Madrid, 31 oct (EFE).- Hace dos meses, Sergio Martínez dejó atrás El Sardinero para perseguir el sueño del Real Madrid. Este domingo, mientras sus antiguos compañeros se enfrenten al equipo al que decidió marcharse, el joven centrocampista cántabro seguirá recorriendo desde el Castilla el largo camino hacia un debut a las órdenes de José Mourinho que todavía se hace esperar.
El centrocampista cántabro, de 19 años, protagonizó uno de los movimientos más llamativos del último mercado de fichajes. El Real Madrid pagó los tres millones de euros de su cláusula de rescisión después de que el futbolista de Laredo irrumpiera en Primera División con un golazo al Villarreal en su estreno en la máxima categoría.
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Apenas quince días separaron aquella celebración de su despedida del Racing, el club en el que recorrió las categorías inferiores hasta alcanzar el primer equipo. Su paso por Primera se redujo a dos partidos, frente al Villarreal y el Getafe, y 114 minutos. Tiempo suficiente para celebrar su primer tanto en la élite y despertar el interés del club presidido por Florentino Pérez.
Del vértigo de una convocatoria al aprendizaje del filial
Su aterrizaje en Valdebebas resultó vertiginoso. Después de completar sus primeros entrenamientos a las órdenes de Mourinho, el técnico portugués lo incluyó en la convocatoria para enfrentarse al Betis, apenas cuatro días después de su fichaje. Parecía el comienzo de una incorporación progresiva a los planes de un entrenador que había participado en la decisión de contratarlo.
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"Tiene potencial, debe trabajar. El nivel de calidad e intensidad aquí es diferente", explicó entonces Mourinho, consciente de que el salto al Real Madrid exige algo más que las condiciones que permitieron al joven futbolista destacar en Santander.
Sin embargo, aquella convocatoria es, de momento, la única del cántabro con el primer equipo. No disputó ningún minuto frente al Betis y, desde entonces, desarrolla su carrera en el Castilla, donde intenta abrirse camino entre las promesas de una de las canteras más exigentes del fútbol español.
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Su balance en el filial ofrece una lectura moderadamente positiva. Ha participado en ocho encuentros de Primera Federación, seis como titular, y acumula 489 minutos, sin goles ni asistencias. Cifras que reflejan su presencia habitual en las alineaciones, aunque todavía sin actuaciones especialmente determinantes.
Después de estrenarse con 45 minutos frente al Juventud Torremolinos, encadenó cinco titularidades consecutivas y completó su primer encuentro ante el Sant Andreu. Su participación disminuyó posteriormente, con 56 minutos frente al Ibiza y 21 contra el Antequera, antes de recuperar un puesto en el once inicial ante el Algeciras, donde disputó 59 minutos.
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El cántabro también participó en la Copa Intercontinental sub-20 frente al Santiago Wanderers, disputada en el Santiago Bernabéu, donde jugó 61 minutos y celebró su primer título con la camiseta blanca. Además, su nombre apareció en la lista A del Real Madrid para la Liga de Campeones, en la que ocupó la plaza de Ferland Mendy, aunque su inclusión respondió a una cuestión reglamentaria: no reunía los requisitos de antigüedad necesarios para figurar en la lista B.
Distintos caminos hacia el éxito
La historia reciente del Castilla ofrece caminos muy diferentes hacia el primer equipo. Vinícius apenas necesitó cinco encuentros en el filial antes de ascender para jugar con los mayores, mientras que Rodrygo disputó tres. Fede Valverde, en cambio, completó una temporada con el filial y necesitó una posterior cesión al Deportivo antes de consolidarse en el Santiago Bernabéu.
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Casemiro también pasó por el Castilla antes de convertirse en una pieza fundamental del Real Madrid, mientras que Martin Odegaard, otra apuesta de futuro de la entidad, necesitó varias cesiones y al final encontró la consagración definitiva lejos, en el Arsenal.
Pero el precedente más cercano a Sergio Martínez no se encuentra en Valdebebas, sino en Santander. En 2010, Sergio Canales abandonó el Racing con 19 años para incorporarse al Real Madrid, entonces también dirigido por Mourinho. Su llegada fue directamente al primer equipo, aunque su etapa como madridista resultó breve (una temporada en la que participó en 15 encuentros) y posteriormente tuvo que encontrar continuidad a su carrera lejos del Bernabéu.
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Dieciséis años después, Canales ha regresado al Racing convertido en uno de sus referentes, precisamente cuando otro Sergio, también formado en las categorías inferiores del conjunto cántabro, ha emprendido el viaje contrario. Ambos forman parte de dos generaciones separadas por el tiempo, pero unidas por el sueño de triunfar en el Real Madrid desde Santander.
Este domingo, mientras Canales y sus compañeros se enfrenten al equipo de Mourinho, Sergio Martínez continuará pendiente de una oportunidad que todavía no ha llegado. Su decisión de abandonar Primera División para competir dos categorías más abajo fue un retroceso inmediato a cambio de una posibilidad de futuro.
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Un par de meses después, Sergio Martínez recorre ese camino sin la velocidad de Vinícius o Rodrygo, pero con minutos y titularidades para sostener su crecimiento. El sueño del Real Madrid, de momento, se cocina a fuego lento.
Juan José Lahuerta
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