Bayreuth rinde homenaje a músicos víctimas del nazismo y se mira en el espejo de su pasado

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Rodrigo Zuleta

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- Bajo el título 'Voces enmudecidas' el Festival de Bayreuth homenajeó este domingo en un acto a los músicos judíos que fueron víctimas del nacionalsocialismo y en el que también se confrontó a Richard Wagner con su pasado más oscuro, relacionado con el antisemitismo y los vínculos de sus descendientes con los nazis.

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El nombre del acto estaba tomado de una exposición instalada desde hace tiempo en las inmediaciones del teatro del Festival de Bayreuth y en el que, alrededor de un busto de Wagner,realizado por el escultor Arno Bracker, hay una serie de fotografías y textos documentales sobre músicos judíos que tuvieron que emigrar o que fueron asesinados en los campos de concentración.

"Hemos visitado antes la exposición y un cantor de la sinagoga pronunció unas oraciones en hebreo justo al lado del busto de Wagner. No se si le hemos fastidiado o si estaba sorprendido", dijo el periodista judío-alemán Michael Friedmann durante su discurso, pronunciado en el teatro del festival, que se inauguró en 1876 con el estreno de 'El anillo del Nibelungo'.

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En el fondo del escenario, donde normalmente se ven a los personajes de las óperas de Wagner, había una sola palabra: antisemitismo.

Tanto en su discurso como antes, en un círculo más pequeño cuando visitaba la exposición en compañía de la directora del festival, Katharina Wagner, Friedmann habló de la ambivalencia que implica confrontarse con la obra del autor de 'Tristán e Isolda' o 'Los maestros cantores de Núremberg'.

'Wagner no fue un nazi, murió demasiado pronto para ello. Pero era un antisemita violento. Y su familia no sólo lo permitió sino que por convicción sentó las bases de que la música de Wagner y el festival fueran instrumentalizados por los nazis', aseguró.

La cercanía de Bayreuth al nazismo y a Hitler, fue impulsada sobre todo por la nuera del músico, Winifred Wagner, que fue unanacionalsocialista convecida. Hitler empezó a ser huesped de honor del festival en 1923, diez años antes de llegar al Gobierno e inmediatamente después de dejar la cárcel por un intento de golpe de Estado.

Según el periodista, que fue en el pasado vicepresidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, el caso Wagner implica preguntarse si es posible perdonar a un genio musical su antisemitismo.

"Creo que se puede disfrutar a Wagner sin mala conciencia. Pero hay que ser consciente de la ambivalencia que hay en su figura", explicó.

Friedmann criticó que durante décadas las élites alemanas desfilaran por Bayreuth y escuchasen a Wagner sonrientes sin ser conscientes de esa ambivalencia.

Además, recordó un pasquín del primer festival después de la guerra, celebrado en 1951, en el que los directores de entonces, Wolfgang y Wieland Wagner pedían dejar de lado los debates políticos y decían que sólo debía regir el arte.

Para Friedmann, el Festival de este año ha sido un punto de inflexión por la decisión de su directora, Katharina Wagner, de confrontarse abiertamente con el pasado oscuro de su propia familia.

"Katharina Wagner ha cambiado la cultura del recuerdo en Bayreuth. Hoy asistimos al comienzo de un nuevo Bayreuth", sentenció en su discurso.

Friedmann, además de abordar el tema de la confrontación con el pasado -que según él durante generaciones estuvo aplazado no sólo en Bayreuth sino en muchas familias alemanas- tendió un puente hacia el presente y calificó a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) de amenaza a la democracia que hay que combatir.

"Ojalá dentro de 20 años no se nos pregunté ¿por qué en su momento no habéis defendido la democracia?", planteó.

"Todos los que ahora se quejan de lo uno o lo otro deberían defender la democracia, aunque sea sólo para poder seguir quejándose tranquilos", insistió.

El discurso de Friedmann, punto central del acto de conmemoración, estuvo antecedido de la interpretación de 'El idilio de Sigfrido', de Wagner, dirigido por Semyon Bychkov, y de un Quinteto para Vientos del compositor checo Pavel Haas.

Después, se interpretó el Cuarteto para Piano en Do menor de Gustav Mahler. EFE

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