadamente cinco años para cumplir su condena y recuperar su libertad.