Lisboa, 23 sep (EFE).- "Todas las selvas se ven como un negocio para la gente de afuera, pero para nosotros no es un negocio, es nuestra casa, es nuestra vida", reivindica en una entrevista con EFE Alicia Salazar, lideresa indígena del pueblo amazónico Siona y miembro de la Alianza Ceibo, ganadora del Premio Gulbenkian para la Humanidad 2026 en reconocimiento a su labor.
La Alianza Ceibo, que desarrolla sus actividades institucionales en Ecuador y mantiene vínculos de colaboración con otros pueblos de Perú y Colombia, es una organización conformada por cuatro pueblos indígenas del norte de la Amazonía: Siona, A'i Kofan, Siekopai y Waorani.
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Su objetivo es la defensa de la selva amazónica y de los derechos colectivos desde una perspectiva regional, y representa a unas tres o cuatro mil personas, según sus cifras.
El jurado del Premio Gulbekian, dotado con un millón de euros y presidido por la excanciller alemana Angela Merkel, destacó su capacidad para combinar la movilización comunitaria y las acciones judiciales en la defensa de los derechos territoriales y la justicia climática.
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"Somos milenarios en la defensa de nuestros territorios y siempre vamos a seguir ahí defendiéndolo, y esto (el premio) nos va a servir para seguir con todo el trabajo que venimos haciendo como organización, nos va a poder apoyar en todo el trabajo e iniciativas que llevamos en nuestras comunidades", reflexionó Salazar sobre el reconocimiento.
El área de acción de la alianza abarca entre tres y cinco millones de hectáreas en la cuenca amazónica, explicó por su parte Hernán Payaguaje, líder Siekopai y cofundador de la alianza, quien subrayó el trabajo de los pueblos indígenas: "Si acceden a una imagen satelital se darán cuenta de que la Amazonía está verde en las partes donde nosotros, los pueblos indígenas, existimos".
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Si bien la Alianza Ceibo nació hace más de diez años ante la falta de agua potable en las comunidades que agrupa, hoy en día afronta otros retos como la expansión de la frontera agrícola, el extractivismo de actividades petrolíferas o mineras y la pérdida de biodiversidad, así como la crisis climática.
"Si hablamos de amenazas tenemos que entender la complejidad del territorio, es un territorio inmenso con cuatro nacionalidades distintas" y toda esa riqueza que existe "es muy apetecida por los Estados, por las grandes industrias", detalló Payaguaje.
En este contexto, Salazar agregó que las amenazas que enfrentan "vienen desde afuera", con empresas de petróleo y de minería, por ejemplo, a la par que se mostró preocupada por los Ejecutivos que ahora gobiernan en la región -en Ecuador, Perú y Colombia, donde viven los cuatro pueblos que conforman la alianza-.
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A lo que Payaguaje añadió: "Es muy lamentable entender que los Estados no nos reconocen a los pueblos indígenas como guardianes de la naturaleza; lamentablemente creo que para los Estados, los pueblos indígenas somos un obstáculo para el desarrollo", lo que les lleva a crear leyes contrarias a su labor e intereses.
El año pasado, las autoridades ecuatorianas congelaron cuentas bancarias a varias organizaciones indígenas y ambientalistas, entre ellas Alianza Ceibo, tras el paro nacional convocado en septiembre por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) en rechazo al alza del diésel.
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Un juez ordenó desbloquearlas al considerar que la medida carecía de fundamento legal y vulneraba el derecho de asociación.
"Actualmente tenemos ese riesgo, pero seguimos trabajando (...) Hemos sido amenazados los líderes, perseguidos por el Estado, pero seguimos ahí; nos enfrentamos al Estado, nos enfrentamos a los intereses de las transnacionales y seguiremos defendiendo" el territorio, enfatizó Payaguaje.
A pesar de los retos, la Alianza Ceibo también celebra las victorias logradas en esta década de trabajo, como el reciente reconocimiento oficial del Gobierno ecuatoriano para que los pueblos A'i Cofán, Siekopai y Waorani desarrollen sus propios modelos educativos para que sus conocimientos ancestrales, lenguas y cosmovisiones puedan incorporarse al sistema de educación pública del país.
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Gracias a su trabajo también se logró un fallo judicial mediante el cual el pueblo siekopai recuperó la propiedad de su territorio ancestral y otro que anuló 52 concesiones mineras en el territorio A'i Kofán, entre otros. EFE
(foto)(video)
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