Brasil afronta doble golpe a sus ventas de carne por las restricciones de la UE y China

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Carlos A. Moreno

Río de Janeiro, 3 sep (EFE).- Brasil, mayor productor y exportador mundial de carne bovina, afronta un escenario adverso para sus exportaciones por la combinación de la suspensión de las compras de la Unión Europea (UE), que entró en vigor este jueves, y la reducción de los embarques a China, su principal mercado, tras haber casi que agotado su cuota de embarques este año.

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La situación obligará a los exportadores a buscar nuevos destinos para una parte de su producción, con el desafío de encontrar a un sustituto a la altura de la UE, que adquiere los cortes de mayor valor agregado a precios más elevados.

Paradójicamente, las esperanzas están en un aumento de las ventas a Estados Unidos, país con el que Brasil enfrenta actualmente una disputa comercial tras la decisión de Washington de imponer aranceles adicionales de hasta el 37,5 % sobre gran parte de los productos importados de Brasil.

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EE.UU., sin embargo, incluyó a las carnes en la lista de excepciones a estas restricciones y abrió aún más las puertas de su mercado a Brasil ante la necesidad de combatir la crisis interna de abastecimiento y la subida de sus precios.

La suspensión europea, que también afecta al pollo y otros productos de origen animal, está relacionada con las exigencias de la UE para que Brasil demuestre que dispone de controles capaces de garantizar el cumplimiento de las normas sobre el uso de antimicrobianos durante toda la cadena productiva.

Los productores afirman que ya adhirieron a un protocolo privado de control de antimicrobianos y el Gobierno brasileño le presentó a las autoridades europeas garantías sobre sus sistemas de fiscalización, y mantiene negociaciones para recuperar cuanto antes el acceso al mercado.

Pero Europa respondió que aún no recibió todas las garantías y que la liberación de las importaciones dependerá de que cada sector complete los ciclos que demuestren que las carnes están libres de antimicrobianos, lo que puede extenderse hasta finales de este año para el pollo y hasta mediados de 2028 para la carne bovina.

El impacto potencial de la suspensión es significativo. Las exportaciones brasileñas de los sectores alcanzados por la medida europea sumaron 2.026 millones de dólares en 2025, de los que 1.064 millones correspondieron a carne bovina y 781,4 millones a carne de aves, según datos del Ministerio de Agricultura.

La Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carnes (ABIEC) considera especialmente preocupante la interrupción del acceso europeo porque se trata de un "mercado estratégico" para Brasil, debido al elevado valor agregado de los productos que compra y al perfil específico de los cortes demandados.

La entidad subraya que no existe una sustitución automática del mercado europeo. Mientras la UE adquiere principalmente cortes de alto valor, China recibe principalmente la canal para realizar el procesamiento de los cortes en su territorio.

Los exportadores brasileños de vacuno, además, están a punto de agotar la cuota de importación que Pekín les impuso el año pasado y podrán seguir vendiendo a su mayor mercado, pero pagando elevados aranceles.

La limitación de la cuota ya se reflejó en las exportaciones de julio, cuando las ventas de carne bovina fresca a China cayeron un 47,8% en volumen, hasta 82.700 toneladas, según los datos del Ministerio de Agricultura.

Se trata de un duro golpe si se tiene en cuenta que China fue el principal comprador en los siete primeros meses de este año, con importaciones por 857.240 toneladas (crecimiento del 8,5 %).

China fue el responsable por el 46,3 % de los ingresos de Brasil por sus exportaciones de carne bovina en los siete primeros meses, que llegaron a 2.119 toneladas (+3,1 %) y 11.560 millones de dólares (+26,0 %).

Tras China, los mayores compradores entre enero y julio de este año fueron Estados Unidos (209.640 toneladas), Chile (88.900 toneladas), la Unión Europea (52.400 toneladas) y Rusia (62.340 toneladas).

Con estos cinco mercados acaparando el 75,6 % de las ventas, la búsqueda de mercados alternativos es bastante restringida, especialmente en una coyuntura de conflictos geopolíticos y guerra comercial.

Algunas alternativas son Japón, Corea del Sur y otros mercados asiáticos y de Oriente Medio, que aparecen entre los destinos con potencial para absorber parte de la producción.

La mayor esperanza, sin embargo, es Estados Unidos incluso en medio de la guerra comercial.

Entre enero y julio, Estados Unidos, ante la fuerte demanda, elevó sus importaciones de carne brasileña en un 48 % en valores y en un 23,9 % en volumen, y pagó precios en un 19,5 % superiores.

El déficit interno de abastecimiento, calculado en 2,64 millones de toneladas de canal para 2026, permite prever que seguirá aumentando sus compras.

El temor a la inflación llevó al Gobierno de Donald Trump a abrir entre septiembre y noviembre una ventana adicional de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna magra (recortes para carne molida) libres de aranceles, aunque ese volumen no está reservado a Brasil y será disputado entre los países habilitados. EFE