Dos años de ofensiva israelí en el Líbano: del bombardeo masivo a una frágil negociación

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Jerusalén/El Cairo, 24 sep (EFE).- Dos años después de la ofensiva israelí que en septiembre de 2024 llevó la guerra entre Israel y Hizbulá a su máxima intensidad, el conflicto ha atravesado un alto el fuego, una nueva escalada vinculada a la guerra con Irán y varios procesos de negociación.

Estas son las claves del desarrollo de uno de los frentes abiertos por Israel más importantes para el país.

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Este nuevo conflicto entre los dos países vecinos se inició tras los ataques de Hamás en Israel del 7 de octubre de 2023, en los que murieron 1.200 israelíes y 251 tomados como rehenes, tras los que el grupo chií libanés empezó a lanzar proyectiles contra posiciones israelíes en la frontera.

Las tensiones escalaron con la operación israelí que el 17 de septiembre de 2024 hizo explotar miles de buscas de miembros de Hizbulá en diferentes puntos del Líbano, causando 12 muertos y cientos de heridos.

Pero el punto de inflexión fue seis días después, el 23 de septiembre de 2024, cuando Israel inició una serie de bombardeos masivos que causaron más de 500 muertes en un solo día, lo que desembocó en una guerra abierta que se prolongó hasta el alto el fuego dos meses después.

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Al término de esa ofensiva, el Ministerio de Salud libanés contabilizó cerca de 3.800 muertos y 15.800 heridos desde octubre de 2023. En Israel murieron 47 civiles y 31 militares durante ese periodo.

El alto el fuego del 27 de noviembre de 2024 entre Israel y Hizbulá redujo drásticamente la violencia, pero no resolvió las cuestiones centrales: la presencia militar israelí en el sur del Líbano, el desarme de Hizbulá y la aplicación de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU, que exige el cese total de las hostilidades.

Durante 2025 continuaron los ataques israelíes en el sur del Líbano pese al alto el fuego. La ONU verificó al menos 137 civiles muertos por operaciones israelíes desde su entrada en vigor hasta finales de 2025 y documentó miles de violaciones de la tregua. Israel, por su parte, sostuvo que Hizbulá también incumplía el acuerdo y trataba de reconstruir su infraestructura militar.

La situación volvió a empeorar en marzo de 2026, cuando el grupo chií atacó Israel en respuesta a su ofensiva, junto a Estados Unidos, contra Irán.

Israel respondió con una amplia campaña aérea y terrestre en el Líbano. Tras la firma de un nuevo alto el fuego en junio, las autoridades libanesas registraron más de 4.200 muertos, y más de un millón de personas llegaron a estar desplazadas. En Israel, Hizbulá mató a 37 soldados y 2 civiles durante este periodo.

Según el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud libanés, con las registradas desde marzo, el número total de víctimas de los ataques e incursiones israelíes asciende desde el 8 de octubre de 2023 al menos a 8.929 muertos y 30.614 heridos.

Tras el recrudecimiento de 2026, Israel inició una incursión terrestre en el sur del Líbano y estableció lo que denomina como una franja de seguridad que se adentra varios kilómetros en territorio libanés.

Este área cubre una zona extensa entre la Línea Azul (la divisoria 'de facto' entre ambos países) y el río Litani, que transcurre por una zona de gran importancia estratégica y en el que Israel destruyó la mayoría de los puentes.

En mayo de 2026, las tropas israelíes tomaron el castillo de Beaufort, una fortaleza medieval situada en una posición dominante sobre el río Litani. El lugar tiene además una fuerte carga histórica: Israel ya lo ocupó durante su presencia militar en el sur del Líbano entre 1982 y 2000.

Las operaciones militares israelíes, que incluyen la destrucción de viviendas e infraestructras básicas y ataques diarios en áreas rurales y centros urbanos estratégicos como Tiro y el valle de la Bekaa, mantienen a la población civil en una emergencia constante y siguen impidiendo el retorno seguro de decenas de miles de desplazados.

En abril de 2026 comenzaron en Washington las primeras conversaciones directas de alto nivel entre representantes de Israel y el Líbano en más de tres décadas, con mediación estadounidense.

Pese al acuerdo marco suscrito por Israel y el Líbano a finales de junio, que estipula una paulatina retirada del Ejército israelí, el despliegue del libanés y el desarme de Hizbulá, la implementación práctica de esas medidas enfrenta severos obstáculos, en medio de acusaciones mutuas de incumplimiento.

 Así, dos años después de la gran ofensiva de septiembre de 2024, el frente libanés ha pasado de una guerra abierta a una diplomacia endeble: Israel conserva posiciones dentro del Líbano, Hizbulá mantiene su rechazo al desarme y Beirut intenta recuperar el control efectivo del sur, mientras Estados Unidos trata de convertir los sucesivos altos el fuego en un acuerdo duradero. EFE