Roma, 29 oct (EFE).- Italia vivirá este viernes una jornada de huelga, la primera de una temporada en la que están previstas más movilizaciones, convocada en este caso por la Unione Sindicale di Base (USB) en ciudades de todo el país para protestar por el aumento del costo de la vida y las políticas del gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni.
"El 30 de octubre será un día clave de huelga general, una movilización convocada por la USB contra la economía de guerra impuesta por el gobierno de Meloni, contra el alto costo de la vida que está asfixiando a la población y contra la represión de los jóvenes y trabajadores que protestan por mejores condiciones de vida", indica esta central sindical en su página web.
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Será "general", es decir, que todos los sectores, tanto el público como el privado, están llamados a un paro que se combinará con manifestaciones en todas las regiones italianas en las que se espera la participación de estudiantes, agricultores, camioneros, movimientos por la vivienda y centros sociales.
Este sindicato -de peso relevante pero inferior a los tres 'grandes', la CGIL, la CISL y la UIL- exige la actualización de los salarios ante la carestía de la vida y la activación de la llamada "escala móvil", un mecanismo aplicado en anteriores etapas que permite aumentos salariales automáticos en función de la inflación.
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También reclama medidas para bajar los precios de bienes de primera necesidad, servicios públicos y alquileres, una mayor inversión en salud y educación y el recorte del gasto militar.
La USB también ha llamado a la huelga al sector de los transportes pero el ministro de Infraestructuras y Transportes, Matteo Salvini, lo ha prohibido firmando la 'precettazione', una orden que obliga a la prestación de servicios.
En el sector ferroviario, tanto la pública 'Trenitalia' como la privada 'Italo' habían anunciado servicios mínimos pero, tras la intervención ministerial, han comunicado a sus pasajeros que la huelga ha sido pospuesta y que el servicio de trenes será "normal".
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No obstante, el sindicato ha llamado a sus afiliados a desoír esta orden y a llevar a cabo la protesta, aunque ello conlleve sanciones económicas y administrativas.
Por otro lado, la nueva jornada de protestas pondrá de nuevo a prueba el orden público tras dos fines de semanas de enfrentamientos de grupos violentos con las fuerzas de seguridad en ciudades como Milán, Bolonia y Turín.
Los graves disturbios ocurridos los pasados 17 y 18 de octubre estas ciudades y sobre todo en Milán llevaron al Gobierno de Meloni a aprobar un cuestionado decreto de seguridad con el que, entre otras medidas, se reforzó la seguridad en la capital lombarda con 500 militares para apoyar a la policía.
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La de mañana es la primera de una serie de huelgas que ya se han anunciado para las próximas semanas como la adelantada por la CGIl, el mayor sindicato del país, y que ha llamado a un parón en todos los sectores para el 20 de noviembre.
A esto hay que sumar una huelga de taxis el 14 de diciembre, convocada para protestar por el encarecimiento del combustible y por la "competencia desleal" de las multinacionales digitales. EFE
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