Cuba le pidió ayuda a EEUU para rehabilitar la zona del incendio de Matanzas

Expertos cubanos mantuvieron un diálogo con la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense para conocer técnicas de rehabilitación para el área afectada

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El incendio se declaró extinguido el pasado 12 de agosto (REUTERS/Alexandre Meneghini)
El incendio se declaró extinguido el pasado 12 de agosto (REUTERS/Alexandre Meneghini)

Cuba mantuvo un diálogo con expertos de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA, por sus siglas en inglés) para conocer técnicas de rehabilitación para la zona afectada por el incendio industrial de Matanzas (oeste), informó este viernes la Cancillería.

Los expertos cubanos pidieron a miembros de la EPA “su valoración sobre las acciones ya realizadas” en el área durante una reunión virtual el pasado miércoles.

Representantes del Ministerio cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente -entre otras instituciones- expusieron “las principales tareas acometidas desde que se declaró extinguido el incendio” el pasado 12 de agosto, según apuntó la Cancillería.

Además, los especialistas de la isla solicitaron “la posibilidad de acceder a las técnicas y procederes más novedosos acumulados tanto por la EPA, como por las empresas vinculadas al sector petrolero y otras agencias involucradas en estos tipos de accidentes”, agregó la fuente.

En un comunicado difundido este viernes, la Cancillería cubana resaltó el ambiente “profesional y de provechoso intercambio” de la reunión donde dialogaron también sobre “las posibles vías de cooperación” en la rehabilitación del área consumida por el incendio.

En el siniestro perdieron la vida 16 personas
En el siniestro perdieron la vida 16 personas

El pasado 5 de agosto se desató un incendio de enormes proporciones en la base de depósitos de combustible de Matanzas, cuando un rayo impactó en 1 de los 8 tanques del parque industrial, según explicaron las autoridades cubanas.

Cuatro de los ocho depósitos de la base de almacenamiento -la mayor instalación de su tipo en el país caribeño para recibir y almacenar crudo- ardieron completamente provocando explosiones y llamaradas de varias decenas de metros.

La columna de humo llegó a ser visible en provincias vecinas como Mayabeque y La Habana, esta última situada a 104 kilómetros.

Durante los primeros compases del incendio, Cuba confirmó y agradeció el ofrecimiento de “asesoría técnica” de parte EEUU, aunque no llegó a concretarse en algo.

En el siniestro perdieron la vida 16 personas -en su mayoría bomberos-, mientras que otras 146 resultaron lesionadas y 15 de ellas permanecen hospitalizadas.

Durante días, fueron dados por desaparecidos ante la imposibilidad de acceder a donde se encontraban por las llamas.

Los restos óseos -más de 700 en total- solo pudieron ser recuperados tras la extinción del incendio.

Los expertos cubanos, tras consultar a referentes internacionales, aseguraron que la identificación concreta era “imposible” por el grado de calcinación de los fragmentos hallados en la zona del desastre.

Según el relato de los hechos de las autoridades insulares, las llamas llegaron a alcanzar los 2.000 grados centígrados.

No fue hasta el jueves 18 que el régimen cubano dio a conocer los nombres -sin las edades- de los fallecidos.

La disidencia y algunas ONG han criticado que entre los muertos hay jóvenes que hacían el servicio militar, una información que hasta el momento no ha sido confirmada por el Ejecutivo.

(Con información de EFE)

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