Ciudad de Panamá, 9 sep (EFE).- El seleccionador de Panamá, Thomas Christiansen, afrontará su tercer período al frente de la plantilla con el reto de promover un relevo generacional y sentar las bases de un proyecto que tiene como objetivos la clasificación al Mundial de 2030 y formar a más entrenadores del país.
"Voy a trabajar desde ahora hasta el 2030", afirmó Christiansen durante la presentación, este miércoles, del plan de trabajo de las selecciones masculinas de la Federación Panameña de Fútbol (FPF).
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Aunque advirtió: "Si me cortan las alas antes, pues no puedo hacer nada". El entrenador aludió con estas palabras a los resultados de las elecciones de la nueva directiva de la FPF en diciembre próximo.
El entrenador consideró que el siguiente ciclo debe combinar la renovación de la plantilla con la exigencia de mantener los resultados, aunque dejó claro que "no se puede hacer a la ligera, no se puede meter a todos de golpe".
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Explicó que la gira asiática, en la que por el momento hay partidos asegurados con India y Nueva Zelanda, servirá para observar a nuevos jugadores, y adelantó que la lista contará con veintisiete futbolistas, de los que siete u ocho serán debutantes.
Subrayó que el proceso deberá hacerse de manera progresiva, especialmente porque Panamá afrontará en noviembre partidos para la clasificación a la fase final de la Liga de Naciones y la Copa Oro.
"Hay que ir en progresión, hay que ir adaptando al jugador a lo que le viene, la exigencia que hay en el Mundial", sostuvo.
Dijo que el relevo no debe limitarse a la selección absoluta.
La nueva estructura de la FPF tiene una metodología común para las selecciones masculinas, desde las categorías menores hasta la absoluta, con el objetivo de detectar y desarrollar talento desde edades tempranas.
Puso como ejemplo el seguimiento a las categorías juveniles, en las que el cuerpo técnico identificó a jugadores nacidos en 2011 y 2012 que llamaron su atención.
Dijo que el trabajo debe comenzar en torno a "los catorce años" para que los futbolistas puedan desarrollarse y, posteriormente, dar el salto al fútbol europeo a una edad más temprana.
Expresó su deseo de que este proceso permita formar a entrenadores panameños capaces de asumir en el futuro las selecciones nacionales.
"A mí me gustaría que en algún momento, con el legado, todos los seleccionadores de Panamá fueran panameños", afirmó.
La renovación llega después de un Mundial de 2026 en el que Panamá atravesó la fase de grupos sin sumar puntos ni marcar goles.
Christiansen reconoció que se quedó con las ganas de marcar y sumar, aunque consideró que el equipo compitió bien.
Ahora, con el Mundial de 2030 como referencia, el seleccionador pretende aprovechar el nuevo ciclo para elevar el nivel de la estructura y de los futbolistas.
Tras clasificarse para el Mundial y jugar dos finales (Copa Oro y Liga de Naciones), dijo creer que el próximo paso debe ser mayor.
"Nos hemos clasificado para el Mundial, hemos estado en dos finales. El siguiente paso es intentar ganar un título", afirmó.
Christiansen explicó que Adalberto Carrasquilla de cara al Mundial 2026 había evolucionado favorablemente de su lesión y que tanto él como el médico consideraron que estaba en condiciones de jugar.
"El día menos uno para hacer una lista, la evolución de Coco había sido muy buena. Y le hemos preguntado: ‘¿Cómo te sientes?’, luego hablamos con el doctor y él respaldó la respuesta de Coco", relató.
El técnico lo calificó como una decisión futbolística que debía asumir en ese momento, pero reconoció que la apuesta salió mal cuando el jugador "volvió a resentirse".
"Sí, tengo que tomar responsabilidades. He sido yo el que ha dicho al final: 'Oye, cuento contigo porque creo que vas a poder estar'. Eso es ser sincero. ¿Que ha salido mal? Sí", puntualizó. EFE
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