La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, ha decidido no visitar este sábado el santuario Yakusuni, monumento considerado por los países vecinos como símbolo del militarismo japonés, y enviar en su lugar una ofrenda en el marco de las tensiones regionales.
Takaichi, líder del gobernante Partido Liberal Democrático, había visitado el controvertido santuario con regularidad en los últimos años, si bien esta vez se ha abstenido de personarse en el lugar en el marco del aniversario del 15 de agosto, fecha en que la rendición de Japón puso fin a la Segunda Guerra Mundial.
PUBLICIDAD
Sí han acudido su ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, y otros tres miembros de su gabinete a prestar su respeto a militares o mujeres que prestaron ayuda en el campo de batalla, que están consagrados como espíritus sagrados en la tradición sintoísta.
"He rendido mis respetos a los espíritus heroicos que sacrificaron sus preciosas vidas por el país, he expresado sentimientos de veneración y he rezado por el descanso eterno de sus almas", ha indicado Koizumi en un mensaje publicado en redes sociales.
PUBLICIDAD
La visita del titular de Defensa se produce en un momento de tensión entre Tokio y Pekín después de que Takaichi sugiriera el año pasado en el Parlamento que una invasión china de Taiwán podría proporcionar fundamentos legales para que Japón desplegara tropas.
Los enterramientos más polémicos en el santuario corresponden a varios antiguos criminales de guerra japoneses, como el primer ministro japonés Hideki Tojo, ejecutado en 1948, uno de los cerebros detrás del ataque a Pearl Harbor.
El predecesor de Takaichi, Shigeru Ishiba, solamente envió ofrendas al santuario durante su mandato y nunca lo visitó, como sí lo hicieron los ex primeros ministros Fumio Kishida o Yoshihide Suga. La ahora primera ministra ya se abstuvo el año pasado de ir para evitar roces diplomáticos con China o Corea del Sur.
PUBLICIDAD