
La Comisión Europea calcula que la decisión de mantener congelado durante doce meses el actual tope al precio del petróleo ruso privará al Kremlin de unos 3.500 millones de euros adicionales, una de las principales bazas económicas del vigésimo primer paquete de sanciones adoptado este jueves por la UE para aumentar la presión sobre Moscú por la invasión de Ucrania.
Fuentes comunitarias han explicado que el objetivo de mantener el límite en 44,7 dólares por barril hasta julio de 2027 es impedir que Rusia se beneficie del repunte de los precios internacionales del crudo registrado tras la guerra en Oriente Próximo, que habría obligado a elevar automáticamente el umbral hasta el entorno de los 58 dólares por barril.
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"Nuestro primer objetivo siempre fue evitar esa situación", han señalado las fuentes, que sostienen que mantener el límite más de 20 dólares por debajo del precio de mercado permitirá preservar la eficacia de una medida que, según sus estimaciones, ya redujo un 30% los ingresos petroleros rusos entre 2022 y finales de 2025 y otro 20% durante el primer trimestre de 2026.
Así, Bruselas calcula que, tomando como referencia un precio medio del barril de 60 dólares y el volumen de petróleo ruso que continúa transportándose mediante operadores europeos, la congelación del tope supondrá unos 3.500 millones de euros menos para Rusia durante los próximos doce meses.
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El Ejecutivo comunitario ha defendido que la decisión permitirá mantener la presión sobre una de las principales fuentes de financiación del Kremlin en un contexto internacional que califican de "muy desafiante", marcado por la volatilidad de los mercados energéticos y el incremento de los ingresos rusos por las exportaciones de hidrocarburos.
Más allá del tope al petróleo, el nuevo paquete endurece las restricciones sobre el sector energético con la inclusión de otros 36 buques de la denominada 'flota fantasma' rusa y otros cinco barcos que colaboran con esta red utilizada para eludir las sanciones occidentales.
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Asimismo, incorpora nuevas sanciones contra puertos y refinerías vinculadas al comercio de petróleo ruso y abre la puerta a prohibir definitivamente la venta de metaneros europeos a Rusia tras un periodo inicial de supervisión.
EXCEPCIÓN PARA EL GNL COMO PEDÍA GRECIA
El paquete mantiene además la exención limitada introducida durante la negociación para permitir determinadas transferencias de gas natural licuado (GNL) ruso hacia terceros países y las compras asociadas correspondientes a contratos suscritos antes del inicio de la guerra, una concesión acordada para desbloquear el veto que Grecia mantenía sobre el conjunto de las sanciones por el impacto que, a su juicio, un veto total tendría sobre su industria naviera.
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Fuentes comunitarias han explicado que el Consejo ha aceptado finalmente parte de esta condición al considerar que una prohibición inmediata habría acabado "perjudicando significativamente" a operadores europeos, como defendía Atenas, ya que buena parte de los metaneros especializados empleados en este comercio fueron adquiridos con financiación de inversores chinos y habrían acabado en manos de compañías de ese país, sin que Rusia dejara de exportar GNL.
"Sabemos que el riesgo de un cambio de propiedad es real porque hemos mantenido un contacto muy estrecho con todos los operadores europeos afectados por estas medidas", han señalado las mismas fuentes, que admiten que la excepción "no es la solución deseada", pero subrayan que estará sometida a una revisión constante y a estrictas obligaciones de información para las empresas beneficiarias.
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En todo caso, Bruselas sostiene que la derogación queda limitada a los volúmenes transportados durante 2025, será revisada por unanimidad dentro de un año y mantiene el resto de restricciones al GNL ruso, por lo que --señalan las mismas fuentes-- obligará a Moscú a recurrir a rutas más largas y operadores alternativos, reduciendo la rentabilidad de estas exportaciones.
MÁS CONTROL SOBRE BANCOS Y CRIPTOMONEDAS
En el plano financiero, la UE amplía las sanciones contra 33 bancos rusos mediante prohibiciones de transacción, con especial atención a entidades regionales y bancos que habían asumido la actividad de otras ya sancionadas para cerrar nuevas vías de elusión, al tiempo que endurece las medidas contra entidades financieras de terceros países que facilitan estas prácticas y amplía las restricciones a plataformas de criptomonedas utilizadas para sortear los controles europeos.
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Las nuevas medidas incluyen además restricciones comerciales adicionales sobre materiales empleados por la industria militar rusa, así como la incorporación de otras 51 empresas de Rusia, China, India, Turquía, Kazajistán, Kirguistán y Emiratos Árabes Unidos al listado de entidades acusadas de facilitar la evasión de las sanciones europeas.
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