Cadena perpetua para la expresidenta de una farmacéutica china tras escándalo por vacunas

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Pekín, 21 sep (EFE).- Gao Junfang, expresidenta de la farmacéutica china Changsheng Biotech, fue condenada a cadena perpetua por cuatro delitos en un proceso derivado de un escándalo de vacunas que se remonta a 2018, informó este lunes el diario Economic Observer.

El Tribunal Popular Superior de Jilin (noreste) confirmó a finales de junio la sentencia dictada el pasado 30 de enero por el Tribunal Popular Intermedio de la capital provincial, Changchun, según el periódico, que cita a varias personas conocedoras del caso.

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Gao fue declarada culpable de producción y venta de productos de calidad inferior a la exigida, aceptación de sobornos como empleada, desvío de fondos y sobornos empresariales.

La condena incluye la privación de derechos políticos de por vida y la confiscación de todos sus bienes personales.

Otros doce acusados recibieron penas de entre siete y quince años por producción y venta de productos de calidad inferior a la exigida. El marido de Gao, Zhang Youkui, fue condenado a seis años por desvío de fondos, mientras que cuatro empleados recibieron penas de hasta dos años y diez meses por ayudar a destruir pruebas.

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Según Economic Observer, el tribunal consideró que las muestras analizadas cumplían los requisitos de contenido de antígenos y potencia y que no se había demostrado que las vacunas antirrábicas implicadas hubieran causado daños graves a la salud.

Sin embargo, la justicia constató incumplimientos de las normas de fabricación y condenó por producción y venta de productos de calidad inferior a la exigida, en lugar del delito específico relativo a medicamentos que planteaba la Fiscalía.

El escándalo estalló en julio de 2018 tras detectarse falsificaciones de registros de producción de vacunas antirrábicas y el uso de materiales caducados.

La empresa también había comercializado unas 250.000 vacunas contra la difteria, la tosferina y el tétanos cuya efectividad era inferior a la exigida.

El caso provocó detenciones, destituciones de responsables públicos y una inspección nacional de fabricantes de vacunas. El presidente chino, Xi Jinping, ordenó investigar las irregularidades, que calificó de "espantosas y terribles".

La polémica se sumó a otros escándalos que deterioraron la confianza en determinados productos chinos en las últimas décadas, como el de la leche infantil adulterada con melamina, que en 2008 causó la muerte de al menos seis bebés y afectó a unos 300.000 menores. EFE