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Bélgica niega haber pedido suspender a España de Schengen y tacha la medida de "injusta y desproporcionada"

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El ministro de Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, ha asegurado este miércoles que su Gobierno "nunca" ha pedido la suspensión de España del espacio Schengen a raíz de la crisis migratoria registrada la semana pasada en Ceuta y ha defendido que una medida de este tipo sería "injusta y desproporcionada", aunque ha advertido de que la regularización extraordinaria impulsada por el Ejecutivo español ha podido enviar un "mensaje ambiguo" fuera de las fronteras europeas.

"Excluir temporalmente a España de la zona Schengen no sería en absoluto una solución", ha afirmado en un extenso mensaje publicado en redes sociales, en el que ha subrayado que la decisión privaría a los ciudadanos españoles de su libertad de circulación y afectaría también a numerosos turistas europeos, incluidos ciudadanos belgas.

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Prévot ha recalcado que Bélgica tampoco ha tratado de interferir en la política interna española y ha explicado que ambas posiciones quedaron recogidas expresamente en una adenda belga incorporada a la carta firmada por 22 dirigentes europeos, entre ellos el primer ministro de Bélgica.

Asimismo, ha señalado que el representante permanente belga ante la Unión Europea y la ministra de Migración reiteraron esta postura durante las reuniones celebradas a comienzos de esta semana, en las que, según ha indicado, también se reconocieron los esfuerzos realizados por España y Marruecos para controlar rápidamente la situación.

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El jefe de la diplomacia belga ha destacado que "la práctica totalidad" de las personas que entraron en Ceuta regresaron a Marruecos en un plazo de 48 horas y que ninguna logró alcanzar la España peninsular, por lo que ha defendido que la respuesta europea debe basarse en la cooperación y no en medidas que castiguen al conjunto de la población española.

"Nadie planteó, con razón, una medida semejante contra Italia cuando en su momento estaba 'desbordada' por la llegada de migrantes a Lampedusa", ha comparado Prévot, quien ha afirmado que este planteamiento de "sentido común" acabó imponiéndose tanto en las reuniones europeas como entre la "inmensa mayoría" de los Estados miembro.

CRÍTICAS A LA REGULARIZACIÓN

Pese a rechazar cualquier suspensión de España del espacio de libre circulación, Prévot ha considerado que la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno español ha podido proyectar una señal equivocada más allá de las fronteras de la Unión.

"Se puede pensar objetivamente que la campaña de regularización masiva en España envió un mensaje ambiguo fuera de las fronteras de Europa. Y, por principio, hay que evitar dar la impresión de que cualquier entrada ilegal, más aún si está facilitada por traficantes y mafias que viven de la miseria ajena, pueda dar derecho a una estancia legal en Europa", ha afirmado.

En este sentido, ha defendido un mayor control de las fronteras exteriores de la Unión, aunque ha insistido en que este objetivo solo podrá alcanzarse mediante un esfuerzo "colectivo y solidario" de los Veintisiete.

"Cuando un Estado miembro se enfrenta a dificultades, solo la solidaridad europea será nuestra fuerza y nuestra tabla de salvación", ha manifestado, alertando de que la UE generará su "propia fragilidad" si sus gobiernos anteponen las presiones de la política nacional a una perspectiva común sobre la migración.

Prévot ha reclamado además combatir las redes de inmigración irregular, controlar las vías legales de residencia y acelerar el retorno de las personas que hayan recibido una orden de abandonar el territorio, una política que, a su juicio, permitiría preservar la credibilidad de los sistemas de acogida para quienes cumplen los requisitos de protección internacional.

"Hay que ser firmes para poder ser también más humanos con quienes solicitan asilo legítimamente", ha afirmado, al tiempo que ha advertido de que las presiones económicas, climáticas, demográficas y geopolíticas harán de este siglo "el de las migraciones", independientemente de la voluntad de los gobiernos europeos.

No obstante, el ministro belga ha defendido que las políticas migratorias de la UE y de Bélgica están ofreciendo resultados y ha citado datos de Frontex que, según ha indicado, sitúan las entradas irregulares en las fronteras comunitarias en su nivel más bajo de los últimos cinco años.

ALERTA SOBRE UNA "ATAQUE HÍBRIDO ALGORÍTMICO"

Prévot ha pedido también examinar detenidamente el origen y desarrollo de los acontecimientos de Ceuta ante la posibilidad de que la movilización migratoria estuviera alimentada por una campaña coordinada de desinformación en las redes sociales.

Para ello, se ha remitido a un análisis del excomisario europeo Thierry Breton, que ha descrito lo ocurrido como "el primer ataque híbrido algorítmico a gran escala" dirigido contra una frontera exterior de la Unión Europea.

Según el relato citado por el ministro belga, en los días previos a la crisis se difundieron interpretaciones distorsionadas sobre la sentencia del Tribunal Supremo relativa a las denominadas devoluciones en caliente, así como rumores de que la frontera estaría "abierta a las 22.00 horas", mientras que un grupo de Facebook con más de 20.000 integrantes compartía mapas con las distancias para atravesar a nado la zona del Tarajal, rutas, materiales necesarios y sistemas de financiación.

"El enemigo ya no es solo quien empuja físicamente a migrantes hacia una valla, sino también quien dirige flujos de información hacia poblaciones vulnerables", recoge el análisis compartido por Prévot, que también defiende que las fronteras del siglo XXI tienen una dimensión tanto "física" como "informativa".

DEFIENDE LOS MATICES FRENTE A LOS DISCURSOS POLARIZADOS

Por otra parte, Prévot ha respondido a quienes le han reprochado su supuesto "silencio" durante la reunión extraordinaria de ministros europeos celebrada esta semana, recordando que las cuestiones migratorias corresponden a los titulares de Interior o Migración y no a los responsables de Exteriores.

El jefe de la diplomacia belga ha acusado a sus críticos de preferir las declaraciones "estridentes y polarizantes" y ha defendido que la labor diplomática consiste precisamente en evitar las escaladas verbales que pueden deteriorar la credibilidad internacional de un país y sus relaciones con otros socios.

"En un mundo que se está volviendo loco y que halaga a los extremos, estoy más convencido que nunca de que defender los matices es un verdadero acto de resistencia", ha afirmado.

Finalmente, ha pedido diferenciar entre las opiniones expresadas por los dirigentes de los partidos que integran la coalición belga y la posición oficial del Ejecutivo, puesto que las declaraciones de los responsables políticos, aunque formen parte de la mayoría parlamentaria, "no comprometen" necesariamente al conjunto del Gobierno.