Austin, 15 oct (EFE).- Los ataques de líderes y figuras republicanas contra el candidato demócrata James Talarico han escalado en las últimas semanas en una de las contiendas más importantes de las elecciones de término medio: la disputa por uno de los dos escaños de Texas en el Senado.
La campaña de su rival, el republicano Ken Paxton, y otras voces del partido comenzaron por presentar al demócrata como una figura demasiado progresista para Texas, escudriñando publicaciones viejas en redes sociales y declaraciones en la legislatura estatal sobre asuntos que van desde los derechos de las personas transgénero hasta el racismo institucional en EE.UU.
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A medida que se acerca la jornada electoral y las encuestas han pasado de mostrar una contienda reñida a situar a Talarico como favorito, los ataques se han vuelto más personales y, recientemente, han incluido información falsa.
El presidente, Donald Trump, lo ha apodado "Talafreako" —un juego de palabras entre su apellido y 'freak', rarito en inglés— y ha dicho que es vegano, mientras que el vicepresidente, JD Vance, ha insinuado que es gay y que tiene una "fijación extraña" con las drag queens y los jóvenes trans.
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Tanto él como su campaña han tenido que salir al paso de estos ataques: Talarico aseguró que come carne, ha publicado fotos en restaurantes emblemáticos de barbacoa texana e incluso ha hablado públicamente de su relación sentimental con una mujer.
Las explicaciones sobre su vida privada, sin embargo, no frenaron los ataques. En la última semana comenzó a circular un bulo que aseguraba que Talarico había estado internado en un hospital psiquiátrico.
La información falsa surgió después de que el candidato se ausentara durante nueve días de los actos de campaña por una gripe.
En su última aparición pública antes de esa ausencia, un encuentro con latinos en Edinburg, Texas, el 30 de septiembre, en el que participó de manera virtual, el candidato mostró signos de enfermedad: tosió en varias ocasiones y se le escuchaba congestionado.
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En los días siguientes, el demócrata no celebró actos de campaña y Paxton, actual fiscal general de Texas, difundió anuncios tanto físicos como digitales en los que aseguraba que Talarico estaba desaparecido, pedía una "prueba de supervivencia" e insinuaba que su estado mental era frágil.
Talarico reapareció en público el 9 de octubre, en una visita sorpresa al festival musical Austin City Limits, en la capital del estado.
Sin embargo, el domingo 11, 'influencers' de derecha, entre ellos Nick Sortor y Rhein Amacher, difundieron en X rumores que aseguraban que el demócrata había recibido tratamiento en una clínica de salud mental en Ohio durante su ausencia.
Los bulos fueron amplificados por Elon Musk, dueño de X y el hombre más rico del mundo, y el centro donde supuestamente había estado internado, Lindner Center of Hope, se vio obligado a pronunciarse públicamente y aclarar que Talarico "nunca" había recibido tratamiento en sus instalaciones.
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La campaña de Talarico también desmintió esas afirmaciones y compartió con el diario The New York Times grabaciones de las cámaras de seguridad de la vivienda del candidato correspondientes al periodo del 1 al 8 de octubre. El diario revisó las imágenes y confirmó que Talarico estuvo en su casa durante esos días.
El demócrata, que aventaja a Paxton por entre dos y seis puntos en las últimas encuestas de intención de voto, representa la mayor amenaza al control republicano de ese escaño en décadas. La última vez que un demócrata ganó una elección al Senado en Texas fue en 1988. EFE
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