Gabriel Romano Burgoa
La Paz, 1 nov (EFE).- Bolivia y México unieron este domingo sus tradiciones de Todos Santos y del Día de Muertos en un encuentro que reunió mesas de pan o altares en memoria de los fallecidos, además de música, danza y gastronomía en la ciudad boliviana de La Paz.
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Este encuentro unificó en un mismo espacio la tradición mexicana con la festividad boliviana, en las que destacan elementos comunes como la espera de la visita de las almas, las ofrendas que preparan los vivos a sus familiares fallecidos y las piezas de comida que los representan.
La actividad se realizó en el Museo Nacional de Arte con el apoyo de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), la Embajada de México y la Alcaldía de La Paz con el nombre de 'Día de Muertos y Todos Santos'.
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El embajador de México en Bolivia, Eduardo Sosa, dijo a EFE que el Día de Muertos "es una de las iconografías más importantes" de la cultura mexicana, en la que se unifican las tradiciones prehispánicas con la religiosidad de la época virreinal.
También mencionó que "no hay otro mejor lugar" para expresar esta tradición que en Bolivia, país que comparte una visión similar y que está acompañada por la música, además de la gastronomía de ambos países.
Sosa destacó el pan de muerto, el tequila y el pozole mexicanos como algunos de los alimentos y bebidas que se equiparan a las 'tantawawas' o niños de pan, el singani y el fricasé bolivianos.
Justamente, en una de las salas del Museo Nacional de Arte se preparó un gran altar mexicano de varios niveles que, este año, fue dedicado a la memoria del icónico cantante Juan Gabriel, a diez años de su fallecimiento, a lo que siguió un número musical.
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El cónsul de México en La Paz, Alan Torres, explicó a EFE que los altares para los muertos en su país constan de "siete niveles", el primero y más importante dedicado a la persona que se quiere recordar.
A este le sigue un espacio para las almas del purgatorio; otro dedicado a la sal, que es considerado un elemento purificador para las almas en el tránsito del mundo de los muertos al de los vivos; el nivel para el pan de muerto; además del espacio para colocar otras imágenes o pertenencias de los difuntos.
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Otro elemento propio es la flor de cempasúchil y las veladoras que sirven para que los muertos encuentren el camino de regreso a su mundo, añadió Torres.
En el espacio boliviano se colocaron dos mesas o altares, uno con múltiples figuras de pan, adornadas con flores y alimentos frescos, mientras que en la otra se dispusieron cráneos humanos hechos de arcilla que evocan a las llamadas 'ñatitas', que muchos atesoran en sus hogares y a las que se atribuye una fuerza sobrenatural.
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Durante Todos Santos, se cree que las almas de los difuntos llegan cada 1 de noviembre a mediodía para visitar a sus familiares y servirse la comida y bebida que les dejan en unos altares especiales, y son despedidas en medio de rezos al día siguiente.
Al respecto, el alcalde de La Paz, César Dockweiler, mencionó a EFE que las tradiciones del Día de Muertos y Todos Santos muestran costumbres con una "plena similitud" entre el "concepto y el mensaje espiritual".
La intención de las autoridades bolivianas y mexicanas es que este espacio de integración cultural sea permanente en Bolivia en los siguientes años. EFE
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