La sostenibilidad en Iberoamérica: más regulación, nuevos desafíos

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La sostenibilidad continúa reforzando su papel como una función estratégica dentro de las organizaciones iberoamericanas. El 93,8% de las empresas apuesta por integrar la responsabilidad social corporativa (RSC) de forma transversal y el 58% de las áreas de sostenibilidad reporta ya directamente la Presidencia, Dirección General o al Consejo de Administración.

No obstante, solo el 10,8% de las organizaciones destina más del 1% de su presupuesto específicamente a acciones de RSC. Estas son algunas de las conclusiones que arroja el IV Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica, elaborado por EAE Business School, perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación Universidades, junto con el Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB) y la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (FIJE).

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Fue la autora del estudio y directora del Máster en Sostenibilidad ESG en EAE Business School, May López, quien presentó esta cuarta edición del informe en la sede de Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), durante una jornada inaugurada por Antonio Garamendi, presidente de la CEOE y del Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB); Tomás Aznar, decano en EAE Business School; y Matías Fernández, presidente de la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (FIJE).

El informe, presentado en la Sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), muestra que la Responsabilidad Social Corporativa, ha alcanzado un elevado grado de madurez organizativa, con una mayor integración en la estructura empresarial, un creciente protagonismo de la gobernanza y una apuesta cada vez más decidida por la gestión de los grupos de interés.

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El estudio, que analiza la evolución conceptual, regulatoria y organizativa de la sostenibilidad en empresas y asociaciones iberoamericanas desde el 2020, identifica una transformación significativa en la forma en que las organizaciones entienden la RSC. Lejos de concebirse como una iniciativa aislada o voluntaria, la sostenibilidad pasa a formar parte de la estrategia empresarial y de los procesos de toma de decisiones.

No obstante, el informe también pone de manifiesto retos relevantes en materia de recursos. Solo el 10,8% de las organizaciones destina más del 1% de su presupuesto específicamente a acciones de RSC, mientras que un tercio aún no cuenta con una partida presupuestaria específica y el 22,7% no cuantifica esta inversión. Estos datos reflejan el recorrido que todavía existe para consolidar la planificación económica y la medición del impacto de la sostenibilidad dentro de las organizaciones.

La regulación impulsa la consolidación de la sostenibilidad

Uno de los principales hallazgos del estudio es el creciente peso de la regulación como motor de la sostenibilidad. El 74,7% de las organizaciones rechaza que la RSC deba depender exclusivamente de la voluntariedad de cada entidad, un porcentaje que asciende al 82,7% entre las grandes empresas.

Además, el 81,2% considera que los avances registrados en sostenibilidad han estado impulsados principalmente por el desarrollo normativo. En este contexto, marcos regulatorios europeos como la Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) y la Corporate Sustainability Due Diligence Directive (CSDDD) están contribuyendo a homogeneizar las prácticas de información y gestión en ambos lados del Atlántico, favoreciendo una mayor transparencia y comparabilidad.

Los grupos de interés, en el centro de la estrategia

Por primera vez desde la creación del Observatorio en el 2020, atender las expectativas de los grupos de interés se convierte en el principal objetivo estratégico de la RSC, con un 63,9% de las respuestas, superando a la contribución genérica a la sociedad.

Este resultado refleja una evolución hacia un modelo de sostenibilidad más orientado al diálogo, la creación de valor compartido y la gestión de las relaciones con todos los actores que forman parte del ecosistema empresarial.

Por otro lado, la gobernanza se sitúa como la principal prioridad estratégica para los próximos años, con un peso ponderado del 14,3%, por delante de las cuestiones ambientales y de la relación con los clientes. Asimismo, el concepto de buen gobierno continúa ganando relevancia dentro de las organizaciones y aumenta 7,3 puntos porcentuales respecto a la edición anterior, hasta alcanzar un peso del 19,3%. Esta evolución es especialmente significativa en Europa, donde representa el 38,7%, frente al 13,5% registrado en América, lo que evidencia el efecto de las nuevas exigencias regulatorias sobre la gestión empresarial.

Una función cada vez más integrada en la organización

El Observatorio confirma también la consolidación organizativa de la sostenibilidad. El 93,8% de los participantes considera que la RSC debe estar integrada de forma transversal en todas las áreas de la organización, dejando atrás la visión de la sostenibilidad como un departamento aislado del resto de la organización.

Cuando existe un área específica de RSC, su presencia en los niveles de máxima decisión es cada vez mayor: el 27,8% reporta directamente a la Dirección General, el 21,1% a la Presidencia y el 9,1% al Consejo de Administración.

En este contexto, el 88,4% de los encuestados considera que disponer de una estructura especializada en sostenibilidad mejora la capacidad de respuesta de las organizaciones y su preparación para afrontar los desafíos futuros.

Un nuevo mapa de riesgos

El estudio evidencia una transformación profunda en las preocupaciones de las organizaciones. Por primera vez, la ciberseguridad encabeza los riesgos percibidos, prácticamente empatada con la crisis económica, y desplaza al cambio climático a la tercera posición. La corrupción y el fraude protagonizan el mayor ascenso del ranking (+10,2 puntos). En paralelo, las organizaciones cambian su priorización sobre los ODS, donde la energía (ODS 7) supera por primera vez en relevancia al clima (ODS 13), que sufre la mayor caída de todo el informe (-19,3 puntos), en un contexto marcado por los costes energéticos, la geopolítica y la vulnerabilidad de las cadenas de suministro.

En conjunto, los resultados del IV Observatorio muestran que la sostenibilidad ha dejado de ser un ámbito complementario para convertirse en un elemento estructural de la gestión empresarial en Iberoamérica. La integración de la RSC en la estrategia, el avance de la regulación y el creciente peso de la gobernanza configuran un escenario en el que las organizaciones refuerzan su compromiso con una gestión más transparente, responsable y orientada al largo plazo.

Durante la presentación del estudio, May López, afirmó “La perspectiva de cuatro ediciones bianuales nos permite afirmar que la sostenibilidad ha alcanzado un punto de inflexión: la regulación la impulsa como nunca, mientras la policrisis y la polarización la ponen a prueba. La buena noticia es que, edición tras edición, el compromiso de las organizaciones no retrocede; se transforma y madura”

A su vez, Antonio Garamendi, destacó que el IV Observatorio de la Sostenibilidad en Iberoamérica se ha consolidado como una referencia para conocer la evolución de la sostenibilidad empresarial en la región y anticipar los principales retos que afrontan las empresas.

El presidente de la CEOE subrayó que esta cuarta edición, elaborada con la participación de más de 500 empresas e instituciones de 22 países iberoamericanos, confirma que la sostenibilidad forma ya parte de la estrategia de las compañías, con un creciente protagonismo del buen gobierno, la gestión de riesgos y la ciberseguridad.