Ex alto cargo de Exteriores británico demanda a Starmer por su despido tras la polémica de Mandelson

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El exsubsecretario de Exteriores británico Olly Robbins ha demandado este lunes al primer ministro, Keir Starmer, tras su despido en medio del polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador de Reino Unido en Estados Unidos, después de que el ex alto cargo criticara que Dowming Street siguió adelante con la designación pese a los posibles riesgos reputacionales de los que advirtieron las autoridades.

Robbins ha reclamado una "revisión judicial" de su destitución como secretario permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores y como jefe del Servicio Diplomático británico, ha informado el sindicato de funcionarios de Reino Unido (FDA) en un comunicado.

"Presento esta demanda a mi pesar. Habría sido innecesaria si el primer ministro simplemente hubiera pedido disculpas por su error y hubiera reparado el perjuicio, la angustia y los costes que ha causado a mi familia y a mí", ha indicado el que fuera 'número dos' de la cartera, incidiendo en que buscará en los tribunales que fallen que las declaraciones de Starmer "fueron ilegales e irrazonables", "y que las anulen".

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Según alega la FDA, el propio 'premier' reconoció que su decisión de nombrar a Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos en diciembre de 2024 fue un "error". "También debería admitir que destituir a Robbins fue un error, basado en un grave malentendido sobre el funcionamiento del sistema de Habilitación de Seguridad Nacional y en una reacción precipitada ante una noticia publicada por los medios", ha sostenido el sindicado.

Robbins se convirtió en cabeza de turco en medio de la controversia generada por el nombramiento de Mandelson, asunto que en su momento estrechó el cerco sobre Starmer, quien finalmente sucumbió a la presión en junio y anunció su dimisión, que se hará efectiva cuando culmine el proceso de sucesión interna en el Partido Laborista.

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Según denuncia el sindicato, "está en juego una cuestión de principio que afecta a todos los miembros de la FDA", en referencia a los trabajadores públicos. "Los valores fundamentales de una función pública profesional e imparcial se ven perjudicados si sus funcionarios de mayor rango pueden ser destituidos por un simple capricho del primer ministro", ha criticado.

En este sentido, la FDA lamenta que no se siguió un "procedimiento justo", "ni una comprensión reflexiva del asunto de fondo".

De esta forma, ha subrayado que Starmer "no tiene autoridad legal para destituir al jefe del Servicio Diplomático", que "no hubo procedimiento alguno" para el cese y que las razones para justificar su destitución "son irracionales".

Asimismo, sobre el proceso de revisión de las credenciales de Mandelson para ser embajador en Washington, asunto de fondo, la FDA recuerda que el ex alto cargo de Exteriores estaba obligado a no informar sobre el proceso al gabinete, dada la confidencialidad del trámite. "Ese proceso es independiente del Gobierno y de sus ministros, quienes únicamente son informados del resultado final", ha sostenido.