Luis Arce busca otros inversores para el litio boliviano tras las críticas de Estados Unidos

El presidente está urgido de inversiones extranjeras y estudia propuestas de China, Rusia y el país norteamericano, en medio de una fuerte crisis económica

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El presidente de Bolivia, Luis Alberto Arce (Reuters)
El presidente de Bolivia, Luis Alberto Arce (Reuters)

Dos semanas después de que la general Laura Richardson, comandante del comando sur de Estados Unidos, dijera que “potencias adversarias” quieren controlar el litio en Sudamérica, el gobierno de Luis Arce protestó, pero luego hizo saber que habrá espacio para 42 empresas extranjeras.

Quien más protestó por los dichos de Richardson fue Evo Morales, con alusiones al “patio trasero del imperio”, pero la reacción de Arce parece responder a la urgencia que tiene de atraer inversiones extranjeras y, sobre todo, de tener buenas relaciones con Estados Unidos para lograr acuerdos con el FMI.

Voceros de la corriente de Morales llegaron a decir que el cocalero fue obligado a renunciar a la presidencia en noviembre de 2019 porque el “imperio” quería apoderarse del litio boliviano, considerada la más grande reserva de ese metal en el mundo.

El anuncio dice que ahora se abre la posibilidad de que otras empresas se sumen al negocio del litio boliviano, como Citic Guoan y Tbea Group de China, Lilac Solutions de Estados Unidos y Uranium One Group de Rusia, que expresaron su interés de entablar negociaciones con Bolivia para industrializar este recurso.

En enero pasado, el gobierno de Luis Arce había firmado con el consorcio chino Contemporary Amperex Tchnology (CATL) un “convenio”, cuyo texto no ha sido difundido a pesar de que una ley ordena que se lo haga, para producir carbonato de litio en los salares de Uyuni y Coipasa, con una inversión calculada en 1.080 millones de dólares.

Imagen de archivo de la planta de la firma estatal boliviana YLB en el Salar de Uyuni, Bolivia (Reuters)
Imagen de archivo de la planta de la firma estatal boliviana YLB en el Salar de Uyuni, Bolivia (Reuters)

Y ahora, la rusa Uranium One Group ofrece aplicar un método revolucionario para extraer litio de las salmueras más húmedas de Sudamérica, que consistiría en un “sorbente” electrónico. Las salmueras de los lagos bolivianos son más resistentes a la evaporación que las de los salares argentinos y chilenos, donde se usan piscinas para evaporarlas. La empresa rusa opera también con tierras raras, que existen en Bolivia y han sido motivo de negociaciones entre los dos gobiernos, según informó The Economist Intelligence Unit.

Y hay otros países interesados, según el informe del gobierno.

El experto Napoleón Pacheco recuerda que la empresa alemana ACI Systems firmó en 2018 un convenio con el gobierno boliviano para hacer lo mismo en una planta de hidróxido de litio durante setenta años, con una inversión de 1.300 millones de dólares. Para ello se llegó a crear el consorcio mixto YBL ACISA, pero el contrato fue anulado por el propio gobierno de Evo Morales un año después, algo que los abogados de la empresa alemana consideran irregular y esperan que el acuerdo se reestablezca o que el Estado boliviano pague millonarios montos por daños y perjuicios.

Pacheco dice que los tres países del “triángulo del litio” sudamericano, según el Servicio Geológico de Estados Unidos en 2020 concentraban 58% de los recursos en el mundo que totalizaban 86 millones TM, de los cuales Bolivia tiene 24,4%, Argentina 22,4% y Chile 11,2%. Respecto a las reservas totales, litio económica y técnicamente rentable de extraer, de un total global de 21 millones TM, Chile dispone 43,7%, Argentina 9%, Australia 22,3%, China 7,1% y Estados Unidos 3,6%.

Expertos afirman que no existe un estudio en relación a las reservas en Bolivia, aunque se dispone solamente de estimaciones diversas que incluyen las que ubican en 21 millones de toneladas.

Y todo esto en medio de la más grande crisis económica y el mayor escándalo de corrupción que sacude al gobierno de Luis Arce, que debe enfrentar, además, reproches internacionales a las violaciones de los derechos humanos y los incesantes embates de Evo Morales.

Una delegación del CIDH llegó para conocer la situación de los más de 130 presos políticos que permanecen encerrados por orden del cocalero Morales, según los parientes de los presos. Es, dicen ellos, el enfermizo afán de venganza del cocalero con todos aquellos a los que acusa de haber participado o siquiera haber festejado que él haya renunciado y fugado raudamente en 2019.

Es tan clara la influencia del cocalero en la justicia que el ministro del ramo, Iván Lima, dijo que los próximos jueces quizá sean mejores porque “esta vez no serán elegidos por Evo.”

El gobierno de Arce parecía ajeno al control de la justicia que ejerce Morales, pero ahora apoya la iniciativa de dejar en manos del partido MAS la selección de los candidatos a jueces para las elecciones especiales del próximo año.

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