Kenia dará sepultura colectiva a 443 víctimas no reclamadas de la masacre de una secta

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Nairobi, 21 sep (EFE).- El Gobierno del condado keniano de Kilifi (sureste) anunció este lunes un entierro colectivo de 443 víctimas no reclamadas de la secta que presuntamente les persuadió para ayunar hasta la muerte con el objetivo de encontrarse con Jesucristo, un caso que dio la vuelta al mundo cuando salió a la luz en 2023.

El responsable de Salud del condado, Peter Mwarogo, confirmó durante una reunión con comisiones del Senado en el Hospital Subcondal de Malindi que la Dirección de Investigaciones Criminales (DCI) ha concluido los peritajes forenses, por lo que las autoridades podrán iniciar los entierros.

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“La DCI ha concluido las investigaciones sobre los cuerpos. Hemos embalsamado los 443 cadáveres que se encuentran en nuestras instalaciones y nos han dado luz verde para su inhumación”, dijo Mwarogo, según recogen medios locales.

El funcionario detalló que los restos serán enterrados en un terreno cerca del bosque de Shakahola, donde murieron las víctimas, de forma que se permita su futura identificación, después de que solo 14 víctimas hayan sido reconocidas y retiradas por sus familias mediante pruebas de ADN desde el hallazgo de fosas comunes en 2023.

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Los restos no reclamados serán sepultados 21 días después de la publicación de un aviso en el Boletín Oficial del Estados, con la idea de acabar el proceso en diciembre próximo.

Según Mwarogo, algunas familias rechazaron recoger los restos de sus allegados debido al “estigma social” asociado a la tragedia y añadió que entre los restos hay cuerpos completos y fragmentos recuperados, ya que algunos “habían sido devorados por animales salvajes” antes de las exhumaciones.

El caso se remonta a 2023, cuando el hallazgo de decenas de fosas comunes en el bosque de Shakahola sacudió a Kenia.

El líder de la secta, Paul Nthenge Mackenzie, un exconductor de autobús convertido en predicador, supuestamente incitó a sus seguidores a someterse a ayunos extremos con la promesa de “encontrarse con Jesucristo” antes del fin del mundo.

Las investigaciones y exhumaciones posteriores elevaron la cifra de muertos a más de 430 personas y, aunque la inanición fue la causa determinante de la mayoría de los decesos, las autopsias revelaron que varios cadáveres —incluidos niños— presentaban signos de estrangulamiento y asfixia.

Mackenzie, junto a 94 coacusados, permanece en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa, en el condado de Mombasa (sureste), donde afronta causas por terrorismo, el asesinato de 191 menores y el homicidio involuntario de al menos 238 personas.

El juicio contra el líder sectario afronta sus alegatos finales, luego de que la Fiscalía solicitara su condena por asesinato, sustentada en más de 120 testigos, la confesión de su colaborador Enos Amanya por 191 muertes y la imputación de Mackenzie por otros 52 fallecimientos de fieles en un caso paralelo. EFE