Francia tendrá toques de queda frente a protestas, que empiezan a preocupar en Italia

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Redacción Internacional, 19 oct (EFE).- Francia tomará medidas, entre ellas el toque de queda en varias ciudades, para hacer frente a la oleada de protestas y disturbios en sus calles, un proceso que empieza a preocupar al Gobierno italiano, mientras otros países miran de momento desde lejos.

Después de la violencia urbana que azotó a Francia este fin de semana, el Gobierno francés anunció este lunes la instauración de toques de queda localizados en ciertas zonas del país -sin concretar aún cuáles- ante las multitudinarias manifestaciones del 17 de octubre contra el encarecimiento de la vida y la degradación de la educación y la sanidad, tras casi 10 años de mandato del presidente Emmanuel Macron.

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El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, justificó la puesta en marcha próximamente de toques de queda, sin concretar en qué zonas, antes que decretar el estado de emergencia, que otorga más poderes a las fuerzas del orden.

"Es un toque de queda por territorios, parcial, me parece que, en este momento, es un instrumento más adaptado que decretar el estado de emergencia", declaró Lecornu, mientras varios alcaldes de ciudades afectadas han criticado la actuación policial, por considerarla inadecuada.

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Frente a medidas de apoyo a los trabajadores de los comercios afectados por los disturbios Lecornu ha deslizado una interpretación política de los incidentes, de los que acusa a la ultraizquierda y que tendría como objetivo "cuestionar el calendario y la celebración de las elecciones presidenciales", previstas para dentro de seis meses.

Hasta las 8:00 horas del lunes, 2.331 personas permanecían bajo custodia policial por los disturbios y saqueos, según el Ministerio de Justicia, quien señaló que el 70 % eran mayores de edad y que la Fiscalía solicitaba prisión preventiva en más del 80 % de los casos.

La coordinación de los llamados 'chalecos amarillos' que participó en las protestas del pasado sábado en Francia, marcadas por los disturbios y los saqueos en varias ciudades, ha anunciado una segunda jornada de movilización para el próximo 24 de octubre, con decenas de acciones previstas en todo el país.

Italia, país fronterizo con Francia, ve con preocupación lo que pasa al otro lado y su primera ministra, Giorgia Meloni, ha reunido este lunes a sus ministros y dirigentes de otras instituciones para analizar la situación del orden público, tras los disturbios del fin de semana en Milán (norte) y en medio de las protestas por el encarecimiento del combustible en el sur del país.

Milán, la capital económica del norte italiano, así como otras ciudades cercanas como Turín o Bolonia, han vivido este fin de semana manifestaciones contra el encarecimiento de la vida.

Estas protestas han derivado en violentas escenas de guerrilla urbana y saqueos en las tiendas del centro de las ciudades. Por otro lado, el descontento también ha llegado al sur del país, que se ve sacudido desde el pasado viernes por la protesta de los transportistas por el encarecimiento de unos carburantes que ya empiezan a escasear en algunos puntos.

Por su parte, el Gobierno alemán manifestó que observa con preocupación la situación en Francia, aunque descarta un contagio europeo de la violencia.

"Como es lógico, las imágenes que todos hemos visto, tanto en París como en Limoges, nos llenan de gran preocupación", dijo en una rueda de prensa ordinaria la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Kathrin Deschauer, que rechazó la violencia en las calles.

En la misma línea se expresó la Comisión Europea, que calificó hoy de "inaceptables" los actos violentos registrados en Francia y, aunque defendió el derecho fundamental a manifestarse pacíficamente, respaldó los esfuerzos de las autoridades francesas para garantizar la seguridad.

En Albania este domingo se cumplieron seis días de protestas estudiantiles contra Gobierno del socialista Edi Rama, quien rechaza dimitir y asegura que las acciones están poniendo en peligro el acceso de Albania a la Unión Europea.

Los activistas se quejan de las malas condiciones en las universidades del país y el elevado coste de vida para los universitarios. Desde el comienzo de las protestas el pasado martes, más de 270 personas han resultado heridas, entre ellas unos 170 agentes de la Policía, mientras que 167 personas fueron detenidas, según datos oficiales.

La calma es la tónica en las acampadas pacíficas en Lisboa y Oporto contra la crisis de la vivienda, donde los jóvenes quieren extender sus protestas al movimiento sindical y promover una "huelga general ibérica" el próximo 11 de noviembre, coincidiendo con la paralización convocada en España también por el problema del acceso a la vivienda.

La Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP), principal central sindical del país, aparece como un interlocutor fundamental para una eventual convocatoria, aunque por el momento no consta que haya asumido la propuesta. EFE