La UE y Canadá buscan un acercamiento inédito entre tensiones con EE.UU.

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Bruselas/Toronto (Canadá), 15 sep (EFE).- El primer ministro de Canadá, Mark Carney, asistirá esta semana al pleno del Parlamento Europeo y mantendrá encuentros con altos cargos comunitarios, una visita en la que ambas partes buscan un acercamiento inédito y diversificar sus alianzas, empujados por las tensiones con la Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Carney presenciará como invitado de honor el miércoles el discurso sobre el Estado de la Unión Europea que pronunciará la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

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Será el primer líder no europeo en asistir a este acto donde se presentarán las prioridades políticas para los próximos meses y se analizará el curso de la legislatura.

Su invitación a uno de los hitos del calendario político europeo llega en pleno punto muerto de Ottawa en sus negociaciones comerciales con Washington, y además de intervenir también ante la Eurocámara, el mandatario canadiense mantendrá reuniones el jueves con Von der Leyen y con varios comisarios europeos.

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Para Bruselas, este viaje constituye "un símbolo político deliberado" de que "sus relaciones transatlánticas van más allá de EE.UU.", mientras que a Ottawa le permite mostrar "que cuenta con otros aliados y amigos poderosos", dijo a EFE Kristina Kauch, investigadora del German Marshall Fund, laboratorio de ideas con sede en Washington y oficina en Bruselas.

Tanto Canadá como los Veintisiete vienen ampliando alianzas en múltiples frentes como vía para diversificar sus lazos en comercio, tecnología o defensa, con vistas a reducir vulnerabilidades y ante los roces comerciales y también geopolíticos acaecidos con Washington y Pekín.

La reciente crisis de Ottawa con la Administración Trump ha acelerado ese proceso, pero Canadá es consciente de que la geografía, las cadenas de suministro y décadas de integración económica hacen imposible sustituir el mercado estadounidense por el europeo.

Para la UE, que recientemente ha cerrado importantes pactos comerciales con Mercosur, México, Australia y la India en busca de una mayor "autonomía estratégica", tender nuevos puentes con Canadá puede reportar principalmente minerales estratégicos, gas natural licuado e hidrógeno verde, capacidades de industria militar o tecnologías de inteligencia artificial.

Fuentes diplomáticas europeas consultadas por EFE señalan que, aunque el viaje de Carney a Europa es fruto de la invitación de Von der Leyen, fue Canadá quien impulsó que se produjera en estos momentos de conflicto comercial con su vecino norteamericano.

Las mismas fuentes indicaron que esta nueva fase de aproximación no pasa tanto por un gran acuerdo único como por un mecanismo de integración paulatina y sectorial.

Ambas partes han explorado la posibilidad de crear una figura inédita de "socio" o "miembro asociado" de la UE, teniendo en cuenta que Bruselas y Ottawa cuentan ya desde 2017 con un acuerdo económico comercial (CETA) y que, como país no europeo, Canadá nunca podría solicitar la adhesión al club comunitario.

"Un techo realista podría ser cierta forma de pertenencia asociada en la práctica sin pertenencia de pleno derecho", señala la citada experta, quien apunta a "un acceso acumulativo y amplio a los programas, iniciativas y mercados europeos, así como a marcos regulatorios" y a cierta coordinación política exterior.

La convergencia regulatoria, con normas y estándares que faciliten el reconocimiento y la integración de empresas y sectores de ambos lados del Atlántico, es un paso clave en esa dirección.

Este proceso ya es visible en áreas como la investigación científica, los servicios digitales o la defensa. Canadá participa en Horizon Europe, ha profundizado la cooperación con Bruselas en inteligencia artificial, ciberseguridad y estándares digitales y se ha convertido en el primer país no europeo en participar en el instrumento de compras militares SAFE.

El acuerdo de seguridad y defensa firmado en 2025 añadió además una dimensión estratégica a una relación que hasta entonces había estado articulada principalmente en torno al acuerdo comercial CETA.

El objetivo de Carney, así, no sería reemplazar a Estados Unidos por Europa, sino modificar gradualmente el equilibrio. Washington seguirá siendo inevitablemente el principal socio comercial de Canadá y las exportaciones hacia Estados Unidos pueden disminuir en términos relativos, pero difícilmente lo harán de forma drástica.

Para Ottawa, Europa ofrece la posibilidad de construir un segundo gran espacio económico, tecnológico y de seguridad con reglas compatibles y reducir así la exposición canadiense a las decisiones políticas de su vecino.

En ese contexto, el discurso de Carney ante la Eurocámara adquiere un valor que va más allá de lo simbólico: forma parte de la estrategia canadiense para expandir alianzas y anclar más profundamente al país en Europa.

Aunque existen "múltiples incentivos estructurales a largo plazo para que la UE y Canadá profundicen sus relaciones", este fortalecimiento "no puede ni debe concebirse como una competencia directa" con la estrecha relación de ambas partes con Washington, señala Kauch. EFE