Atem Simón Mabior
Yuba, 10 sep (EFE).- Sudán del Sur, el país más joven del mundo, afronta una difícil situación provocada por la sequía y la consecuente escasez de agua que amenaza con reducir las cosechas, provocar la muerte de ganado y profundizar la crisis de inseguridad alimentaria que ya afecta a más de la mitad de la población del país.
PUBLICIDAD
En el Estado de Ecuatoria Occidental (suroeste), los habitantes ya recorren a diario largas distancias en busca de agua, después de que varias fuentes estacionales se secaran y los niveles de los pozos, esenciales para estas comunidades y su ganado, descendieran considerablemente.
Pero los efectos de la sequía no se limitan a este estado.
A cientos de kilómetros al noroeste, el gobierno del Estado de Warrap decretó el pasado viernes el estado de desastre y emergencia humanitaria en todos los condados de la región, ante una falta de lluvias que ha provocado pérdidas generalizadas de cosechas, degradación de pastos y una merma del ganado.
PUBLICIDAD
En este contexto, el ministro de Información del estado, William Wol, aseguró a EFE que el país se enfrenta a una situación humanitaria "muy difícil", que podría derivar en una hambruna generalizada "si no llega ayuda urgente" a la población afectada.
El ministro también explicó que se ha creado un comité de alerta temprana y gestión de riesgos para coordinar la respuesta con los organismos gubernamentales y las organizaciones humanitarias.
Este escenario local no es un hecho aislado, sino la manifestación extrema del fenómeno de El Niño, que ha puesto a los países de África oriental y meridional en máxima alerta, ya que según Naciones Unidas, éste amenaza con "no tener precedentes" debido a las temperaturas excepcionalmente altas registradas en el océano Pacífico.
PUBLICIDAD
En el Cuerno de África la alteración de las dinámicas atmosféricas debidas al Niño se traduce en una drástica falta de precipitaciones y un aumento sofocante de las temperaturas, y según el Centro de Predicción y Aplicaciones Climáticas (ICPAC) de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), Sudán del Sur figura entre las naciones más vulnerables a este impacto.
La sequía ya golpea con dureza Ecuatoria Oriental (sureste), donde el gobernador Lewis Lobong alertó de que el río Singaita se ha secado por completo y ha devastado cultivos en zonas clave para el suministro de alimentos.
"Nos enfrentamos a una inminente crisis hídrica y alimentaria. La población sufre; las mujeres, los niños y los ancianos necesitan asistencia inmediata", urgió Lobong.
La situación en esta zona refleja el diagnóstico general para el país.
Según la Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET), Sudán del Sur continuará en nivel de emergencia al menos hasta principios de 2027.
En un informe al que tuvo acceso EFE, la entidad prevé que la crisis se extienda a 31 condados -afectando con dureza a áreas inaccesibles de Jonglei (este) y Alto Nilo (noroeste)- y advierte de que las cosechas previstas entre octubre y enero no bastarán para cubrir el déficit, especialmente tras el fin de la asistencia humanitaria programado para septiembre.
PUBLICIDAD
Para los expertos, la causa es un engranaje complejo donde el clima actúa como detonante.
Deng Philip, especialista de la Autoridad Meteorológica de Sudán del Sur, explica a EFE que las altas temperaturas han acelerado la evaporación del agua y reducido la humedad del suelo.
"Cuando los agricultores pierden sus cosechas y los pastores su ganado, en un entorno de inflación, desplazamiento y conflicto, el impacto climático se convierte de inmediato en una grave crisis alimentaria", concluye.
Frente a esta espiral, los expertos reclaman abandonar la reactividad y apostar por la prevención.
Así, Philip insiste en que la ayuda humanitaria es vital para salvar vidas hoy, pero no mejorará la situación sin un cambio de modelo que incluya la perforación de pozos, redes de monitoreo, captación de agua de lluvia y la distribución de semillas resistentes a la sequía.
PUBLICIDAD
En esta misma línea, el diputado de la Asamblea Legislativa Nacional de Transición -cámara baja del parlamento bicameral del país-, Mayiik Ayii Deng, advirtió a EFE que la alta dependencia de la agricultura de secano y el pastoreo expone a la población a una "vulnerabilidad extrema" ante los cambios climáticos, agravada por los conflictos y la falta de infraestructuras.
Por ello, el parlamentario reclamó la elaboración de un plan nacional de acción para el periodo 2026-2027 que fortalezca los sistemas de alerta temprana, amplíe el riego a pequeña escala y proteja las reservas de alimentos y ganado.
"La alerta temprana debe conducir a una acción inmediata; la preparación ante la sequía tiene que convertirse en una prioridad nacional", subrayó Deng, al recordar que no se puede esperar a que la desnutrición se generalice para movilizar recursos.
La urgencia del desafío la respaldan las cifras de la Clasificación Integrada de la Fase de Seguridad Alimentaria (IPC): se calcula que 7,8 millones de personas en Sudán del Sur sufren altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, mientras que unos 2,2 millones de niños padecen una profunda desnutrición. EFE
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La inflación de Alemania se acelera al 2,9% en agosto por el aumento de los precios energéticos

Mueren cuatro personas en ataques del Ejército de Rusia contra la provincia ucraniana de Mikolaiv

Ucrania ataca puerto en la región caucasiana de Daguestán y una mujer muere en Voronezh
Los mercados descuentan una subida de 25 puntos en los tipos de interés en la reunión del BCE de este jueves
