Identifican consecuencias neurológicas de los nuevos químicos eternos en aves y ratones

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París, 24 jul (EFE).- Un equipo internacional de científicos ha identificado por primera vez efectos neurológicos de la exposición a nuevas sustancias PFAS, conocidas como químicos eternos, en ratones y pájaros, como cambios de comportamiento o potenciales consecuencias para el desarrollo cognitivo embrionario.

El estudio, liderado por dos expertos del CNRS francés (Centro Nacional para la Investigación Científica) y publicado este 23 de julio en la revista Environmental Science & Technology Letters, pone de relieve "efectos neurológicos no documentados hasta ahora", asociados a una nueva generación de PFAS a medida que aumentan las restricciones sobre su uso, detalló hoy el CNRS en un comunicado.

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Las sustancias PFAS -perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas- son compuestos químicos creados por el ser humano que se caracterizan por repeler el agua, la grasa y la suciedad y que están presentes en productos de uso cotidiano como lubricantes, pesticidas o utensilios de cocina antiadherentes.

"A medida que la industria desarrolla una nueva generación de PFAS para sustituir paulatinamente a los compuestos antiguos, ahora regulados de forma más estricta, los efectos de muchos de estos PFAS emergentes y no regulados siguen siendo en gran medida desconocidos", apunta el comunicado, donde se especifica que este estudio se centró en un nuevo PFAS conocido como 7:3 FTCA.

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Es un contaminante ambiental cada vez más extendido que se produce por la degradación de los alcoholes de fluorotelómero, todavía utilizados por la industria, y el abordaje para observar su impacto fue doble: uno con foco en la fauna silvestre y otro en el laboratorio.

En la naturaleza se expuso a embriones de gaviota a concentraciones de 7:3 FTCA comparables a las medidas en el medioambiente y los análisis revelaron "la activación de las células inmunitarias del cerebro en regiones cerebrales específicas, con posibles consecuencias para el desarrollo cognitivo de estas zonas".

 En paralelo en los laboratorios se administró a ratones dosis diarias del compuesto en su dieta durante tres semanas, en dosis también similares a las que se pueden encontrar en el medioambiente.

"Los investigadores descubrieron que la activación de las células inmunitarias del cerebro estuvo acompañada de una mayor actividad neuronal en la corteza prefrontal, así como de alteraciones en la conducta: los animales pasaron más tiempo en zonas iluminadas e interactuaron durante más tiempo con sus congéneres", precisa el comunicado del CNRS.

Estos cambios de comportamiento indican, según las conclusiones del estudio, "una menor evitación de situaciones percibidas como de riesgo". EFE