Lisboa, 15 sep (EFE).- Las fuerzas especiales de varios países de la OTAN, incluido un equipo de buceadores españoles, han convertido en los últimos días una zona del puerto de Portugal en el laboratorio de la guerra naval de los próximos años, con unas maniobras destinadas a responder contrarreloj al aumento de las amenazas submarinas a través de sistemas autónomos avanzados.
El ejercicio "BOLD MACHINA 2026", que comenzó a principios de septiembre y concluyó este martes, permitió poner a prueba drones aéreos y submarinos, así como vehículos automatizados y sistemas de defensa desarrollados por veintiséis empresas punteras, entre ellas la española Novaindef.
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A través de tres simulacros tácticos, las maniobras pusieron a prueba la interconectividad de datos en tiempo real para ataques coordinados, los sistemas de defensa pasiva contra drones y la protección de infraestructuras críticas bajo el mar.
El objetivo último fue recopilar "en unos días" un volumen de información que normalmente requeriría "meses" de trabajo, explicó a EFE el general Tony Turner, subcomandante del Mando de Operaciones Especiales Aliado de la OTAN (SOFCOM).
Según Turner, comparado a hace cinco años, hoy la Alianza busca capacidades que conlleven una integración de los algoritmos y de inteligencia para permitir que los sistemas aéreos, de superficie y submarinos puedan operar de manera conjunta y con precisión.
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"El resultado inmediato de estos experimentos es la recopilación de una enorme cantidad de datos. Toda la información de los sensores, los buceadores y los diversos sistemas es recopilada por nuestro centro de excelencia, lo que nos permite realizar análisis muy avanzados para extraer conclusiones clave. Uno de los grandes logros es el volumen de información actual: estamos procesando meses y meses de datos en cuestión de días" dijo a EFE.
El general explicó que hoy existe "un conjunto de tecnologías integradas que permiten a los sistemas no tripulados operar con máxima eficacia y precisión. Esto implica una combinación de enlaces de comunicación fundamentales entre quienes controlan los sistemas y los propios vehículos.
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Se trata del "cerebro" de la máquina, de la capacidad de procesamiento integrada: son los algoritmos los que dotan de inteligencia a los dispositivos".
Todo ello "está revolucionando la forma en que llevamos a cabo las operaciones militares hoy en día", aseguró.
Veintiséis empresas pusieron a prueba sus sistemas en Lisboa, incluidas la compañía española de ingeniería Novaindef, la francesa Aerix Sytems, la sueca Blueye o la griega Reconis.
La española, que se dedica a la impresión 3D orientada a la industria de Defensa y tiene un convenio con la Armada, llegó con un dron de bajo coste y rápido de fabricar, desarrollado con el apoyo técnico de la empresa portuguesa Beyond Vision, según explicó a EFE su portavoz, Manuel Lopera.
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El sistema tiene como ventaja que es adaptable a cualquier necesidad, lo que permite modificar su configuración rápidamente para cumplir tanto misiones de ataque como tareas de inteligencia, vigilancia o reconocimiento.
Para el representante de esa empresa, ejercicios como el de Lisboa sirven para "probar cosas que de otra manera no se prueban", así como para conocer lo que "se mueve" en el entorno militar.
Por su parte, la empresa francesa Aerix Systems probó durante "BOLD MACHINA" su dron interceptor AF-F1, que alcanza hasta 200 kilómetros por hora y se mueve a través de un sistema de propulsión en todos los sentidos que rompe con las leyes del vuelo convencional, lo que facilita un rango de movimientos más amplio.
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Otra de las tecnológicas presentes en Lisboa fue la noruega Blueye Robotics, que obtuvo y difundió en octubre de 2022 las primeras imágenes bajo el agua del gasoducto saboteado Nord Stream 1, gracias a un pequeño dron submarino, el Blueye X3, que fue exhibido durante el ejercicio. Para grabar aquellas imágenes, el dron bajó controlado por un piloto a unos 80 metros de profundidad y logró esquivar la casi inexistente visibilidad.
Por último, la griega Reconis, especializada en sistemas inteligentes autónomos y en desarrollo de soluciones para los sectores de defensa e infraestructuras críticas, probó distintos sistemas robóticos y no tripulados, así como perros robóticos y otras aplicaciones que ya se utilizan en Grecia y fueron evaluadas en los tres escenarios operativos. EFE
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