77.000 hectáreas quemadas en el centro de España mientras empieza a contenerse el fuego

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Madrid, 26 jul (EFE).- Los equipos de extinción comenzaron a contener el avance de varios focos, algunos ya desactivados, de los grandes incendios forestales que afectan al centro de España, donde se esperan aún momentos difíciles, tras quemarse 77.000 hectáreas en las provincias limítrofes de Madrid, Ávila y Toledo.

"Ciertamente, hay solo unas cabezas activas en las que se está trabajando y hoy esperamos que las condiciones (atmosféricas) nos permitan trabajar todas esas zonas que están fuera de control, pero no es en todo el perímetro (de los incendios), en absoluto", explicó este domingo el teniente coronel de la Unidad Militar de Emergencias (UME) Alfonso Arribas en declaraciones a Televisión Española.

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El jefe militar detalló que se pudo avanzar "bastante" en muchas zonas del perímetro y se logró contener algunos frentes.

Matizó, no obstante, que el perímetro es tan extenso que es muy diverso y "muy discontinuo", por lo que hay zonas que están frías, algunas siguen activas y el fuego se reproduce en otras o se presentan focos secundarios.

Los siniestros suman un perímetro de 280 kilómetros, según datos aportados por la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, a la citada cadena pública.

Indicó el teniente coronel que hoy se espera una jornada "más favorable" para atacar las llamas y reducir la intensidad de los focos que siguen sin control.

Por ahora, la zona más activa del fuego se sitúa en el valle del río Tiétar, de alto valor medioambiental, donde avanza de norte a sur. Lo que sí está "estable", añadió, es el incendio que se reactivó el sábado en Almorox (Toledo).

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Arribas está al mando de la gestión operativa de los incendios de las tres provincias citadas, donde el Gobierno decretó la emergencia nacional y asumió el mando único para que las operaciones sean más ágiles y eficientes.

Cerca de 90.000 personas de numerosas localidades del centro del país se encuentran afectadas por la intensidad y rápida propagación del fuego: 59.896 tuvieron que ser evacuadas, mientras que otras 29.867 permanecen confinadas en las viviendas por seguridad, según datos del Ministerio de Interior.

A esto se añaden 16.000 desplazados de municipios de la provincia de Castellón (este), donde otro incendio forestal descontrolado devastó 4.300 hectáreas hasta el momento.

Tanto el Gobierno como las administraciones regionales desplegaron numerosos efectivos y medios mecánicos terrestres y aeronaves, además de contar con la ayuda de seis aviones enviados por Grecia, Italia y Portugal y un destacamento militar portugués en los incendios del centro.

También el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, confirmó hoy que la evolución del control de los incendios del centro del país está siendo muy positiva y algunos focos están ya "consolidados", pero advirtió de que los equipos de extinción afrontan aún horas "muy complejas".

"Estamos pendientes, gracias a los efectivos del Sistema Nacional de Protección Civil, de consolidar algunos espacios que parece que pueden haber ya sido consolidados y acabados esos incendios", explicó a la prensa después de visitar el puesto de mando avanzado de la provincia de Ávila.

El jefe del Ejecutivo informó de que la noche pasada fue "muy positiva en la evolución y en el control" del fuego.

"La magnitud del desastre, un año más, es muy, muy difícil de asumir, porque estamos hablando de 150.000 hectáreas quemadas (desde el 1 de enero), 20.000 hectáreas más que hace 24 horas", lamentó Sánchez sobre los numerosos fuegos que afectan desde hace varias semanas a gran parte de España.

Insistió en que toda esta lucha contra los incendios "se debe trasladar y materializar a través de un gran pacto contra el cambio climático, sobre todo ante estos climas tan extremos en los que pasamos de grandes nevadas a incendios".

Sánchez anunció que el Gobierno declarará el martes próximo zonas gravemente afectadas los territorios que están siendo asolados por las llamas.

Las últimas semanas fueron especialmente graves también en la provincia de Almería (sureste), donde murieron 13 personas y ardieron 7.000 hectáreas.

Y hace tan solo unos días, el fuego devoró 32.000 hectáreas forestales de la Sierra Norte de Guadalajara (centro), el segundo siniestro más grande de este tipo en España desde que hay registros.

Madrid, 26 jul (EFE).- Los incendios forestales han quemado en España 152.678 hectáreas desde que comenzó el año, seis veces más que la superficie devastada durante el mismo periodo en 2025, según los últimos datos provisionales del Ministerio para la Transición Ecológica.

Hasta este domingo se registraron 32 grandes incendios forestales (GIF), entre ellos los dos que afectan desde hace unos días a las provincias limítrofes de Madrid y Ávila, en el centro del territorio, y que han quemado al menos 45.000 hectáreas.

Los siniestros superiores a las 500 hectáreas quemadas casi se quintuplicaron en comparación con los siete producidos entre el 1 de enero y el 26 de julio de 2025.

Más de 116.000 personas permanecen evacuadas o confinadas hasta el momento en España por el rosario de fuegos declarados en varias regiones. La gran mayoría, unas 100.000, corresponden a Madrid y Ávila, en tanto que otras 16.000 fueron desalojadas en la provincia de Castellón (este).

La situación sigue siendo dramática en el centro del país, donde el Gobierno decretó la emergencia nacional en tres provincias contiguas (Madrid, Ávila y Toledo) y unificó el mando de operaciones para una gestión más ágil y eficiente del fuego, avivado por un viento fuerte y cambiante en un terreno abrupto de bosques tupidos.

El Gobierno central ha desplegado gran cantidad de efectivos y medios mecanizados terrestres y aéreos entre el Ejército, las fuerzas de seguridad y Protección Civil, a los que se unen los equipos y recursos de las regiones y la ayuda internacional.

Grecia e Italia mandaron dos aviones, respectivamente; Portugal envió un destacamento militar y Turquía ofreció dos aeronaves.

Madrid, 26 jul (EFE).- España afronta un nuevo escenario de incendios forestales cada vez más rápidos, intensos e imprevisibles: los denominados fuegos 'de sexta generación o megaincendios', capaces de modificar las condiciones atmosféricas del entorno, generar tormentas de fuego y desbordar la capacidad de los dispositivos de extinción.

Suelen ser siniestros de varios focos y de una evolución difícil de predecir, como los que afectan estos días al centro del país, con al menos 45.000 hectáreas quemadas, y donde el Gobierno central decretó la emergencia nacional y unificó las operaciones en las provincias limítrofes de Madrid, Ávila y Toledo.

Son fuegos de comportamiento extremo, que liberan tanta energía que pueden alterar el comportamiento de la atmósfera en ese lugar. Se caracterizan por una gran intensidad, la rápida propagación y la evolución errática, lo que dificulta anticipar hacia dónde avanzarán.

El Ministerio para la Transición Ecológica los define como incendios que generan "comportamientos extremos" y "escenarios inciertos", y pueden llegar a hacer colapsar el sistema de emergencias.

No se trata, por tanto, únicamente de grandes extensiones quemadas, sino de la forma en la que se comporta el fuego y de su capacidad para superar las posibilidades de extinción.

La enorme cantidad de calor liberada hace que el aire caliente, el humo y el vapor de agua asciendan a gran velocidad y formen grandes columnas convectivas. Estas pueden originar pirocúmulos e incluso nubes de tormenta asociadas al incendio.

Si la columna pierde estabilidad o se desploma, puede generar fuertes rachas de viento y cambios bruscos de dirección de las llamas. También puede lanzar brasas y material incandescente a kilómetros de distancia, lo que provoca focos secundarios y abre nuevos frentes de fuego de manera casi simultánea.

Por ello, se dice que estos incendios "crean su propia meteorología", aunque, en sentido estricto, lo que hacen es alterar las condiciones atmosféricas y retroalimentar su propagación, según datos de la organización ecologista WWF.

En los momentos de mayor intensidad, los equipos no pueden atacar directamente las llamas con seguridad. La estrategia pasa entonces por proteger a la población y las infraestructuras, anticipar el recorrido del fuego y esperar una oportunidad por un cambio meteorológico, una disminución de la masa vegetal combustible o la llegada del incendio a un área previamente gestionada.

Estar "fuera de la capacidad de extinción" no significa que el incendio sea imposible de apagar, sino que su velocidad, intensidad y comportamiento durante determinadas fases impiden una gestión eficaz, independientemente del número de medios desplegados.

Estos episodios se producen cuando coinciden una vegetación abundante y muy seca, temperaturas elevadas, baja humedad y una atmósfera cargada de energía.

La sequía prolongada y las olas de calor reducen la humedad de la vegetación y hacen que una gran cantidad de combustible esté disponible para arder casi de forma inmediata.

A ello se añaden la acumulación de vegetación, el abandono rural y la continuidad de las masas forestales, que facilitan que las llamas recorran grandes extensiones fácilmente.

El cambio climático no provoca la ignición, pero sí favorece unas condiciones más cálidas y secas que pueden agravar el comportamiento del fuego.