
Países europeos han cerrado filas con el Tribunal Penal Internacional (TPI), defendiendo su independencia y recalcando que debe seguir con su labor sin "presiones" ni "intimidaciones" después de las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la presidenta, Tomoko Akane, y un abogado de la Fiscalía, en el marco de la cruzada declarada por Washington contra el organismo.
En un mensaje en redes sociales, el ministro de Exteriores neerlandés, Tom Berendsen, ha indicado su apoyo firme al TPI, recalcando que realiza una "labor vital por la justicia internacional". Tras mantener una llamada con Akane, ha puesto de relevancia su "liderazgo" y valorado la "estrecha cooperación" que mantiene con las autoridades neerlandesas.
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Por su lado, Alemania, mediante el Ministerio de Exteriores, ha señalado su apoyo al TPI y al Derecho Penal Internacional. "Al hacerlo, también sacamos lecciones de la historia de Alemania", ha indicado, asegurando que el tribunal con sede en La Haya contribuye "a un mundo más seguro y justo".
"Ayuda a combatir la impunidad y fortalece los derechos de las víctimas. Es de vital importancia defender el tribunal y salvaguardar su independencia", ha resumido la diplomacia germana.
El titular de Exteriores belga, Maxime Prevot, ha señalado que Bruselas "condena" todas las sanciones dirigidas contra el TPI, incidiendo en que las medidas "socavan la independencia y la imparcialidad del tribunal y debilitan la lucha global contra la impunidad".
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"El TPI debe poder cumplir su mandato libremente, sin intimidación ni presiones políticas. Esto no tiene que ver con defender la soberanía nacional. Al contrario, la soberanía también conlleva la responsabilidad de respetar los principios fundamentales del derecho internacional", ha recalcado, mostrando su apoyo al TPI y abogando por que la UE aplique el Estatuto de Bloqueo, el mecanismo por el que puede dejar sin efecto sanciones internacionales.
Mientras, Irlanda, a través de un comunicado del Ministerio de Exteriores, ha expresado que "lamenta profundamente" las últimas sanciones adoptadas por Washington, apuntando que las medidas contra el tribunal con sede en La Haya "solo sirven para perjudicar a las víctimas más vulnerables que buscan justicia".
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En la misma línea, Finlandia ha lamentado las nuevas sanciones estadounidenses y ha afirmado que el organismo "debe poder cumplir su mandato judicial sin restricciones".
Para España las sanciones impuestas por Estados Unidos se tratan de "un ataque flagrante" contra la independencia de la corte, incidiendo en que el mandato del tribunal viene otorgado por los estados miembro que han ratificado el Estatuto de Roma.
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De lado de Noruega, el titular de Exteriores, Espen Barth Eide, ha señalado que el país "desaprueba enérgicamente" las sanciones de Estados Unidos contra funcionarios del TPI. "Atacar a individuos por cumplir con sus deberes legalmente mandatados socava la integridad e independencia del sistema de justicia internacional", ha denunciado.