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El terremoto de Colombia deja en suspenso la educación de decenas de miles de niños

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Esneyder Negrete y Jorge Gil

La Encharca/Pereira (Colombia), 17 ago (EFE).- El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el pasado lunes media Colombia ha dejado en suspenso la educación de decenas de miles de niños, especialmente en áreas rurales y menos desarrolladas.

El contexto de pobreza, déficit crónico de infraestructuras y aislamiento geográfico de muchas de las comunidades afectadas hace además prácticamente imposible que los menores reciban clases virtuales mientras se reparan sus colegios, como propone el Gobierno colombiano, lo que pone en duda su proceso de formación.

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Las autoridades han registrado daños de diversa consideración en más de 3.200 escuelas del país (además de cerca de 300 fallecidos, unos 4.200 heridos y 143 desaparecidos), con especial incidencia en algunos de los puntos más pobres, como el departamento del Chocó (oeste).

Precisamente en ese departamento se encuentra una escuela rural mixta de la remota aldea de La Encharca, en el municipio de Medio San Juan, a la que tan sólo se puede acceder en barca por el río Suruco, y que sigue sin electricidad, agua potable y conectividad desde el terremoto.

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"Lo que pudieron hacer (los niños) fue acercarse a sus maestros y abrazarse, con ese miedo, viviendo la situación", asegura a EFE el líder comunitario John Freddy Ibarbo Mosquera, quien explica que algunas paredes de las aulas y los salones comunales "presentan grietas" tras el seísmo.

Desde entonces los niños no han tenido clase, a la espera de una visita técnica de las autoridades regionales que revise la estructura de la edificación, y decida si son seguras y qué reparación precisan. "Los niños están a la expectativa de lo que pueda pasar", agrega.

Este municipio pertenece a una región donde históricamente han hecho presencia el grupo narcotraficante Clan del Golfo y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una realidad que ha condicionado la vida de sus habitantes y que ahora también dificulta la respuesta a la emergencia.

Para Ibarbo Mosquera la opción planteada por el Gobierno colombiano de pasar las clases al modo virtual es impracticable en La Encharca por varias razones. "No sería benéfica para la mayoría de las familias de nuestra comunidad", asegura.

"En nuestro contexto, la verdad es que es muy difícil por la cobertura de señal: vivimos en una zona rural, en una zona de muy difícil acceso a las redes sociales, no contamos con una señal eficaz para que los niños puedan participar de esa estrategia. Y muchas familias no cuentan con elementos como computadoras y celulares", explica.

En Pereira, la capital del departamento de Risaralda (oeste de Colombia), el terremoto también se cebó con las escuelas.

El ministro del Interior, Rodrigo Lara, aseguró este sábado que los 165 colegios de la ciudad están en condiciones críticas y que sólo quince podrían retomar su actividad tras reparaciones urgentes. Es "una tragedia educativa de escala nacional", agregó.

En consecuencia, más de 58.000 niños han quedado temporalmente desescolarizados por el terremoto sólo en esta ciudad. Entre ellos se cuentan los menores de la escuela Jesús María Ormaza, que estaban iniciando la segunda hora lectiva cuando todo comenzó a temblar de forma violenta en su colegio el pasado lunes.

"Con el terremoto la instalación quedó bastante afectada: muros, techos... se desplomó el techo de la sala de profesores... hay muchas paredes averiadas", cuenta a EFE el rector de esta institución educativa, Luis Ernesto Caicedo, aunque se muestra satisfecho de que ningún menor resultara lesionado.

Ahora queda ver, con la Secretaría de Educación, cuáles serán los siguientes pasos, prosigue Caicedo.

"Lo primero que estamos haciendo es activar un punto de ayuda y acopio en alimentación, medicamentos y ropa. Y ya estamos empezando con la coordinación a planear cómo vamos a atender a nuestros niños. Tenemos la experiencia de la modalidad virtual, pero también los niños están en la casa sin computadora ahora y sin energía todavía en muchos sectores", explica.

Ademas, añade, entre 100 y 120 de sus cerca de 800 estudiantes han perdido su casa -la escuela se sitúa en uno de los barrios más castigados por el terremoto- y están residiendo de forma temporal en albergues.

Pese a las dificultades, el rector asegura que los docentes y el personal administrativo están "dispuestos a todo". "Uno saca fuerzas de donde no las tiene para responder por esta comunidad", apostilla. EFE

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