Identifican tres perfiles de pacientes de VIH asociados con la aparición de hepatitis C e ITS bacterianas

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Investigadores del Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA) de la Asociación Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), de la Cohorte de la Red de Investigaciones en Sida (CoRIS) y del área de Enfermedades Infecciosas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERINFEC) han identificado tres perfiles de pacientes de VIH asociados con la aparición de hepatitis C aguda e infecciones de transmisión sexual (ITS) bacterianas.

Según ha detallado GeSIDA en un comunicado, las ITS bacteriana y la hepatitis C son un problema de salud importante entre los hombres con VIH que tienen sexo con hombres, pero su frecuencia varía según las prácticas y los antecedentes de cada persona. Los resultados del estudio, publicado en 'AIDS', buscan ampliar el conocimiento para orientar el cribado y adaptar la prevención a las necesidades de cada paciente.

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El análisis, enmarcardo en el estudio 'Athens', promovido y coordinado por la Fundación SEIMC/GeSIDA, ha hecho un seguimiento durante 12 meses a 529 participantes, con una mediana de edad de 41 años. Los investigadores combinaron datos clínicos con cuestionarios que los propios participantes completaron sobre prácticas sexuales, consumo de sustancias y salud mental.

Asimismo, se realizaron pruebas de hepatitis C, sífilis, gonorrea y clamidia al inicio del estudio y a los seis y 12 meses, independientemente de la presencia de síntomas, además de las indicadas por motivos clínicos.

De esta forma, el trabajo ha puesto de manifiesto tres perfiles de pacientes, con diferencias marcadas en lo que respecta a niveles de exposición a prácticas asociadas con el riesgo de infección, así como respecto a los antecedentes clínicos.

El perfil de menor exposición, denominado fenotipo 1, reunió a 328 participantes, el 62 por ciento de la muestra. El perfil intermedio, o fenotipo 2, incluyó a 133, el 25 por ciento, y se caracterizó por un patrón de consumo de sustancias asociado al sexo, 'chemsex', con menor asociación con prácticas de alta intensidad, como la administración de drogas por vía inyectada o intrarrectal.

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El perfil de mayor exposición, o fenotipo 3, integrado por 68 participantes, el 13 por ciento, mostró una mayor asociación con consumo de metanfetamina, administración de drogas por estas vías, prácticas relacionadas con posibles lesiones de la mucosa rectal, como el 'fisting', y antecedentes de hepatitis C.

CASOS DE HEPATITIS C AGUDA

Durante el seguimiento, se registraron 12 episodios de hepatitis C aguda. Ocho de ellos ocurrieron entre los 68 participantes del perfil de mayor exposición, frente a tres episodios entre los 328 participantes del perfil de menor exposición.

Las tasas fueron de 0,94, 0,72 y 11,76 episodios por cada 100 personas al año en los perfiles de menor exposición, intermedio y de mayor exposición, respectivamente. La tasa de hepatitis C en el perfil de mayor exposición fue unas 12,5 veces superior a la observada en el de menor exposición.

Además, se registraron 332 episodios de ITS bacterianas en 212 participantes; entre ellos, 114 episodios de sífilis, 121 de gonorrea y 97 de clamidia. En conjunto, las ITS bacterianas fueron casi el doble de frecuentes en los perfiles intermedio y de mayor exposición que en el de menor exposición.

Las tasas combinadas de sífilis, gonorrea y clamidia fueron de 3,29 episodios por cada 100 personas al año en el perfil de menor exposición, frente a 60,83 y 61,76 en los perfiles intermedio y de mayor exposición, respectivamente.

Las diferencias fueron especialmente marcadas para la gonorrea, cuya incidencia aumentó de 10,68 casos por cada 100 personas al año en el perfil de menor exposición a 23,90 en el intermedio y 33,82 en el de mayor exposición. Así, la tasa de gonorrea en el perfil de mayor exposición fue aproximadamente tres veces superior al observado en el de menor exposición.

COMBINA INFORMACIÓN SOBRE DETERMINADAS PRÁCTICAS Y ANTECEDENTES

Los autores han puesto en valor que la investigación haya estudiado cómo se combinan las prácticas sexuales, el consumo de sustancias, la salud mental y los antecedentes de infección en cada persona, un enfoque novedoso frente a trabajos previos que se habían centrado principalmente en factores de riesgo individuales.

"La clave es que determinadas prácticas y antecedentes suelen presentarse juntos. Reconocer esas combinaciones nos ayuda a comprender mejor el riesgo de infección y abre la posibilidad de utilizar cuestionarios breves en consulta para identificar estos perfiles y personalizar el cribado y la prevención", ha explicado el primer autor del trabajo, Juan Berenguer, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

El estudio plantea la posibilidad de avanzar hacia un seguimiento más adaptado del nivel de exposición de cada personas utilizando unas pocas preguntas concretas sobre prácticas sexuales recientes, consumo de sustancias durante las relaciones sexuales y vías de administración, junto con los antecedentes de hepatitis C e ITS.

Los investigadores han apuntado que la realización de estudios adicionales permitirá validar esta evaluación breve en otros contextos y precisar cómo aprovecharla para mejorar la atención y el uso eficiente de los recursos sanitarios.