Andy Burnham asumirá mañana la jefatura de Gobierno británico

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Javier Otazu

Londres, 19 jul (EFE).- El flamante líder laborista Andy Burnham, "coronado" como tal el viernes por su partido, asumirá mañana la jefatura del Gobierno británico en sustitución de Keir Starmer y con una paradójica posición dentro del partido.

Burnham fue elegido parlamentario el pasado 18 de junio tras ganar una elección parcial, por lo que no forma parte del bloque laborista que hace dos años ganó de manera abrumadora las elecciones legislativas en plena debacle del Partido Conservador: el laborismo tiene 403 de los 650 escaños.

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Sin embargo, dentro del grupo parlamentario laborista, Burnham logró el apoyo explícito de 379 diputados para su elección el pasado viernes, en ausencia de otro candidato que le hiciera sombra, por lo que bien puede jactarse de un sólido apoyo interno que le permita llegar hasta el final de la legislatura en 2029.

Este apoyo de principio no esconde que Burnham acaba de aterrizar en la Cámara de los Comunes. Aunque fue diputado anteriormente -entre 2001 y 2017-, los últimos nueve años ha estado entregado en cuerpo y alma a la alcaldía de Mánchester, y en este sentido va a tener que forjar alianzas dentro de un grupo que no deja de ser heterogéneo.

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Al saliente Starmer se le achacó siempre una falta de carisma y una gran tibieza a la hora de traducir los principios laboristas en políticas concretas. De Burnham se espera que dé un giro más progresista a las políticas, aunque de su boca no han salido promesas que hagan pensar en un gobierno a la izquierda del de Starmer.

Las vagas promesas de reindustrialización, de descentralización política o de refuerzo del poder adquisitivo de las clases trabajadoras deberán plasmarse en políticas concretas que pueden chocar con rapidez con la estricta disciplina presupuestaria impuesta por el Gobierno saliente.

Del mismo modo, está por ver si mantendrá las estrictas políticas migratorias de la ministra del Interior Shabana Mahmood, que ha reducido a mínimos la inmigración irregular, pero a costa de recortar derechos a los recién llegados con una 'mano dura' que recuerda más a los gobiernos de derechas.

En el fondo, la carrera 'exprés' de Burnham al 10 de Downing Street -en poco más de un mes ha dimitido como alcalde de Mánchester, ha sido elegido diputado, más tarde proclamado líder laborista y por último jefe de Gobierno- ha impedido que se haya planteado en el partido un debate de ideas sobre adónde va un partido laborista que ha oscilado históricamente entre su alma centrista y la izquierdista.

El Gobierno que 'hereda' Andy Burnham es el de un país que acaba de cumplir diez años desde el Brexit, una herida que aún supura en el alma británica. Con respecto a la Unión Europea, el nuevo líder laborista no ha dado señales de que pretenda revertir la salida del Reino Unido y regresar al 'club bruselense', como sí han hecho otros predecesores que en su momento pudieron ser rivales suyos.

Está por ver además cuál va a ser la actitud de Burnham ante un belicoso Donald Trump, que nunca ocultó su desdén por Keir Starmer y por extensión con el Reino Unido. ¿Logrará Burnham reequilibrar una relación antaño privilegiada con Estados Unidos?

Y también en el terreno de la política exterior, las miradas estarán puestas en la actitud que Burnham toma ante los distintos polvorines que agitan Oriente Medio: la posguerra y la reconstrucción en Gaza, los ataques contra Irán o la situación en el Líbano.

Que se resumen en cuál será la postura de Burnham ante Israel, algo que a Starmer le pasó factura por su tibieza a la hora de denunciar o siquiera tomar distancias con el Estado hebreo. Por el momento, Burnham sí ha reconocido que "tenemos que hacer más" para presionar a Israel, pero ha rechazado usar la palabra "genocidio" para calificar lo sucedido en Gaza. EFE