Bosnia-Herzegovina vota con la tensión étnica azuzada por la glorificación de Mladic

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Vesna Bernardic

Zagreb, 1 oct (EFE).- Bosnia-Herzegovina celebra este domingo elecciones generales con los partidos nacionalistas dominando el panorama y con la tensión de una división étnica agravada por la glorificación del fallecido criminal de guerra serbobosnio Ratko Mladic.

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Tres décadas después del final de una guerra (1992-1995) que causó unos 100.000 muertos y cientos de miles de heridos y desplazados, las tensiones entre bosniacos (musulmanes), serbios y croatas siguen condicionando la vida política del país.

El reciente entierro de Mladic en Serbia con honores y como un héroe nacional provocó indignación entre bosniacos y croatas y volvió a poner de relieve las fracturas de un Estado con un complejo sistema institucional surgido de los acuerdos de paz de 1995.

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Unos 3,4 millones de ciudadanos con derecho a voto están llamados a las urnas para elegir a los representantes de uno de los sistemas de gobierno más complejos del mundo, establecido por el Acuerdo de Paz de Dayton (EEUU), que en noviembre de 1995 puso fin a un conflicto bélico que duró casi cuatro años.

Los votantes eligen a los tres miembros de la Presidencia estatal: uno por cada "pueblo constituyente" (bosniacos, serbios y croatas) y a los 57 diputados de las dos cámaras del Parlamento central.

También se renuevan los Parlamentos de las dos entidades autónomas que integran el país, la República Srpska (RS) y la Federación de Bosnia-Herzegovina, compartida por bosniacos y croatas, las asambleas de los diez cantones de esta última administración y la Presidencia de la RS.

Los principales partidos son las formaciones nacionalistas bosnio-musulmana SDA, serbia SNSD y croata HDZ BiH, mientras que las fuerzas multiétnicas son minoritarias, salvo el Partido Socialdemócrata (SDP), que conserva cierto peso.

Por primera vez, se usará en las elecciones del domingo nuevas tecnologías, incluyendo la identificación de los votantes mediante datos biométricos, para asegurar una mayor transparencia.

Según la rama bosnia de Transparencia Internacional (TI), por primera vez en la historia del país se celebrarán elecciones limpias, sin posibilidad de ser manipuladas, como era usual en el pasado.

Por encima de los Gobiernos y partidos se encuentra desde 1995 la Oficina del Alto Representante Internacional, que sigue teniendo poderes especiales.

En torno a esta oficina también se viven momentos de tensión, ya que el alemán Christian Schmidt dimitió en mayo como Alto Representante en medio de presiones de EEUU. Por el momento, solo hay un representante interino.

El entierro a comienzos de septiembre en Belgrado con honores militares de Mladic, conocido como el "carnicero de Bosnia", elevó las tensiones étnicas durante la campaña electoral.

Al funeral asistieron varios ministros serbios, la cúpula política de la República Srpska, incluyendo líderes de la oposición local, que no oculta sus deseos independentistas, y el patriarca de la Iglesia ortodoxa serbia.

En respuesta a lo que consideró una afrenta a las víctimas de Mladic, el Gobierno central bosnio expulsó a dos diplomáticos serbios y retiró a casi todo el personal de su embajada en Belgrado.

El presidente de turno de Bosnia, Denis Becirovic, advirtió a finales de septiembre ante la Asamblea General de la ONU de que la glorificación institucional de Mladic demuestra que Serbia "no ha desistido de la política que lleva a la agresión y el genocidio" y que los dirigentes de la República Srpska representan "un peligro para la paz".

El líder serbobosnio, Milorad Dodik, respondió que "nadie dictará a los serbios a quién deben llorar" y, en línea con su discurso separatista, afirmó que para ellos "no hay vida en Bosnia-Herzegovina" y que el objetivo es "eliminar la frontera" entre la República Srpska y Serbia.

Dodik fue inhabilitado por la justicia bosnia en 2025 por seis años para ocupar la presidencia de la RS por no acatar decisiones judiciales pero sigue siendo jefe del SNSD y el líder indiscutible de la RS, cuya imagen domina incluso los carteles electorales.

La RS, creada en el territorio conquistado por los serbobosnios durante la guerra, abrió en marzo una oficina de cooperación internacional pese a que la política exterior compete al Gobierno central.

Los analistas locales auguran una prolongación de la retórica nacionalista y la continuación de una crisis política, económica y social marcada por las divisiones étnicas, que bloquean las reformas necesarias para avanzar hacia la Unión Europea (UE).

La parálisis, atribuida sobre todo a la República Srpska, y la corrupción han llevado al país, uno de los más pobres de Europa con un salario medio de 850 euros, a perder este año 108 millones de euros en fondos europeos, a los que podrían sumarse otros 374 millones en los próximos meses.

La OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) critica que solo quienes se identifican como bosniacos, serbios o croatas pueden aspirar a la Presidencia tripartita del Estado, mientras que el lugar de residencia determina a cuál de esos candidatos se puede votar.

La falta de acuerdo para reformar el sistema mantiene excluidos de esos cargos a ciudadanos de otras minorías, como judíos y romaníes, pese a las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que lo exigen desde hace años. EFE