Lorena Cantó
Pekín, 17 oct (EFE).- La etiqueta "China haul", traducible del inglés como "todo lo que me he comprado en China", se ha multiplicado en las redes sociales, con vídeos donde los turistas muestran las gangas y "tesoros" acumulados durante un viaje para el que muchos llegan con maletas vacías, dispuestos a aprovechar las ofertas de la fábrica del mundo.
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El fenómeno es una de las consecuencias de la apuesta de China por abrirse al turismo tras un cerrojazo de tres años por la pandemia, con una estrategia que incluye la exención de visados para visitantes de numerosos países europeos y americanos -entre otros- en estancias de hasta un mes.
Pero, sobre todo, ha sido crucial la simplificación del uso de las omnipresentes plataformas chinas de pago como Alipay y WeChat por parte de los viajeros, algo imprescindible para pagar en China, donde el efectivo es cosa del pasado, pero que fue durante años una incómoda complicación.
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Según datos del Ministerio chino de Comercio recogidos esta semana por la prensa estatal, los turistas gastaron en los primeros siete meses de este año 263.600 millones de yuanes (39.000 millones de dólares, 34.700 millones de euros), casi un 30 % más que el año anterior.
Los precios competitivos y la novedad de descubrir marcas de diseño que comienzan a despuntar con una buena relación calidad-precio han provocado que una parte importante de la experiencia de visitar China sea el "momento compras".
Tanto, que abundan en Instagram y TikTok las publicaciones de viajeros que publican sus recomendaciones, tutoriales, trucos y estrategias para sacarle el jugo a la inabarcable oferta de la segunda economía mundial.
Una de las más exitosas es la de empezar a comprar incluso antes del viaje: la clave es aprender a usar Taobao -la 'madre' china de AliExpress, también definible como el Amazon chino-, algo que requiere pericia porque no existe versión en otros idiomas.
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Una vez logrado, el truco es comprar y enviar el "botín" al último de los hoteles en el que se uno se alojará.
Así lo hizo Agustín, un turista español de 34 años que visitó China con su pareja en los últimos meses.
"Después de ver videos en redes sociales de la gente enseñando sus compras, claramente íbamos con idea de gastar. Ahora bien, una vez allí, la realidad supera con mucho a los videos", explica a EFE, y confiesa que aunque "pensando en las compras" facturaron dos maletas extras vacías, casi se les quedó corto para el regreso.
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Electrónica, gadgets, ropa, calzado o cosméticos son algunos de los artículos que encabezan la lista de deseos de los visitantes, poco que ver con lo que los turistas se llevaban de China hace una o dos décadas, cuando llegaban en busca de falsificaciones de marcas de lujo y quizá alguna artesanía, seda y té, aunque estos últimos también tienen ahora hueco en el equipaje.
Ahora, las maletas se llenan de relojes y teléfonos de Xiaomi, Huawei u Oppo, cámaras y drones de DJI, deportivas de Pane recomendadas por influyentes con cientos de miles de seguidores o bolsos de Songmont, el "Loewe chino" cuyos artículos de piel de alta calidad y precio razonable han llamado la atención de gigantes del lujo como LVMH.
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Los muñecos de Popmart -entre ellos el famoso Labubu-, perfumes de To Summer, prendas deportivas de Li-Ning o Anta o cremas y maquillaje representativas del efervescente sector de la 'C-Beauty- también figuran entre los nombres más repetidos bajo la etiqueta '#China Haul'.
La pareja de Agustín regresó precisamente a España con un bolso de Songmont al que se sumó ropa de Anta y Li-ning, prendas "casi imposibles de encontrar en Europa, y que tienen tejidos revolucionarios, especialmente pensados para combatir el terrible calor que tienen que soportar en China en verano", comenta.
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Más allá de Taobao, otro fenómeno que deja perplejos a los compradores extranjeros y suele ser mencionado en sus publicaciones son los centros comerciales, una experiencia en un país en el que la feroz competencia hace que estos lugares se midan en espectacularidad y atracciones.
La oferta va desde instalaciones de arte inmersivo como el Parview de Pekín o la pantalla LED más grande del mundo en The Place al New Century Global Center de Chengdu, con un parque acuático dentro o el Grandview Mall de Cantón, con acuario y una pista de hielo para pingüinos.
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La moda del 'China haul' se coló esta semana hasta en la rueda de prensa del Ministerio chino de Exteriores, donde al hilo del asunto, la portavoz Mao Ning consideró que "esto refleja el atractivo del dinamismo industrial de China y la vitalidad de su mercado". EFE
(vídeo)