Redacción Ciencia, 10 sep (EFE).- Los ríos del mundo llevaron unas 263.000 toneladas de microplásticos a los océanos en 2022. Un vertido que en un 96 % procedía del sur global, y el sudeste y el este de Asia aportan más de la mitad del total.
Ese es el resultado de un estudio basado en modelos, el cual también advierte de que esa fuente de contaminación podría intensificarse a medida que los fenómenos meteorológicos extremos se hacen más habituales.
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La investigación encabezada por la Universidad de Pekín desarrolla un nuevo marco para obtener estimaciones más fiables y de alta resolución sobre las concentraciones de microplásticos (partículas sólidas de un tamaño igual o inferior a cinco milímetros) y su exportación desde los ríos.
El vertido de esas 263.000 toneladas que estimó el modelo presenta una gran disparidad espacial y está muy concentrado: el 96 % procede de ríos de países en desarrollo, y el sudeste y el este de Asia, a pesar de abarcar solo el 14 % de la superficie terrestre mundial, aportan más de la mitad del total, señala el artículo que publica Science.
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Además, destaca que la aportación mundial está dominada por un pequeño número de grandes ríos, entre los que destaca el Yangtsé (China) como la mayor fuente individual.
El uso de plástico, la mala gestión de los residuos y el desarrollo humano fueron los principales factores que determinaron las diferencias geográficas en las concentraciones de microplásticos, mientras que las condiciones meteorológicas y estacionales influyeron en las fluctuaciones a corto plazo.
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Los resultados muestran que los episodios de lluvias extremas pueden aumentar considerablemente el vertido a los ríos, al generar picos de contaminación de corta duración, pero muy concentrados en los ríos y los entornos marinos, especialmente en regiones con un elevado consumo de ese material y una gestión deficiente de los residuos.
El estudio presenta un conjunto de datos diario a escala global sobre las concentraciones y los vertidos de microplásticos en los ríos y constata que estos vierten al océano una cantidad "mucho mayor de lo que sugieren la mayoría de las estimaciones anteriores", escriben los autores. EFE
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