Pámanes ha rendido homenaje este martes al mariscal Antonio de Quintanilla, último gobernador español de Chiloé, con un acto institucional celebrado en las Antiguas Escuelas de la localidad, lugar de nacimiento de quien se convirtió en una de las figuras vinculadas a la etapa final de la presencia española en Sudamérica.
Durante el acto se ha descubierto una placa conmemorativa sobre un monolito instalado por el Ayuntamiento de Liérganes, como reconocimiento a la figura de Quintanilla y a su vinculación con Pámanes, donde nació el 14 de noviembre de 1787, ha subrayado la organización en un comunicado.
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Antonio de Quintanilla llegó a Chile siendo muy joven y, tras dedicarse inicialmente al comercio, ingresó en el ejército en 1813. En 1817 fue nombrado gobernador de Chiloé, cargo que desempeñó hasta 1826, cuando el archipiélago pasó a formar parte de la República de Chile tras el Tratado de Tantauco.
Dos siglos después, su figura continúa presente en Chiloé. En localidades como Ancud, Dalcahue y Castro existen referencias a su memoria y en 2026 se ha inaugurado un busto en Ancud con motivo del bicentenario del Tratado de Tantauco.
Su recuerdo está vinculado no solo a su papel militar durante las guerras de independencia, sino también a la gestión que desarrolló como gobernador.
Así lo ha destacado durante el homenaje su trastataranieto, Guillermo Alonso, que ha dedicado años a investigar la trayectoria de su antepasado y acaba de publicar el libro Antonio de Quintanilla y Chiloé.
"En Chiloé, Antonio de Quintanilla es una persona muy querida. No tanto por su faceta militar, sino por su labor como gobernador, por su preocupación por la población y por la forma en que gestionó un territorio que atravesaba una situación muy complicada", ha dicho.
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Alonso ha explicado que su antepasado impulsó medidas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de esa región, entre ellas el apoyo a las viudas y a los hijos de militares fallecidos y el impulso de la educación secundaria.
Por otro lado, el general de División y director del Instituto de Historia y Cultura Militar, Marcos Llago, ha señalado que con este reconocimiento se hace justicia a un personaje de la historia cántabra que, por diversos motivos, había quedado en el olvido. "Quintanilla representa un gran ejemplo de liderazgo y servicio", ha asegurado.
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Tras la capitulación de Chiloé en 1826, Quintanilla regresó a España acompañado de su mujer, su hijo y dos cuñados. Tenía entonces 38 años. Su trayectoria posterior estuvo vinculada al Ejército y fue destinado a distintas ciudades españolas.
Por su parte, Alejandro Klecker, patrono de Honor de la Fundación España-Chile y director general de la Real Fábrica de Tapices, ha destacado que "la historia no está solo en los archivos, sino también en las familias, y se transmite de generación en generación".
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Y ha puesto en valor el trabajo de la institución para fomentar los vínculos entre ambos países, "llevamos años trabajando para tender puentes, y ese puente tiene un nombre propio".
Por último, la directora general de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Cantabria, Eva Guillermina Fernández, ha manifestado que este acto permite llevar la mirada más allá del propio mariscal, "su historia es también la historia de la proyección de Cantabria en el mundo. En la historia universal encontramos una y otra vez personas vinculadas a Cantabria".
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