Fito Paez exorciza Madrid con un concierto inédito e íntimo

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Marc Fraile Baudy

Madrid, 2 sep (EFE).- "Exorcicé Madrid", exclamó Fito Paez casi al final de su concierto de este miércoles en Madrid, antes de poner un broche de oro con dos de sus temas más conocidos: 'Mariposa tecknicolor' acompañado por el público que cantaba de pie, y 'Yo vengo a ofrecer mi corazón', a capela.

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Era uno de los dos conciertos especiales del compositor rosarino -el segundo será este jueves en el Palau de la Música de Barcelona, donde actuará acompañado únicamente de un piano- en un breve paréntesis de su gira internacional 'Sale el sol', que retomará el 27 de septiembre en Paraguay.

En el de Madrid, titulado 'Clásico', estuvo acompañado por una orquesta de cuerdas para repasar sus éxitos, así como otros temas de grandes cantantes latinoamericanos.

No podía haber mejor escenario que el del Teatro Real. Su majestuosidad, concebida para la representación de óperas, contribuyó a destacar la dimensión elegante y emocional del genio del rock argentino (y latinoamericano), así como la intensidad de sus canciones.

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Fito Paez abrió el concierto diciendo que esta cita madrileña representaba "cerrar un círculo energético".

Y desde luego que la energía no faltó en un concierto que duró casi dos horas y media, en el que Paez repasó buena parte de su repertorio: '11 y 6', 'Al lado del camino', 'Llueve sobre mojado', 'Caravela de la nada' o 'Ciudad de pobres corazones'.

Temas muy bien recibidos por un público que no se quería perder ni un detalle del concierto. Especialmente quienes ocupaban asientos de poca visibilidad, lo que llevo a algunos asistentes que estaban en el balcón de la segunda planta a pasar de estar de pie a agachados bajo la barandilla para poder disfrutar de todo el espectáculo.

El rosarino agradeció el calor del público pero eligió durante la mayor parte de su presentación comunicarse a través de la música y del silencio.

Después de cinco meses de gira por Argentina, Colombia y Uruguay para presentar su nuevo disco, 'Shine', aprovechó también para cantar en Madrid tres temas del álbum, el que da título a este trabajo, 'El honor de los lobos' y 'Las fuerzas armadas del amor'.

Otro de los momentos destacados de la noche fue cuando entonó 'Romance de la pena negra', una composición en honor a la obra homónima de Federico García Lorca, de cuyo asesinato se acaban de cumplir 90 años.

Y en su homenaje a otros músicos latinoamericanos, comenzó con su país natal. "Argentina es una máquina complejísima, musicalmente hermosa, poéticamente hermosa, siempre hay que volver ahí y es mi refugio", dijo antes de cantar un tema de su amigo Luis Alberto Spinetta, 'Muchacha ojos de papel'.

Tampoco podía faltar otro genio del rock argentino, Charly García, de quien eligió 'Canción para mi muerte' y 'Desarma y sangra', que habla de la dictadura militar argentina y de la que Paez destacó su vigencia.

Y, por supuesto, no se puede hablar de música argentina sin hablar de folklore. Fito Paez se decantó por dos de sus más grandes iconos, Atahualpa Yupanqui, con 'El andar' y Aníbal Troilo, con 'La última curda'.

Paez cruzó entonces los Andes para recordar a Víctor Jara con la mítica 'Te recuerdo Amanda', para después viajar a Cuba con 'El breve espacio', de otro de sus amigos, Pablo Milanés, y terminar su recorrido en Brasil de la mano de 'Construcción', de Chico Buarque.

El público, muy emocionado, aclamó varias veces al artista con gritos de "Olé, olé, olé, olé, Fitooo, Fitooo", y celebraron el final con una larga ovación con todo el mundo en pie para despedir al cantante argentino. EFE