Cinco claves para entender el movimiento juvenil "Cucarachas" que protesta en la India

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Nueva Delhi, 20 jul (EFE).- El Cockroach Janta Party (CJP), conocido como movimiento "Cucarachas", ha pasado en semanas de sátira digital a protesta callejera en Nueva Delhi, con una marcha hacia el Parlamento, huelgas de hambre y una creciente presión contra el ministro de Educación, Dharmendra Pradhan.

Estas son cinco claves para entender el movimiento:

El Cockroach Janta Party no es de momento un partido político tradicional, sino un movimiento juvenil nacido en redes sociales a partir de una polémica local en la India.

Su nombre procede de una frase atribuida al presidente del Tribunal Supremo, Surya Kant, quien durante una audiencia en mayo comparó a algunos jóvenes desempleados o activistas con "cucarachas" y "parásitos", una expresión que provocó indignación en redes.

Sus simpatizantes adoptaron después el insulto como emblema de protesta, convirtiéndolo en una identidad satírica contra el poder judicial y político.

El movimiento exige la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien responsabiliza políticamente de las filtraciones e irregularidades denunciadas en varios exámenes oficiales.

Entre ellos figura la prueba nacional de acceso a medicina, el NEET-UG, uno de los exámenes más competitivos del país. En la India, estas pruebas no solo deciden el ingreso a universidades o empleos públicos, para millones de jóvenes representan una de las pocas vías de movilidad social.

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Por eso, cualquier sospecha de filtración, manipulación o ventaja indebida golpea directamente la confianza en la meritocracia de estos exámenes.

La indignación en redes se cristalizó en el CJP, una página satírica creada por un estudiante indio, Abhijeet Dipke, que alcanzó más de 22 millones de seguidores en la red social Instagram en cuestión de días.

Aunque nació como una reacción viral, en las últimas semanas Dipke trasladó su protesta a Jantar Mantar, el principal espacio de manifestaciones de Nueva Delhi, y a otras ciudades del país.

Desde allí convocó una marcha hacia el Parlamento indio, coincidiendo con el inicio de la sesión legislativa, para elevar la presión política sobre el Gobierno. La Policía limitó las concentraciones al área autorizada de protesta y desplegó fuertes medidas de seguridad para impedir el avance de los manifestantes.

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Sonam Wangchuk no pertenece al núcleo original del CJP, pero su incorporación dio al movimiento una figura con reconocimiento nacional. Activista de la región de Ladakh, ingeniero y reformador educativo, en 2018 ganó el premio Ramon Magsaysay, considerado a menudo el Nobel de Asia, por su trabajo en educación, sostenibilidad y desarrollo comunitario.

Wangchuk inició una huelga de hambre para exigir la renuncia del ministro de Educación y se convirtió en una de las caras más visibles de la protesta. Su caso conectó las demandas estudiantiles con una forma de presión muy arraigada en la historia india: el ayuno como protesta moral.

El pasado sábado, la Policía lo trasladó por la fuerza a un hospital de Nueva Delhi tras 21 días de huelga de hambre a base de agua y sal, agitando aún más el movimiento.

El movimiento refleja a una población joven enorme que compite por un número limitado de plazas educativas, empleos públicos y oportunidades de ascenso social.

Los exámenes nacionales funcionan para millones de familias como una promesa de movilidad basada en el mérito. Por eso, las filtraciones o irregularidades se perciben como una ruptura de confianza en el sistema que debe garantizar igualdad de oportunidades en un país de más de 1.400 millones de habitantes.

Esa frustración convive con un mercado laboral que no absorbe al mismo ritmo a los jóvenes. Según datos oficiales, la tasa de desempleo en 2025 fue del 3,1 % a nivel general, pero llegó al 9,9 % en el grupo de entre 15 y 29 años. EFE

(foto)(vídeo)