El EUR, la "nueva Roma" de Mussolini que trascendió el fascismo

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Érica Roura Carrera

Roma, 7 nov (EFE).- Hace 90 años, el fascismo italiano empezó a levantar su gran sueño, una Roma nueva e ideal dentro de la antigua. Así nació el EUR, un barrio de imponentes edificios racionalistas cuya culminación no sería posible hasta acabar la Segunda Guerra Mundial pero que, años después, se convertiría en un icono más de la Ciudad Eterna.

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La intención del dictador Benito Mussolini allá por los Años 30 era construir un espacio para la Exposición Universal de Roma 1942 -EUR es su acrónimo-, aunque el evento jamás llegaría a celebrarse a causa del estallido de la guerra.

Uno de los grandes anhelos del fascismo, como los vanguardistas futuristas que lo nutrieron, era crear una "nueva Roma".

De este modo, el EUR contaría con versiones modernas de edificios, palacios, templos o avenidas que evocaban las grandezas del antiguo Imperio Romano.

El más famoso es el 'Coliseo Cuadrado', un edificio cúbico de mármol, elevado sobre arcos y perfectamente simétrico que encomia en sus alturas a un pueblo italiano conformado por "poetas, artistas, héroes, santos, pensadores, científicos, navegantes y migrantes".

La historia del barrio es alargada y marcada por los altibajos, desde sus orígenes fascistas hasta su reconversión en tiempos de paz, gracias a un verdadero proceso de 'damnatio memoriae' ('condena de la memoria', un castigo de la Antigua Roma que implicaba un borrado físico de las huellas de alguien).

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Y ahora que se cumplen 90 años desde el inicio de su construcción en 1936, una muestra recorre y analiza esta "ciudad del futuro" hasta el próximo 7 de febrero en el Palazzo degli Uffici del EUR a través de planos, maquetas, fotos, material de archivo y grabaciones.

El lugar de esta exposición, coproducida por la empresa EUR Spa, no es casual, ya que ese 'palacio' fue el único edificio de este ambicioso proyecto arquitectónico completado antes de la II Guerra Mundial, según explica a EFE uno de sus comisarios, Marco Pizzo.

Todo comenzó cuando, en 1935, el gobernador Giuseppe Bottai propuso a Mussolini presentar la ciudad como sede de la Exposición Universal y, un año después, comenzó a tomar forma.

"Era el sueño del racionalismo arquitectónico, construir pabellones que fueran permanentes", subraya Pizzo sobre el trabajo de los arquitectos responsables de edificios como el Palacio de Congresos o el de la Civilización Italiana.

El EUR empezaba a hacerse realidad en la periferia, como "una ciudad de la luz" que pretendía "recuperar la herencia de la antigua Roma imperial", tal y como preconizaba uno de sus principales urbanistas, Marcello Piacentini, recordado en la exposición.

No obstante, la llegada de la guerra en 1939 paralizó las obras y dejó las estructuras a medio construir, una imagen que el cineasta italiano Federico Fellini, la única voz que se escucha a lo largo de la exposición, describiría después como un "sueño interrumpido".

Cuando las obras se retomaron en 1950, el EUR estaba abandonado y el régimen que lo había imaginado ya había sucumbido, así que "la mayor parte de las obras se completó entre 1953 y 1957", explica Pizzo, que sitúa en la llegada del metro una señal de que aquel escenario monumental empezaba a convertirse en un barrio habitado.

Durante la posguerra, el barrio se desprendió de sus símbolos fascistas: se retiró un busto de bronce del 'Duce' y la alegoría del 'genio del fascismo' un joven desnudo con el brazo en alto, mutó en el 'genio del deporte', endosándole en la mano un guante de boxeo.

El comisario explica que el EUR terminó "escapando" del discurso de sus impulsores con una voluntad de "condena a la memoria" gracias a la calidad de sus arquitectos, inspirados por la Bauhaus alemana.

La vida se abrió paso entre aquellos majestuosos edificios de mármol para acabar concentrando ministerios e instituciones como la sede de la Seguridad Social italiana o el palacio de congresos La Nuvola, que ha albergado citas de máximo nivel como la cumbre del G20 en 2021 gracias a su excelente conexión con el aeropuerto.

El EUR es hoy un barrio de oficinas y burocrático con una calma que solo quiebra el intenso tráfico de sus avenidas principales, mientras restaurantes y comercios ofrecen una vida cotidiana a un barrio que ha sabido reinventarse con el paso del tiempo.

Pero, por otro lado, es ya otro icono de Roma que ha servido de escenario para numerosas películas, desde "Roma, ciudad abierta" de Roberto Rossellini hasta "L'Eclisse" de Michelangelo Antonini, cinta en la que Monica Vitti, Alain Delon y el español Francisco Rabal deambulan entre sus calles. EFE

(foto)(vídeo)