Rusia podría vetar a empresas extranjeras que abandonaron el país a recomprar sus activos

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Moscú, 22 jul (EFE).- A falta de la firma del jefe del Estado, la Duma o cámara de diputados rusa aprobó este miércoles una ley que permite prohibir a las empresas extranjeras que abandonaron Rusia con el inicio de la guerra en 2022 recuperar sus activos en el país.

La ley desvía el procedimiento de recompra a la Justicia rusa, que debe velar por el cumplimiento de una serie de requisitos para dar el visto bueno a la operación, y además protege a las empresas que ocuparon los vacíos en el mercado dejados por las empresas que se marcharon, según el diario Kommersant.

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Entre las condiciones que deben cumplir aquellas compañías que se marcharon tras el 22 de febrero de 2022 es no haber apoyado públicamente la imposición de sanciones contra Rusia, por ejemplo.

Otros requisitos se refieren al carácter no mercantilista de la transacción de compraventa (no desviarse en al menos un 25 % del precio de mercado de los activos) y la contabilización del coste de la inversión del actual propietario gracias al cual el negocio siguió operando en Rusia.

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Según expertos citados por el diario Kommersant, los periodos de recompra pueden extenderse hasta los 15 años, por lo que resulta más rentable para los propietarios actuales esperar a que expiren, dado a que los inversores extranjeros aún no han mostrado interés en semejantes operaciones.

De este modo, sobre todo para los inversores extranjeros, el nivel de incertidumbre y riesgo en el mercado ruso aumenta haciéndolo menos atractivo, debido a que los posibles acuerdos firmados en el momento de la salida de las empresas extranjeras dejan de ser vinculantes y pasa por alto sus derechos.

La ley, tras aprobarse por la Duma, debe contar con el visto bueno del Senado y, posteriormente, con el del Jefe de Estado.

Además de la guerra, la cual las autoridades rusas describieron como una oportunidad para el crecimiento de la producción nacional, pero que se tradujo, según analistas, en una mayor dependencia del mercado chino, otras condiciones que desincentivan la inversión en el mercado ruso son el masivo proceso de nacionalización de activos llevado a cabo.

La justicia rusa ha confiscado centenares de activos privados por diversos motivos, como la propiedad extranjera del patrimonio en cuestión, su carácter estratégico o por causas penales. Mientras tanto, su posterior privatización ha servido para rellenar de liquidez el tesoro estatal, que prioriza el gasto militar en su ofensiva contra Ucrania.

Hoy mismo, la Duma también aprobó enmiendas a la ley de sociedades anónimas que permiten al Estado abstenerse de realizar una oferta a los accionistas minoritarios durante 18 meses cuando un activo fue nacionalizado.

El Banco Central ruso al principio no apoyó las enmiendas, pero posteriormente suavizó su postura al pedir que se estableciera un plazo, tras el cual el Estado estaría obligado a reducir su participación por debajo del umbral que exige realizar una oferta a los demás accionistas para comprar sus acciones (actualmente del 30 %, 50 % y 75 %).

Sin embargo, en la mayoría de los casos el Estado ha vendido los activos nacionalizados, tal y como ocurrió con Yuzhuralzoloto, que al ser reprivatizada se renombró a BTS-Zoloto, cuya expropiación desencadenó el problema legal ahora solventado.

La empresa minera de oro fue confiscada el año pasado después de que se procesara penalmente a su expresidente, Konstantín Strúkov, porque el empresario se hiciera con la compañía de manera fraudulenta.

Según la propia compañía, la cuarta en producción de oro de Rusia, Yuzhuralzoloto es la segunda empresa con los mayores yacimientos de este metal precioso del país.

A mediados del año pasado medios rusos informaron que en tres años Rusia había nacionalizado activos privados por valor de unos 50.000 millones de dólares, lo que equivale al 2 % del PIB.EFE